julio 24, 2019

El Poder de las Redes para Mejorar la Educación

● La participación en redes educativas permite a las escuelas y liceos compartir experiencias exitosas y generar nuevas soluciones para los desafíos que enfrentan.

● Una experiencia pionera en este ámbito y destacada a nivel internacional es la Red de Escuelas Líderes.

La colaboración es una estrategia que usan múltiples especies en la naturaleza para alimentarse, protegerse y obtener otros beneficios. Ejemplo de ello son los cardúmenes de peces, las bandadas de aves o los enjambres de abejas. También es una estrategia que crecientemente están usando los sistemas educativos de todo el mundo para mejorar sus resultados.

Chile no es la excepción. En 2015, el Ministerio de Educación puso en marcha las Redes de Mejoramiento Escolar (RME), una estrategia para promover el trabajo colaborativo entre docentes y directivos de distintas escuelas, con el fin de enfrentar las dificultades y compartir las buenas experiencias de las comunidades educativas. Además, en los últimos años han florecido diversas iniciativas público-privadas de redes educativas.

Fundación Chile fue pionera en este ámbito, impulsando desde mucho antes la implementación de redes escolares como estrategia de mejoramiento escolar. “La investigación y la experiencia a nivel nacional e internacional muestran que el trabajo colaborativo entre escuelas, en espacios donde puedan compartir sus experiencias y aprendizajes, es clave para asegurar que la transformación educativa que estamos impulsando pueda afianzarse y que nuestros estudiantes aprendan más y mejor”, afirma Andrea Osorio, directora de Mejoramiento Escolar de Fundación Chile.

Según Michael Fullan y Santiago Rincón-Gallardo, reputados expertos internacionales en la materia, la colaboración efectiva entre las escuelas puede tener tener efectos positivos en varios niveles. En primer lugar, tiene el poder de mejorar el aprendizaje de los estudiantes, por otro lado, fortalecer el capital profesional de educadores y líderes y, finalmente, convertirse en una fuerza que mejore el sistema educativo en su conjunto.

Una experiencia pionera en Chile

Desde el Valle de Azapa hasta Punta Delgada, poblado que se ubica en el extremo oriental del Estrecho de Magallanes, se distribuyen los 110 establecimientos educativos que forman hoy parte de la Red de Escuelas Líderes. ¿Su común denominador? Se trata de escuelas en contextos de vulnerabilidad social y económica, que han desarrollado proyectos innovadores para resolver por sí mismas los desafíos que enfrentan.

Los orígenes de esta iniciativa se remontan a 2007, cuando El Mercurio y Fundación Chile lanzaron una convocatoria para identificar historias de escuelas innovadoras. En un principio eran sólo 10 establecimientos, pero conforme pasó el tiempo se sumaron nuevas escuelas y también nuevos socios: Fundación Minera Escondida, Fundación Educacional Arauco y Fundación Educacional Oportunidad.

A través de encuentros nacionales, reuniones territoriales, pasantías y herramientas digitales, estas escuelas han podido ir tejiendo vínculos y espacios para compartir sus experiencias y desafíos.

“Los beneficios son muchos, porque te capacitas con tus pares, conoces y compartes experiencias exitosas. Eso te alienta a realizar proyectos novedosos y a fortalecer el trabajo colaborativo dentro de la unidad educativa”, destaca Lilian Muñoz, directora de la Escuela Básica Talhuán, ubicada en la región de Ñuble, que se incorporó a la Red en 2015.

“La investigación y la experiencia a nivel nacional e internacional muestran que el trabajo colaborativo entre escuelas, en espacios donde puedan compartir sus experiencias y aprendizajes, es clave para asegurar que la transformación educativa que estamos impulsando pueda afianzarse y que nuestros estudiantes aprendan más y mejor”, afirma Andrea Osorio, directora de Mejoramiento Escolar de Fundación Chile.

En 2017, la Red de Escuelas Líderes fue destacada a nivel mundial por la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE). En la ocasión, Alejandro Paniagua, investigador en Educación de la OCDE, explicó a El Mercurio que esta iniciativa les llamó la atención «por su foco en sectores desfavorecidos, que es uno de los ejes de nuestro trabajo. Es más, es un tema fundamental, porque si la innovación educativa no va dirigida a mejorar la equidad y la igualdad… entonces, ¿cuál es su cometido?».

«La Red de Escuelas Líderes ejemplifica lo que quisiéramos ver en todo nuestro sistema escolar: colaboración basada en confianza», destaca Raúl Figueroa, subsecretario de Educación.

Nuevas experiencias

Las redes de mejoramiento también están entrando en el mundo de la educación técnico profesional. A través de la Secretaría Ejecutiva Técnico Profesional, el Ministerio de Educación está impulsando la conformación de redes de liceos técnicos en todas las regiones de Chile. Las tres primeras han comenzado a ser implementadas en 2019 en las regiones de Atacama, Coquimbo y Araucanía. En las regiones nortinas, este proceso ha sido impulsado por la Fundación Chile.

La Red de Atacama reúne a 20 liceos técnico profesionales de la región, mientras su símil en Coquimbo congrega a 41 establecimientos de este tipo. En ambos casos, estas redes también incluyen a instituciones de educación técnica de nivel superior (CFT e institutos), OTEC, empresas, gremios locales, autoridades regionales y redes de otro tipo.

“Los desafíos de mejoramiento de la calidad  de la educación técnica son muchos y tan variados que requieren una mirada junto con otros actores del territorio. En ese sentido, la conformación de redes territoriales que sumen a varios liceos, actores del mundo productivo y organismos públicos locales es una buena estrategia”, afirma Patricio Traslaviña, director de proyectos territoriales de Fundación Chile.

Otra experiencia incipiente es la Red de Escuelas Solares, que reúne a 24 escuelas y liceos de la Región de Arica y Parinacota, cuyo objetivo es promover un mayor conocimiento y aprendizaje del potencial solar de la región por parte de sus estudiantes. Este espacio se creó en 2018 en el marco de Ayllu Solar, una iniciativa desarrollada por SERC Chile, Fundación Chile y Fundación BHP, que busca generar las capacidades para que esta región pueda aprovechar al máximo esta fuente de energía limpia y renovable.

 

Desafíos pendientes

En un mundo en acelerado cambio, las escuelas deben afrontar el reto de formar a estudiantes para enfrentar desafíos aún desconocidos y desempeñar trabajos y roles que aún no han sido creados. En ese sentido, el experto catalán en redes socioeducativas, Jordi Longás, aboga por abordar la educación desde los principios de la corresponsabilidad y la colaboración donde no solo las escuelas y las familias tienen un rol clave, sino también el Gobierno, el sector privado, la sociedad civil y la comunidad en torno a los establecimientos educacionales.

“Cuando hablamos del sistema educativo y de los objetivos que persigue, no deberíamos fijarnos exclusivamente en el sistema escolar, sino en todos aquellos agentes que desarrollan una acción educadora dentro y fuera de la escuela, en los ámbitos social, salud y cultural. Todos ellos, junto al centro educativo, pueden conformar lo que nosotros hemos llamado una red socioeducativa”, explica Longás.

A juicio del académico, es fundamental reconocer la naturaleza social del proceso de aprendizaje, fomentar activamente el aprendizaje cooperativo y facilitar experiencias de aprendizaje auténtico en contextos reales. “Por todo esto, resulta de gran interés e innovador plantear el proceso educacional de forma multidimensional y extensiva: en la escuela y fuera de la escuela, en todo momento y a lo largo de toda la vida”, complementa.

 

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