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Ecoetiquetas y Estándares: Un medio efectivo para entregar información al consumidor

Ecoetiquetas y Estándares: Un medio efectivo para entregar información al consumidor

Publicado: 24 marzo, 2015 Categorías:

Por Michelle Senerman y Mariana Aguirre, del equipo de Sustentabilidad FCh.

Actualmente existen diversas ecoetiquetas a nivel mundial, y no hay evidencia de que éstas consiguen influir en las decisiones de compra, sin embargo son uno de los medios más efectivos para entregar información al consumidor sobre cada producto.

Cada vez parece ser más recurrente encontrarnos con declaraciones de productos y empresas como “carbono neutral”, “orgánico”, “sustentable”, esto debido a que en Chile y el mundo existe una tendencia creciente en que las empresas están realizando esfuerzos para reducir su impacto ambiental y comunicarlo. Hoy, temas como el agotamiento de recursos naturales y el cambio climático no nos parecen tan ajenos y estamos conscientes que nuestro comportamiento cotidiano puede hacer una diferencia, razón por la cual ya no sólo buscamos productos de calidad y a un buen precio, sino que hay variables ambientales que juegan un rol en nuestras decisiones de compra.

Uno de los medios que las empresas tienen para informar sobre temas ambientales de sus productos se denomina ecoetiquetas. Estas son métodos voluntarios de sellos que entregan información ambiental de un producto. De acuerdo a la International Organization for Standardization (ISO), existen tres grandes esquemas de ecoetiquetado:

El tipo I consta de un sello otorgado por una tercera parte independiente en donde se señala que un producto es mejor, ambientalmente hablando, que sus pares. Está basado en múltiples criterios, y considera un enfoque de ciclo de vida. Ejemplos de este sello son el NordicSwan, la Flor Europea y el Ángel Azul.

El ecoetiquetado tipo II o auto-declaración corresponde a cualquier tipo de declaración ambiental realizada por la misma empresa pero que no requiere de una validación por un tercero. Por lo general abordan criterios únicos. Ejemplos de estas auto-declaraciones son “biodegradable” y el porcentaje del contenido reciclado.

El ecoetiquetado tipo III tiene que ver con esquemas que entregan información ambiental cuantitativa con enfoque de ciclo de vida. Se definen las categorías a declarar por una tercera parte, pero no se señala la preferencia por un producto u otro, sólo se entrega la cuantía de las categorías evaluadas. Estos esquemas se denominan Declaraciones Ambientales de Productos (DAP).

Por último, existe un cuarto tipo el cual, a diferencia de los tres anteriores, no tiene una norma ISO asociada. Este ecoetiquetado se enfoca en un producto o sector específico y se basa en una etapa del ciclo de vida del producto, son terceras partes quienes otorgan la certificación. Ejemplos son Comercio Justo y Rainforest Alliance.

Actualmente existen diversas ecoetiquetas a nivel mundial, y no hay evidencia de que éstas consiguen influir en las decisiones de compra, sin embargo son uno de los medios más efectivos para entregar información al consumidor sobre cada producto. El Centro de Producción y Consumo Sustentable busca educar e informar a consumidores. Por un lado, la creación de una Guía de Comunicación Verde dirigida a empresas que se encuentran realizando acciones en materias de sustentabilidad y que no saben cómo comunicarlo. Otra iniciativa es un estudio que se está llevando a cabo con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas por el Medio Ambiente y que busca sentar las bases de un programa de estándares/ecoetiquetas en sustentabilidad para el sector alimentario y vitivinícola de exportación, de modo de mejorar las prácticas de éste.

Con estas iniciativas se espera que las empresas chilenas no se vayan quedando atrás de esta tendencia mundial, particularmente exportadores que se ven enfrentados a fuertes requerimientos ambientales de clientes y consumidores a nivel mundial.

Fuente: El Dínamo