La minería del futuro: Una tarea del presente

Publicado: 07 diciembre, 2015
Capital humano

La minería del futuro es tarea del presente”. Con esa frase comienza el informe elaborado por una comisión compuesta por un influyente grupo de stakeholders ligados a la industria minera. El documento titulado “Minería: Una Plataforma de Futuro para Chile”, fue entregado a la Presidenta de la República el pasado mes de diciembre y representa un esfuerzo público-privado casi inédito en Chile para promover el desarrollo futuro de la actividad minera. Parte importante de las medidas allí planteadas se hacen cargo de una deuda que no sólo le pertenece a la industria minera, sino al país en su conjunto: El contar con una visión compartida de largo plazo.

La visión planteada en el informe supone que la minería debe estructurarse en base a tres atributos: i) Debe ser virtuosa, pues mientras fortalece su competitividad y productividad debe generar las condiciones necesarias para que emerja un ecosistema de innovación que conduzca a Chile hacia una economía basada en el conocimiento; ii) Debe ser incluyente, y favorecer la participación de las comunidades locales en los beneficios que ésta genera; iii) Debe ser sostenible, e incluir en el diseño de sus operaciones todas aquellas variables críticas que afectan el sistema socio-ambiental para prevenir, evitar, minimizar, mitigar y compensar los impactos ambientales, sociales y culturales que se generan a lo largo del ciclo de vida de los proyectos.

Avanzar en esta dirección requiere de cambios sustantivos en la forma en que la minería se ha desarrollado. La historia nos ha mostrado que gran parte de los procesos de transformación se generan precisamente a partir de situaciones críticas, y la minería chilena no es la excepción. De algún modo, la agenda aludida podría entenderse como una aspiración resultante de un conjunto de desafíos que, de no ser resueltos, podrían dinamitar la competitividad de una las principales industrias del país.

A pesar de su importancia, la minería ha sido entendida como una “vaca lechera” que provee recursos al fisco, prevaleciendo una visión rentista que no se ha preocupado por avanzar en la sostenibilidad  de la industria y de aprovechar su potencial para generar encadenamientos productivos locales.

Resulta bastante difícil pensar en Chile, sin la minería. Durante los últimos 10 años, esta industria contribuyó en un 14% al producto interno bruto nacional, concentró el 56% de las exportaciones, aportó el 19% de los ingresos fiscales y en promedio ha empleado directa o indirectamente a alrededor del 11% de la fuerza laboral ocupada del país. De hecho, suele decirse popularmente que “la minería es el sueldo de Chile“ o “la viga maestra de nuestra economía”.

A pesar de su importancia, la minería ha sido entendida en Chile como una “vaca lechera” que provee recursos al fisco, prevaleciendo de ese modo una visión rentista que no se ha preocupado por avanzar en la sostenibilidad futura de la industria y aprovechar su potencial para generar encadenamientos productivos locales que contribuyan a impulsar el desarrollo del país.

Hoy, cuando nos hemos percatado de que tenemos que pensar en el futuro de la minería, los desafíos son cada vez mayores. La leyes del mineral son cada vez menores y las profundidades de los yacimientos cada vez mayores, los costos asociados a energía y agua han aumentado significativamente y son notablemente más altos que en otros países mineros y, lo que ha sido más notorio de cara a la opinión pública, las exigencias sociales y medioambientales hacia la minería son complejas y evidentemente mayores que en la década anterior. En este contexto, vale la pena preguntarse si ¿la agenda de trabajo que se ha planteado podrá lograr sus objetivos y situar a la minería en el centro del desarrollo sostenible del país? Gran parte de las medidas que allí se proponen parecieran ser adecuadas tanto en su foco como en su alcance.

La agenda contenida en la propuesta “Minería: Una Plataforma de Futuro para Chile” posee un doble propósito. En primer lugar, se plantea como objetivo consolidar el liderazgo de la minería chilena a nivel mundial, beneficiándose así de la enorme demanda de cobre que se proyecta para las próximas décadas. La meta establecida para ello es exportar entre 130 y 150 millones de toneladas de cobre y otros minerales en los 20 años que median entre 2015 y 2035. En segundo lugar, se propone aprovechar la oportunidad que representa la industria minera para avanzar en la diversificación productiva y exportadora del país. Al 2035 se espera que Chile posea 250 empresas proveedoras de clase mundial que exporten un total de US$ 10.000 millones en tecnologías y servicios intensivos en conocimientos.

Para lograrlo, se propone fortalecer la institucionalidad para asegurar la coordinación entre empresas y gobierno a través de la creación de un consejo público-privado que oriente estratégicamente las acciones que se generan en torno a la minería (y cuya visión prevalezca al gobierno de turno), generar y financiar iniciativas de I+D+i entre empresas proveedoras, compañías mineras y centros de investigación, mejorar el marco normativo de consulta a pueblos indígenas, fortalecer la disponibilidad de información geológica, mejorar el acceso a la propiedad minera y fortalecer las capacidades de la institucionalidad ambiental.

Aún cuando esta agenda es relativamente nueva, ya se están implementando algunos programas que avanzan en la dirección antes descrita. Tal es el caso del Programa Nacional de Minería que está impulsando Corfo (Corporación de Fomento de la Producción), el Ministerio de Minería y el Ministerio de Economía. Esta iniciativa está siendo ejecutada por Innovum Fundación Chile, y tiene como propósito fortalecer el ecosistema de innovación e I+D en torno a la industria minera, es decir, se hace cargo de desarrollar la dimensión de la minería virtuosa.

Los resultados de todas estas acciones sólo podremos evaluarlos en el largo plazo, y a pesar de que la gran mayoría de las medidas planteadas reflejan de un buen modo las necesidades reales del sector en su conjunto, el éxito en este camino dependerá de la disposición y capacidad que tengamos para dialogar y mantener este esfuerzo en el largo plazo. La magnitud de los desafíos actuales requiere del esfuerzo conjunto de todos los actores ligados a la industria. De lo contrario, la posibilidad de aprovechar el potencial de la minería en el desarrollo del país será cada vez menor.