Fundación Chile

Avanzar hacia una alimentación saludable – Columna de Andrés Barros

Publicado: 10 Julio, 2014 Categorías:

En Chile, dos de cada tres personas presenta sobrepeso (ENS 2010), el 82% es sendentario, y uno de cada cinco cánceres tienen su causa en el exceso de peso y/o la carencia de hábitos saludables. Estamos totalmente “al día” con la situación global, pues la OCDE – que agrupa a los países desarrollados – habla de esta problemática como el “enemigo público número uno” y, por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que ya se han alcanzado cotas de pandemia. Dentro de las razones más relevantes de esta “pandemia global” de exceso de peso, el sedentarismo y la mayor ingesta son frentes urgentes para atacar, por lo que abordar el problema desde los hábitos toma especial relevancia.

Con un consumidor más informado y ávido por conocer lo que come, los productores deben hacerse cargo de cómo abordar la malnutrición, porque ya no hay tiempo y la situación es bien compleja. Por mencionar algunos, un crecimiento de la población acompañado de un envejecimiento exponencial, una superficie agrícola cada vez más limitada, junto a un consumidor globalizado que tiende día a día a homologar más sus hábitos de alimentación. La tendencia dice que cada vez viviremos más parecidos, inmersos en un entorno enfermo de obesidad global o “globesity” como se le ha apodado.

¿Y qué rol juegan los cereales? Siendo la mayor fuente mundial de alimentos, éstos están presentes en toda nuestra dieta, pues los vemos desde los ingredientes primarios (maíz, avena, trigo, arroz, entre otros) hasta cereales para el desayuno o snacks que a diario miramos en el comercio. De estos dos últimos, existe una oportunidad considerando que muchos de ellos nacen como fuente de fibras y proteínas, que junto con ser nutrientes esenciales para disfrutar de una vida sana y activa, favorecen el tránsito intestinal, mejoran la respuesta glicémica o poseen un efecto saciante, adecuándose a nuestros hábitos gracias a  los formatos hoy en día disponibles. Sin embargo, el desafío para la industria de alimentos es disminuir, en muchos casos, los niveles de sodio y azúcares que presentan, nutrientes críticos que pueden generar problemas de obesidad o sobrepeso, además de enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) asociadas.

Nuestra responsabilidad de leer lo que comemos es vital. Los cereales, en sus diversas formas (pan, hojuelas, galletas, barras, entre otros), pueden ser muy saludables, pero es fundamental tener claro los límites de sus ingredientes para tomar buenas decisiones a la hora de elegirlos.

Las cifras en el mercado nacional muestran una tendencia alentadora. Hoy en la góndola no sólo vemos panes de distintos tipos, rotulados al detalle, o cereales enriquecidos con diversos ingredientes funcionales, sino también productos que complementan la generación de hábitos saludables. A modo de ejemplo, en los últimos cinco años las barras de cereal han duplicado su facturación en Chile, caso parecido en todo Latinoamérica, llegando a USD 25 millones en 2013 (SOFOFA) y con tendencia al alza, lo que evidencia un nicho que evoluciona a favor de una ingesta más sana así como ligada a hábitos de conveniencia a través de snacks “easy to eat”, formato que los chilenos hemos ido adoptando con mayor fuerza.

Será necesario entonces educar(nos) para poder leer y comprender lo que comemos, así logrando que, desde el cereal preparado al desayuno, sepamos la cantidad correcta a ingerir. Ojo con el azúcar, calorías, grasa, hidratos de carbono o fibra, ya que algunos “claims” impresos en los envases no revelan grandes diferencias.

Tendremos que estar atentos frente a la ley de etiquetado que normará la visibilidad del contenido de nutrientes críticos, ley que espera regular rigurosamente la rotulación a partir del próximo año. Sin embargo, al margen de la discusión de un nuevo marco regulatorio, el mayor beneficio estará en que cada chileno cuente con mayor información para así adoptar hábitos más saludables que, de alguna forma, sirvan para combatir la alarmante situación de obesidad y sobrepeso de nuestra población local.

 

Fuente: El Mercurio