Nueva tecnología reduce en un 50% el riesgo sanitario en el manejo de aguas residuales

Publicado: 01 junio, 2015
Sustentabilidad

Una tecnología que permite un manejo más eficiente de las aguas servidas, con positivos impactos para el bienestar de la población y para el medioambiente, desarrolló Fundación Chile en conjunto con Manantial S.A. y con el financiamiento de Innova Corfo.

La iniciativa, denominada Proyecto LA+, toma como base el proceso convencional de lodos activados, que es el método secundario más usado para tratar aguas residuales residenciales e industriales. Este proceso genera lo que se denomina “purga de lodos”, desechos con alto contenido en material orgánico que deben ser trasladados a rellenos sanitarios, incinerados o usados como abono. Este proceso genera altos costos, tanto ambientales –por las altas concentraciones de metales pesados, vectores y malos olores- como económicos. De hecho, de acuerdo con datos de empresas sanitarias, la disposición final de los desechos es responsable hasta del 60% del costo total del tratamiento de las aguas servidas.

El Proyecto LA+ disminuye riesgo de vectores que puedan afectar a la gente, reduce la generación de residuos, permite un menor uso de superficie de suelo para acondicionamiento y disposición de lodos y disminuye la emisión de CO2 a la atmósfera por concepto de transporte de residuos y uso de combustibles

El Proyecto LA+ reduce la producción de purga de lodos sin afectar el tratamiento de las aguas, lo cual es más eficiente que tratar los lodos ya generados. A causa de la incorporación de un proceso de oxidación al sistema convencional de tratamiento de aguas residuales, se han visto reducciones de desechos de hasta un 50%, con el consecuente impacto en la disminución del riesgo sanitario.

“Esta tecnología presenta muchos beneficios. El Proyecto LA+ ha demostrado que es ambientalmente amigable, ya que disminuye riesgo de vectores que puedan afectar a la gente; se reduce la generación de residuos, permite un menor uso de superficie de suelo para acondicionamiento y disposición de lodos y disminuye la emisión de CO2 a la atmósfera por concepto de transporte de residuos y uso de combustibles”, dice Cecilia Vidal, jefe de proyectos de Gestión de Recursos Hídricos de Fundación Chile. La especialista agrega que, además, se reduce el riesgo de infiltración de napas subterráneas, evitando así la contaminación de una importante fuente de agua para la población.

Los impactos económicos de esta nueva tecnología son más que prometedores: solo en 2011, los costos de traslado y disposición final de lodos bordearon los US$ 1,15 millones mensuales. Con esta nueva tecnología, las plantas que funcionen con el sistema de lodos activados podrían obtener un ahorro del orden del 50% – 60% de sus costos de tratamiento. Esto es significativo, especialmente tomando en cuenta que en Chile casi un 60% de los sistemas de tratamiento de aguas servidas corresponden a lodos activados. Actualmente se están explorando otros usos de la tecnología, como la posibilidad de recuperar aguas de calidad para destinarlas al riego de cultivo en zonas rurales.