El SIMCE no es el objetivo

Publicado: 14 junio, 2016
Educación

Esta semana la Agencia de Calidad de la Educación nos informó que la epidemia se sigue extendiendo: nuestros niños, niñas y jóvenes no entienden lo que leen. Se trata de una enfermedad con un grave efecto: si un niño o joven no entiende lo que lee, sus oportunidades en la vida se ven seriamente limitadas, dejándolo excluido del desarrollo de la sociedad.

Es urgente que los directores escolares se enfoquen en lo pedagógico, que nuestros docentes adquieran nuevas herramientas para abordar esta problemática y promover una cultura de una cultura de formación más integral.

Es clave avanzar en la creación de instituciones y leyes que fortalezcan la Educación, pero al mismo tiempo, es urgente que nos hagamos cargo de la realidad que hoy viven nuestros niños, niñas y jóvenes en las aulas. Se trata de generaciones con un descontento brutal con la escuela, con una alta digitalización de sus vidas y que además requieren desarrollar habilidades críticas como saber leer, escribir, pero también saber hacer preguntas, poder relacionar ideas y desarrollar la curiosidad.

Es urgente que los directores escolares se enfoquen en lo pedagógico, que nuestros docentes adquieran nuevas herramientas para abordar esta problemática y promover una cultura de una cultura de formación más integral, que donde el fin no es el SIMCE, sino que los niños cultiven habilidades que les permitan desarrollarse en un mundo en cambio constante.

Una aproximación innovadora ha sido la de la escuela rural San Francisco de Cunco Chico en Araucanía, cuyo modelo pedagógico apoyamos junto a Fundación Colunga. Con una estrategia integral, que incluyó el perfeccionamiento continuo de sus docentes y el desarrollo del proyecto de vida de los estudiantes, este establecimiento pasó de ser la escuela con peores resultados de todo Chile en SIMCE en 2007 a estar hoy por sobre la media nacional de los resultados.

Otro caso es el Colegio Técnico Nocedal de La Pintana que implementó una metodología propuesta por Fundación Chile, para mejorar el aprendizaje de las matemáticas a través de cultivos agrícolas. Ambas experiencias enfrentan la urgencia de los aprendizajes, junto con el desarrollo de habilidades para desarrollarse plenamente en la sociedad del siglo XXI.

Si alguno de nosotros constatáramos que nuestros hijos de 2° medio no saben leer satisfactoriamente, nos moveríamos con urgencia. Es imperativo que tomemos acciones desde ahora.