El Simce en su justa medida

Publicado: 25 enero, 2016
Educación

El nuevo plan de evaluaciones 2016-2020 anunciado por el Ministerio de Educación, que reduce la cantidad de pruebas externas aplicadas a las escuelas, es una buena noticia para un sistema educativo que corría el riesgo de estar al servicio de la evaluación y no al revés, como debería esperarse. Este cambio avanza en la dirección de valorar la prueba Simce en su justa medida, y transitar hacia un sistema de medición más equilibrado.

Si queremos que las escuelas mejoren no basta medirlas y presionarlas, también hay que apoyar sus capacidades internas y fortalecer la formación de sus profesores.

Hasta ahora existe un desbalance a favor de la presión, que va en desmedro de la creación de capacidades en las escuelas. Si queremos que éstas mejoren no basta medirlas y presionarlas, también hay que apoyar sus capacidades internas y fortalecer la formación de sus profesores. Esto es una deuda del sistema educativo en su conjunto.

Es importante recordar que nuestro país necesita ampliar el concepto de calidad educacional. La evaluación Simce enfatiza dimensiones muy importantes, pero las escuelas deben trabajar también el desarrollo de dimensiones afectivas trascendentes, como la autoestima y la motivación de sus estudiantes, el clima escolar, la formación ciudadana y los hábitos de vida saludable, por mencionar algunos. Es necesario entregar espacios y recursos para ello.

La educación debe estar al servicio del desarrollo de una sociedad más justa, y permitir que cada estudiante desarrolle su potencial para que construya su plan de vida. Tenemos mucho que trabajar.