10 claves para la implementación de tecnologías más sostenibles en la industria energética

Publicado: 19 junio, 2017
Sustentabilidad

La Agencia Internacional de Energía (AIE) publicó una nueva edición de su reporte “Perspectivas sobre Tecnología Energética”, que pone énfasis en el impacto y avances tecnológicos en el desarrollo del sector energético.

Una nueva edición del reporte “Perspectivas sobre Tecnología Energética” de la Agencia Internacional de Energía, dio a conocer las oportunidades y los desafíos para escalar y acelerar la implementación de tecnologías energéticas limpias.

El reporte  estudia en detalle el impacto y avances tecnológicos en el desarrollo del sector energético, los cuales determinarán la seguridad energética y la sostenibilidad medioambiental durante las próximas décadas.

A continuación, te dejamos algunas de sus principales conclusiones:

1. La innovación en tecnologías energéticas puede aportar más beneficios y facilitar la transformación, pero se necesitan señales políticas fuertes. Se necesita acción política para garantizar que los múltiples beneficios económicos, de seguridad y de otro tipo derivados de la rápida implementación de tecnologías energéticas limpias, se logren a través de un enfoque sistémico y coordinado.

2. Solamente unas pocas tecnologías energéticas estudiadas están en vías de alcanzar los objetivos de sostenibilidad. El Tracking Clean Energy Progress (TCEP) demuestra, sin embargo, que, siempre que las políticas han dado muestras claras del valor de la innovación tecnológica –como ocurre con la energía solar fotovoltaica (FV), la energía eólica en tierra, los vehículos eléctricos (VE) y el almacenamiento de energía–, los avances han sido considerables.  

3. Los sistemas eléctricos conectados e integrados son clave para la transformación del sector energético. La creciente electrificación ofrece oportunidades para mejorar la flexibilidad, la eficiencia y el impacto medioambiental de los sistemas eléctricos. Las tecnologías de integración de sistemas, como el almacenamiento energético, se ven impulsadas por sus costes decrecientes, un tratamiento regulatorio cada vez más favorable y una mayor comprensión de su valor. En 2016, la capacidad de almacenamiento creció más de un 50%, en su mayor parte por tecnologías relacionadas con baterías. La aplicación generalizada de tecnologías digitales puede contribuir a acelerar esta transformación.

4. Se necesita una planificación coordinada a largo plazo de inversiones en infraestructura más robustas e inteligentes para garantizar una eficiencia y fiabilidad continuas del sistema. Un sistema energético eficiente y bajo en emisiones de carbono requerirá una inversión sostenida en múltiples ámbitos de infraestructura. Existen ya cuellos de botella en materia de capacidad de transmisión eléctrica en grandes mercados (p. ej., Alemania y la República Popular China), que amenazan con limitar la futura expansión de la electrificación y las renovables variables.

5. El desafío clave actual consiste en garantizar el impulso para la transformación del sector energético y acelerar su avance. La ratificación del Acuerdo de París y los llamamientos para implementar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas muestran el fuerte apoyo a escala mundial para abordar el cambio climático y otras preocupaciones medioambientales. Se necesitarán señales claras y rápidas, alineadas con objetivos a largo plazo, para orientar el sector energético hacia la sostenibilidad.

6. Se necesitarán acciones en todos los sectores para sacar partido de las soluciones más rentables. Abundan las oportunidades tecnológicas tanto en el lado de la oferta como en el de la demanda del sistema energético. Es necesaria una amplia cartera de tecnologías para ofrecer servicios energéticos seguros y asequibles, a la vez que se reducen las emisiones.

7. Los edificios más eficientes apoyan la transformación de todo el sistema energético. La rápida implementación de luces, sistemas de frío y electrodomésticos altamente eficientes permitiría ahorrar 50 EJ, o el equivalente de casi tres cuartos de la actual demanda eléctrica mundial de aquí a 2030. Estos ahorros harían posible una mayor transición hacia la electricidad sin una carga adicional para el sector eléctrico.

8. Las industrias intensivas en energía son actores cruciales en cualquier estrategia de crecimiento sostenible. La demanda energética industrial es la más elevada entre los sectores de uso final y es susceptible de aumentar unos dos tercios en 2060 en el RTS. Existen oportunidades para mejorar la eficiencia energética de los procesos de fabricación, maximizar el uso de recursos energéticos locales y optimizar el uso de materiales. Las tecnologías todavía no comercializadas desempeñan un papel importante en la disminución de emisiones de carbono en los procesos industriales, pues contribuyen a reducir las emisiones directas acumuladas de CO2 en un 18% en el 2DS y en un 36% en el B2DS.

9. La cooperación internacional entre los distintos niveles de gobierno y con el sector privado es esencial. La colaboración multilateral puede mejorar la rentabilidad de la innovación tecnológica energética y consolidar la confianza en que se está avanzando a escala mundial. La globalización está incitando marcos de innovación más abiertos que ayudan a aunar recursos para acelerar la investigación y el desarrollo (I+D), asegurar la demostración y estimular una difusión más rápida de las tecnologías probadas.

10. La innovación debe apoyarse en todas las etapas, desde la investigación temprana hasta la demostración y difusión completas. Tanto la innovación gradual como radical son necesarias para pasar a un nuevo sistema energético. Los gobiernos tienen un importante papel que desempeñar a la hora de garantizar un apoyo previsible a largo plazo en todas las etapas de la innovación –esto es, desde la investigación básica y aplicada, y a lo largo de las fases de desarrollo, demostración y difusión–.