Consejos para enfrentar el desafío del primer día de clases

Publicado: 01 marzo, 2016
Educación

Para algunos profesores el primer día puede ser uno de los más complicados: estudiantes desconocidos, aprenderse los nombres de ellos, el desafío de motivarlos con la asignatura, lograr que se sientan en confianza para participar en clases, entre otras situaciones que pueden hacer de ese primer día, un dolor de cabeza.

Para ayudarlos a hacer de este proceso uno mucho más simple, a continuación entregamos algunos consejos.

¿Cuál era el nombre?

Si se tiene un curso de 18-20 estudiantes, ya a la segunda semana se debería recordar los nombres. ¿Y qué pasa si los cursos son de 40 o más? A la semana dos, probablemente los nombres de los más inquietos estarán en la memoria. Acá, más ideas para memorizar los nombres de manera eficiente:

  1. Anotarlos en la pizarra: si una clase se caracteriza por ser participativa, esta puede ser la mejor opción. A medida en que se avance en la materia y los alumnos vayan participando, el profesor debe preguntarle el nombre al estudiante, anotarlo a un costado de la pizarra y decirles que por cada participación irán ganando puntos que estarán cuantificados al lado de su nombre. Así, no sólo se podrá aprender más rápido los nombres, sino que motivará a otros estudiantes a participar por esos puntos que pueden significar décimas, notas, un regalo a medio semestre o lo que sea la imaginación.
  2. Fotografías: la idea es que el primer día de clases el profesor le saque fotos a sus alumnos, por separado o con el grupo de amigos, y las guarda en su computador con los nombres de cada uno. Antes de las próximas clases, el profesor las revisa y pronto verá cómo va recordando los nombres. Si existe la confianza, en vez de fotos pedidas por el profesor, puede ser buena idea pedirles a los estudiantes que se saquen selfies.
  3. Metas diarias: también puede funcionar establecer un número mínimo de nombres para aprenderse cada día. Cinco o seis es un número recomendable. No olvidar ir repasando los nombres aprendidos cada día.

Silencio que incomoda

A veces es difícil que los estudiantes conversen entre ellos cuando el curso es nuevo. Aunque es cosa de tiempo que se generen los lazos y que las conversaciones no se detengan nunca más, el profesor puede ayudar en el proceso de soltarse con los compañeros y, además  con las actividades correctas, también el docente puede avanzar en la cercanía con sus estudiantes. A continuación, algunas sugerencias para romper el hielo:

  1. ¿Cuándo es el cumpleaños?: para esto, necesariamente, se tiene que tener claro cuándo están de cumpleaños los estudiantes. Es importante ubicarse en una sala espaciosa y, cuando el profesor tenga una atención completa, le debe pedir a los estudiantes que se agrupen por mes de nacimiento. Hay que asegurarse de crear expectativas con el tono de voz y sentido de urgencia con algún premio al primer grupo que vaya completando la prueba. Posteriormente, los estudiantes deben ordenarse por fecha de nacimiento dentro del grupo que habían formado anteriormente. Finalmente, todo el curso tiene que ordenarse según la fecha de nacimiento. Se recomienda hacer la actividad contra el tiempo.
  2. Dos verdades, una mentira: el profesor puede empezar con el juego para motivar a los estudiantes. La idea es decir tres características personales, pero que dos sean verdad y la tercera, mentira. Para dar aumentar las expectativas, el profesor puede repetir el ejercicio. Luego de que hayas terminado y que los estudiantes hayan adivinado las verdades y la mentira, tiene el turno un alumno. El resto de la sala puede ir adivinando qué es verdad y qué es mentira.
  3. Entrelazados: para empezar los alumnos deben formarse en parejas. Si se prefiere, el profesor puede designarlas. Cuando ya estén listas, los estudiantes deben sentarse en el suelo espalda contra espalda entrelazando los brazos. El juego comienza cuando el profesor le pide a las parejas que se levanten al mismo tiempo sin soltarse. Cuando ya se encuentren de pie, deben ir en busca de otra pareja que ya se haya levantado y repetir el ejercicio entre los cuatro, entre los ocho y así hasta que todo el curso esté de espalda con los brazos entrelazados intentando ponerse de pie.

Profe, me da lata

“Profe, ¿para qué me sirve saber esto?”, “ay, no, profe, qué lata”. La desmotivación de los estudiantes es un desafío que todos los profesores en algún momento tienen que enfrentar. Entregamos ahora tres recomendaciones con las que se puede motivar a los estudiantes desde el primer día de clases.

  1. Propósito: no es extraño que los estudiantes no tengan ideas claras sobre por qué una asignatura o alguna materia en especial es importante. Cuanto más pronto se haga, más rápido se motivará en su aprendizaje. Quizá una idea es presentar ofertas de trabajo en las que requieran conocimiento o habilidades relacionadas con la materia o que esa materia es previa para lo que verán en la universidad.
  2. Altas expectativas: Creer profundamente en los estudiantes es algo clave para motivar y decirlo es algo muy preciado para ellos. Una buena idea es decirles que son capaces de hacer cualquier cosa. Ellos sabrán que confías en ellos y comenzarán a creerlo también.
  3. Enseñar de manera alternativa: aunque quizá la cantidad de materia que el profesor tiene que pasar y todo el trabajo que implica eso, intentar maneras innovadoras de pasar la misma materia puede ser una ayuda para mantener a los estudiantes motivados durante el año. Experimentos todas las semanas, ver cortometrajes, salir al patio, que ellos decidan qué aprender primero y después o el aprendizaje basados en proyectos, pueden ser buenas alternativas.

Para otros consejos, artículos y más información de interés que apoyan al profesor con el comienzo de marzo, se puede ingresar al especial de regreso a clases que el portal educarchile preparó.