Avanzan en hoja de ruta para articular el mundo de la empresa con formación de capital humano

Publicado: 20 septiembre, 2017
Capital humano

Fue en abril del año pasado y luego de doce meses de trabajo intenso cuando la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) lanzó un contundente informe de productividad con 109 medidas, de las cuales 41 dependían del sector privado. Hoy, la comisión del gremio sigue trabajando en la implementación de las propuestas y acaban de concluir la elaboración de un libro junto a Fundación Chile llamado “Hacia un sistema de formación para el trabajo en Chile: Rol de los sectores productivos“.

El documento entrega un diagnóstico sobre la situación actual de Chile en brechas de capital humano, estándares laborales y formativos, y vinculación educación-trabajo. Sin embargo, más que en el diagnóstico, está enfocado en propuestas que buscan mejorar el sistema de formación para el trabajo, orientado en el rol de los sectores productivos. La idea central es que la CPC, representando al mundo de la empresa y a las ramas de actividad económica, tome un rol de liderazgo en esta materia, para alinear los requerimientos del sector productivo con el proceso formativo de los jóvenes antes de que ingresen al mundo laboral.

“Existe una alta correlación positiva entre formación de capital humano y productividad. Esto es, que la formación de capital humano es fundamental para aumentar la productividad y con ella el crecimiento”, dice Joanna Davidovich, directora ejecutiva de la comisión de productividad de la CPC.

Parte de lo que percibieron en el camino fue que el sector empresarial ha realizado múltiples iniciativas para la formación técnica, sin embargo están atomizadas y dispersas, por lo que se requiere un esfuerzo de articulación importante.

La propuesta central del informe de la CPC y Fundación Chile apunta a que el esfuerzo sectorial se podría estructurar en “agrupaciones de sectores” que tienen mayores necesidades de capital humano calificado, es decir en “macrosectores”, y conformando Consejos de Competencias Sectoriales.

Según explica Hernán Araneda, gerente de Innovum-Fundación Chile, el enfoque tiene que evolucionar desde ocupaciones específicas a nivel de sectores o subsectores de la economía a un enfoque más transversal, centrado en competencias transferibles a un amplio rango de empleos. Las habilidades pueden agruparse por tipo de tecnologías o actividades clave que realizan. “Bajo esta óptica, en Australia han definido cinco sectores. Un ejemplo clave es el macrosector de tecnologías de información y transformación digital. Otro ejemplo es el de operación de equipo pesado o mantenimiento en sectores como minería, construcción, energía o metalmecánica”, dijo.

Cada uno de estos Consejos de Competencias Sectoriales serán los responsables de generar información sobre brechas de capital humano, estándares laborales y formativos y facilitar la transición entre la educación y el mercado laboral. Podrán, por ejemplo, proveer información para que agencias estatales evalúen la pertinencia de ciertos cursos de formación técnico-profesional, proveer evaluación externa sobre proveedores de capacitación y entrenamiento, entre otras funciones.

Todo ello estaría liderado por el sector privado, que tiene el mayor conocimiento de qué tipo de formación técnica se necesita para el trabajo en terreno o en las empresas.

El diagnóstico empresarial

Dentro del diagnóstico, la CPC consideró que la educación técnico-profesional es parte importante del sistema educativo chileno, tanto en la educación media como superior, representando cerca del 50% de la matrícula total nacional. Sin embargo, la creciente inversión de Chile en formación de capital humano no se traduce en mejores competencias de la fuerza laboral.

Davidovich explica que pese a que los jóvenes consideran que la educación práctica es más efectiva que la teórica, solo un 24% de los estudiantes dice recibir educación práctica y cuatro de cada diez trabajadores siente no estar capacidado para desempeñar su tarea.

La economista señala que el ranking de competitividad del World Economic Forum (WEF) muestra que Chile ha avanzado en cobertura de educación, pero que queda un desafío importante en calidad. “La inadecuada formación de la fuerza de trabajo es mencionado como uno de los factores más complejos para realizar negocios, según la encuesta a empresarios que realiza el WEF”, aseveró.

A lo anterior se suma el que la frecuencia con la cual los trabajadores deben renovar sus aprendizajes es cada vez mayor y la exigencia más compleja. De acuerdo con el estudio de la CPC-Fundación Chile, la tasa de rotación de los trabajadores se estima en un 37%, en promedio, siendo una de las más altas de la OCDE. Agrega que los efectos de la renovación tecnológica han contribuido a una importante transformación por la demanda de empleos de alta calificación, en desmedro de actividades más rutinarias y que no requieren habilidades tan avanzadas. “En este nuevo escenario, los trabajadores deben mantenerse aprendiendo permanentemente durante toda su vida laboral”, puntualizó.

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*Previamente publicado en El Mercurio.