Fundación Chile

Energía y comunidad: un trabajo para el desarrollo de las ERNC

Energía y comunidad: un trabajo para el desarrollo de las ERNC

Publicado: 11 Julio, 2016 Categorías:

Por Fernando Coz, líder de políticas y estrategias energéticas de Fundación Chile

Chile cuenta con condiciones naturales únicas que le dan el potencial para liderar el desarrollo  de las  energías limpias y sustentables con sol, viento, olas, ríos y geotermia. En este contexto, la energía solar es un ejemplo para sacar provecho de la radiación del país debido a que es una de las más altas del planeta. En el último tiempo, como un factor a nuestro favor, los costos de la tecnología asociada a esta ERNC han presentado una dramática caída. Por esta razón, una importante cantidad de megawattshora (MWh) producidos con energía fotovoltaica –instalados en grandes plantas- se han sumado al sistema eléctrico interconectado y actualmente están en construcción 2.000 MW de capacidad solar fotovoltaica y hay más de 1.000 en operación(Cifes, 2016).

La siguiente etapa para desarrollar esta industria en Chile es la generación distribuida, que consiste en la instalación de plantas pequeñas y medianas –en techos o planicies- para autogenerar electricidad.

Si bien los avances en materia de energía solar han sido rápidos, la siguiente etapa para desarrollar esta industria en Chile es la generación distribuida, que consiste en la instalación de plantas pequeñas y medianas –en techos o planicies- para autogenerar electricidad. El fin de esta medida es acercar la producción de energía a los puntos de consumo, lo que es más eficiente y sustentable, además de generar conciencia respecto a su uso, convirtiendo al usuario en un prosumidor. Estados Unidos ha sido un gran impulsor de este modelo, con más de 784 mil sistemas solares fotovoltaicos instalados en el sector residencial y comercial a fines de 2015.

El desarrollo de esta industria es ideal en Chile debido a que el país cuenta con la Ley de Net Billing, una regulación que le permite a cualquier individuo tener un sistema de ERNC menor a 100kW de potencia. Gracias a esta norma, las personas pueden autoabastecerse y también inyectar la energía excedente a la red eléctrica, recibiendo una compensación por ello.

En este escenario, Fundación Chile, en conjunto con Ernst Basler + Partner y Ciudad Luz, desarrolló para Vitacura el programa de energía solar distribuida para el sector residencial, Techo 30+, con el objetivo de instalar al menos 30 sistemas solares fotovoltaicos a un mismo precio. Gracias al programa, pudimos comprobar que al agrupar la demanda se pueden reducir los precios, logrando una rebaja de un 30% sobre el precio promedio del mercado nacional, de modo que hoy el plan se ha extendido a viviendas en diversos sectores de la Región Metropolitana.

Chile tiene la oportunidad de guiar el desarrollo de la industria solar en la región, energía limpia que proveerá empleo -técnicos, consultorías, manufactureros, entre otros- y externalidades positivas para el ambiente y la salud. Para que esta oportunidad se transforme en realidad, es necesario que todos los actores involucrados discutan seriamente sobre los beneficios y costos de esta la energía solar distribuida, tomando en consideración las ganancias que esta tecnología le puede traer al país.