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Hielos en retirada: Desafíos para la Ciencia y la Sociedad

Hielos en retirada: Desafíos para la Ciencia y la Sociedad

Publicado: 21 Noviembre, 2016 Categorías:

Por Gino Casassa, Geoestudios y Universidad de Magallanes.
Columna publicada en “El Mercurio” el 20 de noviembre de 2016.

Tenemos el Chile el privilegio de ser el país sudamericano con más glaciares, con cerca del 80% de todos los glaciares andinos, que se extienden desde Venezuela hasta la Isla Hoste en Tierra del Fuego, concentrándose el 88% de los glaciares chilenos en la Zona Austral. Nuestro interés nacional se amplifica notablemente al incluir los hielos antárticos, que nuestro país viene estudiando desde hace 70 años gracias a la labor pionera de científicos como Humberto Barrera y más recientemente Cedomir Marangunic. El derretimiento de los hielos antárticos presenta severos impactos a nivel global, tal como el ascenso del nivel del mar y el potencial reordenamiento de corrientes oceánicas y atmosféricas. Los glaciares presentan un singular laboratorio natural con extraordinarios desafíos de exploración científica, desarrollo tecnológico, relevancia ambiental incluyendo impactos en los recursos hídricos y el paisaje, peligros asociados a la desglaciación, y asimismo una arena deportiva única. Tal como ocurre en la mayor parte de los glaciares a nivel mundial, los hielos están en franca retirada, salvo contadas excepciones. Aunque este fenómeno es una continuación de un proceso natural verificado desde la Pequeña Edad del Hielo (1450 a 1850 DC), e incluso desde fines del Último Máximo Glaciar (hace 20.000 años), sin duda la causa más relevante del retroceso reciente es el calentamiento global producido por la emisión de gases de efecto invernadero, notablemente el dióxido de carbono, cuyo nivel superó el pasado mes de septiembre, a todas luces en forma permanente, la simbólica barrera de las 400 partes por millón (ppm), vale decir más de un 40% que los niveles previos a la Revolución Industrial.

Casos notables de impactos recientes sufridos por glaciares andinos incluyen la extinción de pequeños glaciares tales como los del emblemático Pico Bolívar en Venezuela y el glaciar Chacaltaya en las alturas sobre La Paz en Bolivia; aumento de los catastróficos vaciamientos glaciares como el Lago Cachet II en Campo de Hielo Patagónico Norte que drena a los ríos Colonia y Baker; transformación de los glaciares “blancos” (descubiertos) de Chile y Argentina central a glaciares cubiertos y finalmente a glaciares de rocas producto del mayor derretimiento y mayor aridez; aumento paulatino del flujo de agua proveniente de los glaciares y posterior reducción una vez que se reduzcan bajo un umbral crítico. Predicciones basadas en modelos numéricos indican por ejemplo que el emblemático glaciar Echaurren Norte ubicado en el Cajón del Yeso, monitoreado por la Dirección General de Aguas desde 1975, desaparecería antes de 2040. Resultados recientes del balance de masa de los tradicionales glaciares que podemos admirar habitualmente como verdaderos centinelas blancos sobre la ciudad de Santiago indican que en años secos y calurosos tal como el verano 2014/2015 y 2015/2016 se han más que duplicado las tasas de ablación (derretimiento y sublimación) respecto de años anteriores. Aunque una parte de este aumento de pérdida de masa se debe en los últimos  dos años al intenso fenómeno El Niño de 2015/2016, claramente el calentamiento y las condiciones más áridas verificadas en las últimas décadas son la causa fundamental de la reducción de los hielos.

Algunas grandes interrogantes que no están aún resueltas son las proyecciones del impacto concreto de los glaciares en los recursos hídricos hacia mediados y fines de siglo, el ascenso del nivel del mar, incluyendo al inestabilidad de la Antártica Occidental, el impacto de la futura recuperación de la capa de ozono estratosférico en el aumento de la temperatura antártica, la desestablilización de taludes de la alta montaña andina producto de la desglaciación. En este contexto, las discusiones recientes en el Parlamento y en el Gobierno sobre la protección ambiental de los glaciares en Chile es muy oportuna, y resalta el rol de estos ríos de hielo en el sistema terrestre. El tema crucial es poder equilibrar un desarrollo sostenible con el cuidado del medio ambiente, puesto que las actividades humanas en el entorno de zonas glaciadas se incrementan cada vez más, incluyendo actividades productivas (hidroelectricidad y minería por ejemplo), deportes de montaña, tráfico vehicular, etc. Sin olvidar la potencial influencia de las grandes urbes sobre la cordillera, incluyendo emisiones de material particulado que puede afectar hasta muchas decenas de kilómetros de distancia.