Programa de verano para niños vulnerables busca reducir pérdida de aprendizajes durante vacaciones

Publicado: 03 febrero, 2016
Educación

Una sala de clases de tonalidades azul, con ventanas grandes, mesas y sillas en un costado, cartulinas pegadas en las paredes, banderines de colores y telas de tul colgando del techo. Al centro, una alfombra que se lleva el protagonismo de la sala y, sobre ella, almohadones que siguen con la tendencia colorida.

El cuatro de enero, el profesor recién egresado de pedagogía general de básica, Agustín Díaz, ingresó a esa sala. Ese día, a las 9:00 de la mañana, comenzaba a realizar clases en la escuela de verano de la fundación Consejo de Curso, Verano Trampolín, iniciativa ganadora del concurso de innovación educativa “La Otra Reforma”, organizado por el Centro de Innovación en Educación de Fundación Chile y Fundación Colunga.

Agustín tiene la misión de hacer de la lectura un placer para un grupo de niños de tercero y cuarto básico que viven en un contexto de vulnerabilidad en el cual los libros parecen ser muy ajenos.

Así comenzó el reto de Agustín quien, hasta el cinco de febrero, tiene la tarea de desarrollar habilidades de comprensión lectora y hacer de la lectura un placer para un grupo de niños de tercero y cuarto básico que viven dentro de un contexto de vulnerabilidad en el cual los libros parecen ser muy ajenos.

El programa Verano Trampolín, que se lleva a cabo en el Liceo Antonio Hermida Fabres, ubicado en la comuna de Peñalolén, nace desde la base de que los niños con menores ingresos pierden en promedio dos meses en su desempeño lector, mientras que los estudiantes de mayores ingresos experimentan pequeñas mejoras durante el verano. Así lo indica también la Asociación Nacional de Aprendizaje de Verano de Estados Unidos (NSLA, por sus siglas en inglés): al finalizar sexto básico los estudiantes de menos recursos han perdido en promedio tres años de aprendizaje. Esto explicaría la brecha entre estudiantes según su nivel socioeconómico: el acceso desigual a oportunidades de aprendizaje durante el verano.

Sebastián Marambio, director ejecutivo de la fundación Consejo de Curso, concuerda con el diagnóstico: “La importancia del tiempo de las vacaciones de verano es real. Se sobreestima el colegio. Del 100% del tiempo que estamos despiertos hasta cuarto medio, uno ha estado 20% en él y 80% en otras actividades. Es evidente que ese tiempo es valioso y debe ser abordado con dedicación”.

Durante los recreos que tienen los niños, el “tío Agustín” se queda en su sala bailando con sus estudiantes imitando videos de YouTube. Sin embargo, antes de eso, el día comienza con actividad física para que los niños lleguen más concentrados a las clases. Luego ingresan a la biblioteca para elegir qué libro quieren leer. Tienen 20 minutos para hojear todos los libros que deseen. Luego leen de manera personal, durante el cual los profesores van acompañando a sus alumnos escuchando cómo ellos siguen la lectura y les dan consejos sobre cómo leer mejor.  Luego del recreo, los estudiantes se dedican a investigar, se preguntan cosas y, en distintos libros, ellos tienen que encontrar las respuestas.

verano-trampolin-4
El programa Verano Trampolín, que es apoyado por FCh, nace desde la base de que los niños con menores ingresos pierden en promedio dos meses en su desempeño lector, mientras que los estudiantes de mayores ingresos experimentan pequeñas mejoras durante el verano.

Antonia Arce tiene nueve años, es alumna regular del Liceo Antonio HermidaFabres y participa de Verano Trampolín. “Yo creo que se necesita como un equilibro entre aprender y jugar. Lo más importante es que no escribimos directo de la pizarra en nuestros cuadernos”, reflexiona la estudiante, luego de haber investigado sobre el perfume que tiene la tierra cuando llueve. “Acá los profesores nos tranquilizan, descansamos, estudiamos y también jugamos mucho. En las clases normales, las que tenemos durante el año, descansamos poco, jugamos poco y estudiamos mucho. No aprendo tanto”, concluye.

“Nos pareció que esta iniciativa aborda un espacio poco explorado y con un modelo novedoso y replicable, lo que puede tener un impacto importante en que nuestros niños aprendan más y mejor”, explica Corina Acosta, coordinadora de proyectos de Fundación Chile, quien ha participado en la mentoría que esta institución ha entregado a “Verano Trampolín”.

“Si alguien quisiera replicar esto, yo les diría que primero potencien un mejoramiento de la biblioteca. Luego que se informen que hay otro tipo de libros, más visuales. Estamos en una era donde todo es visual. Hoy no es sólo leer lo escrito, es leer la imagen también”, reflexiona Agustín. “Además, el vínculo que tú generas con tu estudiante es fundamental. Ahí, con eso, ocurren los verdaderos cambios”.

verano-trampolin-3
“Nos pareció que esta iniciativa aborda un espacio poco explorado y con un modelo novedoso y replicable, lo que puede tener un impacto importante en que nuestros niños aprendan más y mejor”, explica Corina Acosta, coordinadora de proyectos de Fundación Chile.