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Chile y sus dos Laboratorios Naturales Únicos

Chile y sus dos Laboratorios Naturales Únicos

Publicado: 21 Noviembre, 2016 Categorías:

Por Álvaro Fischer Abeliuk, ex–presidente Fundación Chile y miembro del Instituto de Ingenieros de Chile y de la Fundación Ciencia y Evolución.
Columna publicada en “El Mercurio” el 20 de noviembre de 2016.

Chile alberga en sus dos extremos sendos Laboratorios Naturales, únicos en el planeta, capaces de atraer científicos de las más distintas latitudes para desarrollar ciencia de clase mundial. En el extremo norte, el desierto de Atacama, sus mesetas y sus cielos, y en el extremo sur, ecosistemas únicos que conforman la reserva de la Biósfera en la Región Subantártica, puerta de entrada, además, a la Antártica.

En el siglo XXI, la Ciencia y la Tecnología serán las herramientas fundamentales a las que ineludiblemente deberemos recurrir si queremos resolver las amenazas que se ciernen sobre el Futuro de Proyecto Humano: el cambio climático, la sobrepoblación, los inmensos bolsones de pobreza que áun existen, y la resistencia a la globalización que transforma en juegos suma-cero los que podrían ser juegos suma positiva.

No es posible resolver las complejidades de la vida futura sin perseverar en los avances de la ciencia y la tecnología. Tampoco es posible revertir el camino seguido y volver a estadios tecnológicamente más primitivos, pues eso implicaría disminuir la poblacion mundial a una fracción de la actual, con un gigantesco costo para la convivencia pacífica de la especie. El futuro sólo se puede construir hacia delante. No hay alternativa a ello.

Los dos Laboratorios Naturales chilenos están llamados a cumplir un rol en esa tarea.

En el norte se encuentran los mejores cielos del mundo para la observación astronómica. Asimismo, las condiciones extremas bajo las que se desarrolla la vida de los organismos que habitan el desierto de Atacama, el más seco del mundo, ofrece insospechadas oportunidades para entender las adaptaciones que les permitieron sobrevivir y aplicarlas para nuestro beneficio. Y, las excepcionales condiciones que el desierto de Atacama tiene para la generación de energía solar, le abre perspectivas insospechadas para su desarrollo e importancia geopolítica.

En la región Subantártica, declarada Reserva de la Biósfera, se encuentra la mayor cantidad de variedades de líquenes, musgos y hepáticas, además de los bosques más australes del mundo. Sus mares cobijan grandes volúmenes de fitoplankton que capturan CO2; la temperatura del mundo está conectada con ello y con la compleja red de corrientes marinas de la zona y cercanía con la Antártica, todo lo cual es susceptible de investigación científica y aprovechamiento tecnológico.

Asimismo, esa Región es la puerta de entrada a la Antártica, continente en el cual la humanidad está desarrollando uno de sus más audaces experimentos, al destinar sus 14 millones de kilómetros cuadrados solo a la investigación científica y sin que ningún país sea su dueño. Nuestro extremo austral es la mejor puerta de entrada a ese territorio, puesto que está a menos de la mitad de la distancia de la que lo está Australia y Nueva Zelanda, y a menos de un tercio de la que lo está Sudáfrica. Así, Punta Arenas está llamada a transformarse, de manera natural, en su capital científica: tiene la necesaria infraestructura universitaria, posee centros de excelencia en investigación científica, y próximamente contará con un cable de fibra óptica entre Puerto Montt y Puerto Williams que mejorará su conectividad digital, y abrirá la posibilidad de proseguir a la Antártica y eventualmente unirse con Asia.

Adicionalmente, los extremos norte y sur de Chile ya son centros de turismo de clase mundial. La historia de la navegación, de la antropología y de la ciencia, con la travesía de Darwin, forman parte de la Región Subantártica.

Pensar a Chile como el país que alberga a estos dos Laboratorios Naturales únicos en sus dos extremos, pone a nuestro país en el corazón del siglo XXI; un siglo durante el cual se profundizará en el esfuerzo por responder las preguntales fundamentales de la humanidad, y se continuarán desarrollando las tecnologías necesarias para darle continuidad futura al Proyecto de Civilización Humano.