Habilidades al centro de las matemáticas

Publicado: 29 junio, 2017
Educación

Por  Ana María Raad, directora general del Centro de Innovación en Educación de Fundación Chile.

Para insertos en una sociedad global en donde el 65% de los niños que entró a la escuela el año pasado va a enfrentar trabajos que aún no existen, con tecnologías que no han sido inventadas, para resolver problemas que aún desconocemos.

Para que estos futuros ciudadanos puedan desempeñarse en esas labores, necesitarán contar con habilidades no rutinarias y analíticas. Esto implica que en la educación de hoy no basta con la transmisión de conocimientos como ha ocurrido hasta ahora. En una época en que toda la información está en internet, es necesario que la escuela se enfoque en el desarrollo de aquellas destrezas o habilidades que permitan poner en acción esos conocimientos

Por otro lado, el avance de la tecnología y su impacto en la sociedad también están afectando la forma de cómo aprenden, tanto los jóvenes como los adultos. Hoy debemos entender el aprendizaje como un proceso continuo a lo largo de toda la vida y en todo espacio, para lo cual es importante que avancemos hacia un aprendizaje más experiencial y donde reflexionemos sobre la forma particular en que cada uno de nosotros adquiere conocimientos y desarrolla habilidades.

El problema es que las experiencias educativas que la gran mayoría de los sistemas educativos reproducen hoy siguen siendo de carácter rutinario, enfocadas en la memorización, la transmisión de conceptos del docente a los estudiantes, la repetición de tareas específicas y la resolución de problemas ya conocidos. Esto se ha traducido en una desconexión cada vez más grande entre los estudiantes y el sistema escolar.

Chile es uno de los países de la OCDE en el cual sus estudiantes dedican más tiempo a estudiar matemática dentro del aula (398 minutos versus 218 minutos promedio países OCDE), pero sus resultados siguen estando muy por debajo de la media de dichos países: el 49% de nuestros estudiantes obtiene resultados que los posicionan bajo el Nivel 2 de PISA. Asimismo, PISA midió la resolución creativa de problemas en estudiantes de 15 años y los resultados tampoco fueron satisfactorios para nuestro país. Esto implica que problemas cotidianos como el comparar para decidir qué tarifa es la más barata, combinando varias opciones de transporte público y sus tramos, pueden resultar complejos y no los resuelvan fácilmente.

Esto resulta preocupante porque sabemos que comprender las matemáticas y aplicar dichos conocimientos a la vida real es clave para desarrollar ciudadanos capaces de enfrentar los desafíos de la sociedad del siglo XXI. Por este motivo, el desarrollo de habilidades que potencien el aprendizaje y el desarrollo del pensamiento matemático resultan particularmente necesarias en la actualidad.

Algunas de estas habilidades claves asociadas al conocimiento matemático son la creatividad, el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la búsqueda de soluciones alternativas, la capacidad argumentativa, entre otras. Sin embargo, la evidencia nos muestra que la presencia de estas temáticas al interior de las aulas chilenas es aún insuficiente.

Sabemos que la enseñanza de la matemática es muy desafiante y requiere un manejo profundo y especifico, pero además requiere de ser aplicado y de utilidad. Es urgente, por lo tanto, apoyar a los docentes en el desarrollo e incorporación de metodologías que fomenten estas prácticas, incorporando en torno a ello el estímulo a la curiosidad, la creatividad, la colaboración y la comunicación de dichas ideas. Esto requiere mirar este desafío pedagógico desde una visión mucho más amplia y desafiante que desde la alfabetización matemática propiamente tal, sino más bien desde el marco más amplio del desarrollo de habilidades y competencias. Todo esto, a través de metodologías activas, que potencian el aprender haciendo.

En síntesis, no cabe duda que el desafío de las matemáticas, al igual que otras disciplinas, están dado por la tensión que presenta un cambio en la forma cómo la sociedad actual y futura genera y aplica los conocimientos. Para dar saltos sustanciales, requerimos, por lo tanto, desarrollar capacidades en los docentes, flexibilizar la aplicación del currículum (permitiendo la interdisciplinariedad), integrar metodologías que aceleren estos aprendizajes (como la resolución de problemas) y dejar de medir aquello que solo mide una parte específica de lo que hoy es relevante para el futuro.