Doping de la Tierra

Publicado: 10 diciembre, 2018
Corporativo
Sustentabilidad

Por Andrés Pesce

*Fuente Acera

Hemos estado dopando a la Tierra para sostener el modelo de producción y consumo lineal. Como todos sabemos, cuando un atleta se dopa sus resultados de corto plazo suben a costa de la salud del largo plazo. Este dopaje ha tomado muchas formas y tiene relación con el uso, en muy poco tiempo, de recursos que se acumularon durante cientos de miles de años en nuestro planeta. La liberación de 1,510 gton de C02 a la atmósfera desde 1850 es quizás del que más hablamos. Pero éste incluye también el uso de reservas de aguas subterráneas y de glaciares, el uso de fertilizantes minerales, el uso de materiales y, más tristemente, la disminución dramática de la biodiversidad. ¿Cuánto es este ‘muy poco’ tiempo? La verdad es que muy poco… Si la vida de la Tierra durase un día, la aparición del homo sapiens habría sucedido 4 segundos antes de la medianoche.  El desbalance comienza hace unos 2 segundos (cuando el hombre aprende el lenguaje abstracto y a coordinarse) y acelera hace 4,8 milésimas de segundos, al inicio de la revolución industrial.

Este desbalance ambiental fue producido por una proporción pequeña de la población mundial: aquella de los países que hoy son ricos. Esos países siguieron una trayectoria de desarrollo lineal en cuanto a uso recursos y hoy se encuentran muy por encima de la capacidad de la Tierra para sostener el nivel de vida que tienen. De los 9,8 billones de personas que seremos al 2050, unos 8 pertenecerán a países en vías de desarrollo que anhelan tener un nivel de vida similar al de los países hoy desarrollados. Ese es el problema. Si queremos generar crecimiento para mejorar la calidad de vida de estos billones de personas, debemos generar lógicas de producción y consumo que se desacoplen del uso de recursos finitos, de otra forma, la Tierra no será capaz de sostener esa mejor calidad de vida.

Dentro de este colosal desafío, las energías renovables tienen un rol protagónico. La Transición Energética es, en realidad, un eje clave de una transición más amplia hacia una Economía Circular. Si bien ha avanzado más rápido que otros, el sector energético en Chile tiene la responsabilidad de liderar por lejos este cambio, fundamentalmente, porque es un sector que se beneficia de notables desarrollos tecnológicos y es más fácil de coordinar. En ese plano, al empuje de los emprendedores, inversionistas, y acciones de empresas pioneras, se debe sumar la visión de un Estado capaz de proveer una regulación sensata que coordine esta transición de una manera justa pero sin timidez.