No hay tregua para la investigación aplicada

Publicado: 20 mayo, 2019
Alimentos y Acuicultura

*Columna de opinión para Salmonexpert de Martín Hevia, director ejecutivo de Acuicultura Fundación Chile.

WWF (World Wild Fund for Nature), organización conservacionista reconocida en el mundo por el símbolo del oso panda, calificó como “un gran avance” la firma de un decálogo de buenas prácticas y vinculación con la comunidad suscrito por nueve empresas ligadas a la salmonicultura.

Una tregua en medio de la llamada “batalla del salmón” que no estuvo exenta de críticas de parte de otras ONG ambientalistas, que desconfían de las intenciones de la industria salmonicultora. No es fácil decretar un “cese de las hostilidades” y la salmonicultura aún tiene que demostrar que sus acciones no son únicamente un “greenwashing” y que hay un compromiso real por alcanzar la sustentabilidad en todas sus dimensiones.

No obstante, el decálogo suscrito es digno de destacar y de ser usado como ejemplo a imitar por la industria acuícola. Entre las medidas que contempla se encuentra identificar los impactos sociales y ambientales de la acuicultura, dar a conocer los resultados de los monitoreos que se realizan y abrir canales de consulta y reclamo para escuchar a las comunidades. Un gran paso, hay que decirlo, reconociendo además el constructivo aporte de WWF para alcanzar un equilibrio ambiental, social y económico, un trío que no debe salir nunca más de los planes de cualquier industria, a menos que estemos pensando en cambiarnos de planeta.Como señalé en la columna anterior (“La batalla del salmón parte por casa”), la salmonicultura debe dar a conocer sus impactos positivos en la economía regional, difundir las bondades de su producto y seducir al consumidor local, tal como lo ha hecho en otras latitudes lanzando campañas para incentivar el consumo. Pero en paralelo -y esto es clave- debe seguir trabajando y desarrollando soluciones a los cruciales problemas que sigue enfrentando la industria. No hay manera de ocultar la suciedad debajo de la alfombra sin que –a la larga- el viento la descubra.

Investigación + desarrollo aplicado e innovación. No hay otro camino. El mismo Salmonexpert.cl publicó una encuesta entre sus lectores, donde el 90% opina que es insuficiente la innovación que se aplica a los procesos del salmón, mientras el presidente ejecutivo de Multiexport Foods, José Ramón Gutiérrez, llamaba a recuperar terreno frente a los productores noruegos en estas materias.

No es necesario enumerar los principales dolores de cabeza de la industria, que representan enormes pérdidas para las empresas, junto con ponerla en tela de juicio con cada episodio, pero sí podemos dar cuenta –y lo digo desde Fundación Chile, junto a la unidad de bioensayos Aquadvise- de los desarrollos que requieren seguir generando avances para la industria, como la identificación de nuevas especies de peces biocontroladores de Caligus, tecnologías de punta en inteligencia artificial, dietas funcionales que mejoren las defensas de los peces, más y nuevos métodos de control sanitario y alternativas para el manejo de los sedimentos (buen trabajo aquí de nuestros socios de Fraunhofer Chile), entre muchas otras herramientas que deben seguir perfeccionándose y complementándose. Todo ello debe ser parte de una labor consistente en el tiempo, para realmente tener una salmonicultura sustentable, que genere orgullo en las regiones en que opera (no como ahora, que podría verse como un «mal necesario»).

Atender a las necesidades del presente con una mirada de futuro es el llamado, porque no hay que olvidar el escenario de cambio climático en que nos movemos. El episodio de floración de algas nocivas del 2016 puede volver a manifestarse en cualquier momento y hay que estar preparados para enfrentarlo. Podemos ver sus síntomas: aumento de la temperatura del agua, acidificación de los océanos y disminución de la disponibilidad de agua dulce (llueve menos, incluso en las regiones más australes). Ante la evidencia, lo que corresponde es anticiparse y generar I+D aplicado para paliar sus consecuencias.

¿Esta realidad nos obligará a desplazar los cultivos hacia las regiones más australes? La interrogante nos pone nuevamente en la temática inicial, de la relación con las comunidades, “la batalla del salmón” que da pocas treguas. El diálogo es fundamental, dentro y fuera de la industria, para restituir las confianzas y empezar a cimentar un gran acuerdo para el cultivo del salmón en equilibrio social y ambiental.