Iniciativa

Carbono Azul

Acciones en pro del desarrollo de proyectos de almacenamiento y secuestro de carbono en Chile.

Carbono Azul es una iniciativa de Anglo American, desarrollada por Fundación Chile, en colaboración con el Centro de Innovación Acuícola AquaPacífico y la Universidad Andrés Bello.

Tiene como objetivo identificar, evaluar e implementar acciones en pro del desarrollo de proyectos de almacenamiento y secuestro de carbono en Chile, mediante soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) en ecosistemas marinos. En particular, el proyecto considera la definición de una metodología que permita demostrar secuestro de carbono, a través de la instalación de un piloto de cultivo de huiro (Macrocystis pyrifera), la producción, caracterización y análisis de aplicaciones de un bioproducto elaborado a partir de su cosecha parcial y el análisis del carbono orgánico en los sedimentos marinos bajo la zona de cultivo.

La iniciativa, desarrollada en Bahía Inglesa, tercera región, en colaboración con el Centro de Innovación Acuícola AquaPacífico, busca el cumplimiento de estos objetivos mediante la implementación de dos sistemas de cultivo diferentes y la evaluación del almacenamiento mediante dos aproximaciones. La primera, que está siendo realizada por un equipo de la Universidad Andrés Bello, liderado por la Dra. Loretto Contreras, utiliza la biomasa de las algas que se cosechan para generar un bioproducto que almacena carbono y que, mediante su aplicación en la tierra, podría también secuestrarlo. La segunda aproximación está siendo llevada a cabo por la Dra. (c) Ana María Mora, de la Universidad Santo Tomás, quien está evaluando el carbono orgánico proveniente de las algas que llega a los sedimentos bajo la zona de cultivo.

¿En qué consiste el proyecto?

Colaboración con actores relevantes

Metodología de carbono azul

Piloto demostrativo

Difusión

Relevar beneficios

¿Qué es el Carbono Azul?

El carbono azul se refiere al almacenamiento de carbono a largo plazo por parte de los ecosistemas marinos y costeros, de ahí la denominación de “azul”. Diversos ecosistemas costeros, como los manglares, las praderas marinas, las macroalgas y las marismas, capturan dióxido de carbono de la atmósfera a través de la fotosíntesis, convirtiéndolo en biomasa. Este material puede sedimentar eventualmente en el fondo marino, donde queda almacenado durante largos periodos de tiempo. Este proceso es importante en la mitigación del cambio climático, porque el dióxido de carbono en la atmósfera es uno de los principales gases de efecto invernadero.

Los ecosistemas marinos y costeros pueden capturar y almacenar carbono a una tasa mucho mayor que los bosques terrestres, lo que los convierte en una opción prometedora para la reducción de gases de efecto invernadero. Fomentar y proteger estos ecosistemas podría ser una gran estrategia en la lucha contra el cambio climático.

Existen diversos tipos de iniciativas de carbono azul que buscan aprovechar este potencial. Estas incluyen la protección y conservación de los ecosistemas marinos y costeros, la rehabilitación y repoblamiento de áreas degradadas, e incluso el cultivo de especies que tienen una alta capacidad de capturar carbono. Estas acciones no solo ayudan a reducir el dióxido de carbono atmosférico, sino que también protegen la biodiversidad, promueven la salud de los ecosistemas marinos y generan beneficios económicos y sociales a las comunidades costeras.

Bioproductos a partir de macroalgas

Las macroalgas pueden transformarse en una variedad de productos con potencial para reducir las concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera. Algunos de ellos son:

  • Productos que almacenan carbono: materiales de construcción, textiles, biocarbón.
  • Productos que reemplazan productos intensivos en GEI o evitan la emisión de GEI: biocombustibles, bioplásticos, fertilizantes.
  • Productos que suprimen las emisiones de GEI: suplementos alimenticios para el ganado.

¿Por qué en Chile?

Chile destaca por su extensa y variada costa de más de 6000 kilómetros, que abarca una amplia diversidad de ecosistemas marinos y costeros, especialmente productivos, ya que las condiciones ambientales son favorables para el crecimiento de diversas especies, pues las corrientes oceánicas frías y ricas en nutrientes crean un entorno ideal para su desarrollo.

El compromiso de Chile con la sostenibilidad y la protección del medio ambiente es otro factor clave que respalda el desarrollo de proyectos de carbono azul. El país ha implementado una serie de políticas y programas que apoyan la conservación de la biodiversidad y la mitigación del cambio climático. Por lo tanto, se combina un marco político favorable con la voluntad e interés de las comunidades locales, instituciones y empresas para establecer regulaciones específicas que promuevan y faciliten el desarrollo de este tipo de proyectos.

Además, nuestro país cuenta con instituciones académicas y de investigación que poseen las capacidades científico-técnicas necesarias para que el desarrollo del carbono azul se construya a partir de las mejores prácticas disponibles, con la innovación tecnológica como pilar fundamental que sustente estos esfuerzos.

Por otro lado, los beneficios de los proyectos de carbono azul en Chile no se limitan únicamente a la mitigación del cambio climático y protección del medio ambiente. Estos proyectos también tienen el potencial de generar un triple impacto, ya que mediante un enfoque integral pueden crear nuevas oportunidades de empleo y fomentar el desarrollo económico y bienestar en las comunidades costeras.

Triple impacto

En términos de impacto ambiental, la gestión de las macroalgas como el huiro no solo ayuda a reducir la concentración de CO2 en la atmósfera, sino que, como productoras primarias, que convierten la energía solar en biomasa, forman la base de la red trófica y estructuran el ecosistema. Otorgan alimento y refugio para diversas especies, contribuyendo a la salud de los hábitats marinos y al mantenimiento de otros valiosos recursos. Además, son componentes que fortalecen la resiliencia climática al proteger las costas de la erosión y los daños causados por tormentas o marejadas, facilitando la adaptación al cambio climático.

En cuanto al impacto económico, las iniciativas de carbono azul basadas en macroalgas atraen inversiones hacia tecnologías y prácticas sostenibles, facilitando el financiamiento a largo plazo mediante la generación de bonos de carbono. Estas iniciativas también impulsan el desarrollo de investigación y desarrollo (I+D) en nuevas tecnologías y métodos, promoviendo la innovación y colaboraciones científicas. La diversificación de la producción con bioproductos derivados de las macroalgas abre nuevos horizontes productivos al sustituir materiales de origen fósil y reducir la huella de carbono. Estas iniciativas, además, fomentan la creación de empleos en las comunidades costeras, desde el cultivo hasta el procesamiento y comercialización, impulsando así el desarrollo económico local.

Respecto al impacto social, estas iniciativas empoderan a las comunidades locales, ofreciendo capacitación y educación para el desarrollo de nuevas habilidades, junto con fomentar la preservación de tradiciones y conocimientos locales sobre el uso de recursos marinos, enriqueciendo los vínculos culturales y la identidad. Los beneficios económicos mejoran las condiciones de vida al crear nuevas fuentes de ingresos para las comunidades costeras, mientras que la restauración de los ecosistemas marinos proporciona un entorno más saludable y sustentable para las generaciones futuras.

Macroalgas en Chile

En nuestro país, muchas algas tienen valor comercial, entre ellas, el huiro flotador (Macrocystis pyrifera), huiro negro (Lessonia berteroana y L. spicata), huiro palo (L. trabeculata), luga negra (Sarcothalia crispata), luga roja (Gigartina skottsbergii), luga cuchara (Mazzaella laminarioides), pelillo (Agarophyton chilense), cochayuyo (Durvillaea antarctica), carola (Callophyllis variegata), chicorea de mar (Chondracanthus chamissoi), chasca (Gelidium spp.) luche (Porphyra spp.), lechuga de mar (Ulva spp.) y anfeltia (Anhfeltia plicata).

Sin embargo, los recursos que sustentan la alguería (pesquería de algas) son el huiro, el huiro negro y el huiro palo. Estas algas pardas presentan los mayores niveles de desembarque, especialmente en la zona norte de Chile, y se extraen desde praderas naturales, se procesan y se exportan. Luego, se utilizan en una variedad de industrias, incluyendo la alimentaria, farmacéutica, cosmética y agrícola.

La recolección de estas algas es una actividad económica importante para muchas comunidades costeras, proporcionando empleo y sustento a numerosas familias. Sin embargo, la explotación de las macroalgas enfrenta algunos desafíos. La pesca ilegal y la sobreexplotación de las praderas naturales puede llevar a la degradación de los ecosistemas marinos y a la disminución de las poblaciones de algas. Resulta necesario implementar prácticas de manejo sostenible, junto con regulaciones adecuadas para asegurar la conservación de estos recursos. En ese sentido, el cultivo de macroalgas presenta una oportunidad significativa para la sustentabilidad. Los proyectos de acuicultura de algas pueden aliviar la presión sobre las praderas naturales y proporcionar una fuente de biomasa, además de contribuir a la mitigación del cambio climático.

Nuestros partners

Este proyecto es una iniciativa de Angloamerican, desarrollada por Fundación Chile, en colaboración con el Centro de Innovación Acuícola AquaPacífico y la Universidad Andrés Bello.

Una iniciativa de:

Desarrollado por:

En colaboración con:

    Conversemos …

    Para comenzar escríbenos tu nombre

    Este campo es obligatorio
    Este campo es obligatorio

    ¿Cuál es tu correo electrónico?

    Este campo es obligatorio

    Déjanos un mensaje y te contactaremos pronto

    Este campo es obligatorio