Con un encuentro presencial, Sumar Saberes culminó oficialmente el proceso de evaluación a 30 iniciativas educativas, compartiendo resultados, aprendizajes y recibiendo retroalimentación de las organizaciones que participaron en esta etapa.
El pasado miércoles 2 de julio se realizó en las dependencias de Fundación Chile un encuentro presencial con representantes de las organizaciones de las 30 iniciativas educativas que fueron evaluadas con la Dimensión 1 del Instrumento de Medición de Escalabilidad, desarrollado por Sumar Saberes, alianza público-privada para mejorar aprendizajes. La jornada marcó el cierre oficial de la primera aplicación de esta innovadora herramienta, inédita en el país y que permitirá estimar el potencial de escala de los programas educativos.
La apertura fue liderada por Alejandra Grebe, directora ejecutiva de Fundación MC, entidad que es parte del Consejo Estratégico y del Comité de Sostenibilidad de la alianza, quien fue la encargada de ahondar en los principios, propósito, líneas de trabajo y composición orgánica de Sumar Saberes. Por su parte, Martín Cáceres, director del Centro de Innovación del Mineduc, profundizó en el desarrollo del instrumento de evaluación y compartió el recorrido realizado para llegar a esta instancia.
Durante el encuentro, se explicó el alcance de la dimensión 1, correspondiente a la solidez técnica de las iniciativas, que analizó aspectos como la claridad del problema abordado, su diseño, modelo de financiamiento y evidencia sobre resultados. Las organizaciones pudieron repasar los criterios aplicados, los principales hallazgos del proceso y el análisis agregado por foco y por dimensión.
Desde las organizaciones evaluadas, se valoró positivamente el enfoque y la rigurosidad de este proceso. Así lo señaló Pablo Muñoz, jefe de Mejora Continua y Evaluación de Fundación Educacional Oportunidad. “Creemos que Sumar Saberes representa un cambio de paradigma: todas las organizaciones, tanto públicas como de la sociedad civil, debieran avanzar hacia una lógica en que se implementan programas con evaluación constante”, explicó.
Mejora continua
En una segunda parte de la jornada, se desarrolló un taller que abrió un espacio de diálogo para que las organizaciones evaluadas pudieran compartir la motivación que tuvieron para participar en el proceso, su experiencia, observaciones sobre el formulario, la utilidad del informe recibido y sugerencias de mejora. Este diálogo reafirmó el carácter formativo del proceso y la vocación de mejora continua del instrumento.
Uno de los puntos que surgió con mayor fuerza en el taller fue la necesidad de fortalecer capacidades en torno al concepto de escalamiento. Las organizaciones valoraron la herramienta como un insumo útil para la mejora de sus iniciativas, pero también señalaron que se requiere acompañamiento conceptual y metodológico para proyectar sus propuestas en términos de sostenibilidad y expansión.
Desde Aptus, Naggybel Carreño, directora de Asesorías, destacó la reflexión interna que generó el proceso de evaluación. “Uno de los aspectos más potentes del proceso fue que nos permitió reflexionar sobre la claridad de nuestro problema y la sostenibilidad de nuestra iniciativa. Recibir un informe detallado nos ayudó a identificar fortalezas, como la claridad conceptual, y áreas de mejora, especialmente en cuanto a la fidelidad de la implementación y la factibilidad para escalar sin perder impacto”, detalló.
En tanto, Marcela Sáez, directora de Desarrollo y Evaluación de Fundación Educación Arauco, resaltó cómo el instrumento facilitó una revisión profunda del diseño de su programa. “Una de las preguntas del instrumento que más nos hizo reflexionar fue: ¿Qué es imprescindible de nuestra iniciativa? Muchas veces, quienes diseñamos programas estamos enamorados del proyecto, y nos cuesta ver qué elementos son prescindibles. Esta pregunta nos permitió diferenciar lo esencial de lo accesorio, lo que fue muy valioso”, subrayó.
Además, como parte del cierre, se presentó también una caracterización general de las 30 iniciativas evaluadas en esta primera etapa. Este grupo, conformado por programas impulsados por organizaciones públicas y de la sociedad civil, refleja una diversidad de enfoques orientados a mejorar aprendizajes en áreas como lenguaje, matemáticas, habilidades socioemocionales y asistencia educativa. El análisis reveló que más del 70% de estas iniciativas tienen presencia en cinco o más regiones del país, y que el 90% corresponde a programas desarrollados desde la sociedad civil, lo que da cuenta de su creciente protagonismo en el ecosistema educativo.
Para la continuidad del proceso de aplicación del Instrumento de Medición de Escalabilidad, 16 de las 30 iniciativas evaluadas fueron seleccionadas para avanzar a la siguiente etapa, que contempla la evaluación de la dimensión 2: factibilidad de implementación a mayor escala, y la dimensión 3: apoyo de actores relevantes. La selección se realizó con base en criterios técnicos definidos por el Comité Técnico de Sumar Saberes, con apoyo del Panel de Expertos y Expertas, priorizando aquellas iniciativas con mayor potencial de transición a escala.
