Columna de opinión

Cultura de la No-basura: El gran escape a un futuro probable

Publicado: mayo 08, 2025

Columna publicada en la edición especial de Sostenibilidad y Energía del diario El Mercurio

Aceptaría vivir al lado de un vertedero? La respuesta segura y automática es un determinante “No” y la sola probabilidad de esa cercanía es detonante de protestas y reacciones contrarias. Sin embargo, cada vez son más necesarios y muchos de los existentes están desbordados, lo que obliga a buscar nuevas ubicaciones. Hay casos emblemáticos, como el de Ancud, que debe trasladar sus residuos a más de 600 km ante el colapso de los vertederos en Chiloé. O el de la Región de Tarapacá, que alcanzó “fama mundial” por la acumulación de ropa descartada en pleno desierto.

La contaminación por residuos es posiblemente la más antigua y visible de todas las crisis ambientales y, sin embargo, la solemos ignorar. Para el ciudadano común es, sin duda, la más presente. Las personas la experimentan en su vida cotidiana, en sus barrios, dentro de sus hogares y, en los peores casos, en su salud. Es cosa de ver las consecuencias de un paro en el servicio de aseo municipal.

Según todas las predicciones, la crisis actual se irá agravando. De acuerdo con el último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), la cantidad de desechos a nivel mundial aumentaría un 70% en los próximos 30 años si no se toman medidas urgentes. Una imagen distópica, pero no imposible a este ritmo, es que la normalidad sea convivir con la basura y todos los efectos secundarios que genera.

Escapar de ese “futuro”, y hacerlo desde ya, es el único plan razonable. Las salidas están marcadas con “R”. Algunos hablan de hasta 10 “R”, entre las que están las preventivas, que evitan el sobreconsumo: reflexionar ante la posibilidad de compra, rechazar si es algo que realmente no necesito, y alargar la vida útil con la reparación o reutilización. Luego, cuando ya tengo el residuo, viene el proceso de gestión, de separar para reciclar o compostar.

Se lee fácil, pero bajar la teoría a la realidad implica un cambio cultural profundo en la ciudadanía, que valora la comodidad moderna (que no tenían otras generaciones) de consumir y botar, sin pensar qué ocurrirá después con ese residuo. Por el lado de la gestión, implica consolidar sistemas de recolección, reciclaje y valorización, que permitan cerrar el ciclo de los distintos materiales.

La clave está en la masividad: es preferible que seamos muchas personas haciéndolo de manera imperfecta, que unas pocas buscando la perfección de la “basura cero”.  Lo importante es que cada día seamos más. De partida, en cada hogar está la oportunidad de compostar los residuos orgánicos, lo que -en promedio- reduce en un 58% la bolsa de basura y evita que estos residuos lleguen a los vertederos. Un tema no menor si se considera que ladescomposición de orgánicos (restos de frutas, verduras, jardinería, etc.) en vertederos genera metano, un gas más potente que el CO₂ para atrapar calor en la atmósfera.

Si bien el rol de la ciudadanía es fundamental, para que la circularidad funcione se requiere de la colaboración de las empresas y las instituciones públicas. Esto es precisamente lo que impulsamos desde el Pacto Chileno de los Plásticos, recogiendo la misión de la Red Global de Pactos, creada por la Fundación Ellen MacArthur en 2018. Fuimos el primer país de Latinoamérica en adherir a esta Red, que hoy se encuentra presente en todos los continentes, sumando más de 900 empresas e instituciones socias.

Chile tiene una particularidad: somos el único Pacto donde el sector público participa en forma activa, a través del Ministerio del Medio Ambiente, liderando la iniciativa junto a Fundación Chile.

Aspiramos a un destino distinto al predeterminado. Desde el Pacto Chileno de los Plásticos, y desde todas las instituciones, empresas y personas que trabajan por la circularidad, buscamos progresivamente ir superando la categoría de “residuos”, para pasar a “recursos”. Ese es nuestro plan de escape al futuro probable. Están todas y todos invitados a sumarse.

    Conversemos …

    Para comenzar escríbenos tu nombre

    Este campo es obligatorio
    Este campo es obligatorio

    ¿Cuál es tu correo electrónico?

    Este campo es obligatorio

    Déjanos un mensaje y te contactaremos pronto

    Este campo es obligatorio