Las ocho claves para la colaboración eficaz en Educación

Publicado: 17 agosto, 2015
Educación

Por una serie de razones, la colaboración al interior de las escuelas y entre establecimientos es una realidad poco común en el sistema educacional chileno. Sin embargo, existen ejemplos incipientes de que esto es posible. Uno de ellos es la Red de Escuelas de Castro, integrada por cuatro establecimientos municipales de esta comuna de la Provincia de Chiloé.

¿Cuáles son las claves que pueden llevar este tipo de experiencias a buen puerto? En su paso por Chile como relator principal del VIII Seminario Internacional de la Red de Escuelas Líderes, el Dr. Santiago Rincón-Gallardo, destacó cuáles son los elementos esenciales para promover una colaboración exitosa al interior de los establecimientos educacionales y entre estos. Estos elementos fueron derivados de la literatura especializada y de la experiencia en terreno del equipo de investigación del Dr. Michael Fullan, reconocido experto canadiense en educación, del cual el Dr. Rincón-Gallardo es integrante.

Según explica Gallardo, la colaboración eficaz en el mundo educativo no se produce por casualidad o por orden de los directivos. “La colaboración eficaz requiere concentración, tiempo, liderazgo y una nueva alianza entre las redes locales y las autoridades centrales”, detalla el académico, quien agrega que “los ocho elementos son cruciales y se alimentan el uno del otro. ¡No se puede simplemente elegir unos cuantos!”.

Estos son los ocho aspectos esenciales de la colaboración eficaz, extraídos del documento “La física social del cambio educativo: características esenciales de la colaboración eficaz”, escrito por Santiago Rincón-Gallardo y Michael Fullan.

  • Desarrollar relaciones de alta confianza: la esencia de la mejora escolar vinculada a redes es desarrollar relaciones fuertes en torno a una agenda de trabajo compartida y que convenza a todos los actores. Esto genera la confianza necesaria para que los involucrados reconozcan sus debilidades o lo que no saben y pone en movimiento el aprendizaje. “El cambio sucede a la velocidad de la confianza. Sin confianza, la gente va a resistir y simular”, explica Rincón.
  • Concentrarse en objetivos ambiciosos de aprendizaje de los estudiantes vinculados a resultados medibles: la colaboración eficaz requiere un objetivo común que capture los corazones y las mentes de los actores de la red. Sin embargo, no basta con que sean objetivos inspiradores, sino que también se puedan medir y  permita conocer el progreso de los estudiantes. “Esto nos ayuda a concentrarnos en lo que realmente vale la pena”, plantea el investigador.
  • Mejorar continuamente las prácticas pedagógicas a través de investigación colaborativa: La redes habitualmente enfrentan la amenaza constante de convertirse en meros lugares para hablar. La investigación colaborativa puede ayudar a estos grupos a mantenerse enfocados en hacer más que en hablar, permitiéndoles identificar fortalezas y debilidades de su trabajo, además de oportunidades de mejora.
  • Emplear el liderazgo intencional en estructuras horizontales: “En los grupos más efectivos, los integrantes participan más equitativamente en la conversación”, afirma el Dr. Santiago Rincón-Gallardo. La investigación ha demostrado que este es el mejor predictor del desempeño de un grupo, por encima de otros como la motivación o la cohesión. Para que esto ocurra, la red debe ser dirigida por líderes que comandan el respeto por el grupo, apoyando, coordinando y dirigiendo la colaboración.
  • Interactuar frecuentemente al interior: la colaboración eficaz se caracteriza por un intercambio denso y frecuente de conocimientos entre los participantes. Esta interacción frecuente consolida normas y formas de comportamiento del grupo, a la vez que permite el desarrollo de altos niveles de confianza y un fuerte sentido de responsabilidad hacia el grupo.
  • Conectar con el exterior para aprender de otros: cuando el problema que está abordando la red requiere experiencia que va más allá de la capacidad del grupo, la activación de conexiones con actores o instituciones externas puede ofrecer acceso a los conocimientos necesarios. Lo mismo corre para cuando la red se ve enfrentada a la necesidad de innovar.
  • Formar nuevas alianzas entre estudiantes, docentes y la comunidad: en las redes observadas y apoyadas por el equipo del Dr. Fullan se produce una transformación radical en el papel de estos actores: los estudiantes asumen un rol más activo y responsable de su propio aprendizaje, los maestros actúan en forma coordinada para potenciar la experiencia educativa y los padres se convierten en aliados en el futuro de sus hijos.
  • Asegurar recursos adecuados para sostener el trabajo: uno de los recursos más importantes es el tiempo para que los actores de la red colaboren. Sin embargo, los recursos financieros también son importantes. Cuando estos son escasos, “el liderazgo proactivo es una estrategia inteligente. Se debe mostrar a la autoridad lo que se está haciendo y los avances que se están consiguiendo”, explica el Dr. Rincón-Gallardo. Esto puede atraer la atención de las autoridades o de financistas que estén dispuestos a invertir en profundizar y difundir esta experiencia.