Columna de opinión
El litio, innovación y prosperidad compartida
*Esta columna fue publicada en Diario Financiero
El litio vive un boom mundial producto de la transición hacia la electromovilidad. Por eso, el aumento significativo de su precio abre una gran oportunidad para Chile, que es rico en litio.
Sin embargo, y con razón, se ha mencionado que la ventana de oportunidad será breve antes de que los precios se estabilicen en valores más bajos y de que muchas naciones decidan aumentar su producción.
Hay consenso en dos aspectos a nivel local: en la urgencia de hacer crecer su producción para capturar esta oportunidad que incidirá en el desarrollo y en un modelo de prosperidad compartida, y en que su explotación debe ser sustentable, particularmente en el Salar de Atacama.
Diversos antecedentes muestran que agregar valor al litio, desarrollando una industria de fabricación de baterías, es una aspiración lejana para los plazos en juego. Pero sí es evidente que el mineral puede movilizar actividades de I+D+i y constituirse en un impulso clave para emprendimientos orientados a proveer servicios sofisticados en la cadena de valor.
¿Cómo aprovechar esta oportunidad? Articulando esfuerzos de innovación abierta, algo que congrega a empresas con oferentes de innovación y con centros de I+D+i+e.
La hoja de ruta 20152035 de la Gran Minería, coordinada por Fundación Chile y cientos de actores del sector fue un ejemplo exitoso de cómo acelerar la inversión para estimular el emprendimiento innovador de proveedores locales en la minería.
En plazos menores, el litio representa una oportunidad comparable, no siendo un problema el de los recursos, sino de un esfuerzo inédito de colaboración radical entre el sector público y el privado.