Columna de opinión


La ilusión de las alternativas

  • Andrés Pesce

    Gerente de Sustentabilidad y Nuevos Negocios
  • Publicado: julio 12, 2019

A menudo, en la discusión de una serie de cuestiones centrales para el desarrollo futuro de Chile -pensiones, energía, agua, educación, entre otras- cada parte reduce el debate a forzar a la elección entre dos caminos que no representan ni la complejidad del problema ni las posibles soluciones: “Si crees en el mercado eres poco solidario”, “si crees que la minería es importante para Chile entonces quieres destruir todos los glaciares”, “si crees que la gran empresa puede ser un motor de transformación para Chile entonces eres un abusador con la pymes y los emprendimientos”, “si creo que la empresa privada hace mejor algunas cosas que el Estado, entonces soy un fascista” y “si creo que el Estado hace mejor algunas cosas que la empresa privada, entonces soy un comunista”.

La escasez hídrica es uno de estos desafíos clave que debemos resolver como sociedad, y que ilustra de manera dramática el inmovilismo en que nos encontramos hace años atrapados entre opciones que no reflejan las alternativas que realmente tenemos a nuestra disposición.

Esta mañana, mientas escribo esta columna, leo en un diario que un promotor de un importante proyecto de infraestructura hídrica dice “de no avanzar (en este proyecto), arriesgamos terminar secándonos como una pasa”. Ciertamente nadie se quiere secar como una pasa, ¿pero significa eso que el proyecto en cuestión es bueno para Chile? Puede que sí o puede que no, pero dependerá de su evaluación como cualquier otro proyecto.

Al mismo tiempo, hay quienes sostienen que el código de aguas es la madre de todos los males insinuando que debemos escoger “entre el desarrollo productivo egoísta y explotador del mercado o la vida de la gente que muere de sed”.  Puedo pensar que cambiar el código de aguas no resuelve el problema, ¿pero implica ello que quiero privar a las personas un derecho humano básico como es el agua? Ciertamente que no.

Esto es lo que se conoce como la “Ilusión de las Alternativas”, la trampa de estar ante dos opciones que no son válidas, presionados por alguien que nos quiere persuadir o manipular para tomar uno de los caminos que conviene a ese alguien. ¿Cómo salir de esta trampa? Cambiando la pregunta.

Hace tres años, junto con más de 50 organizaciones públicas y privadas, decidimos cambiar la pregunta respecto al agua.  No si A es mejor que B, sino ¿Qué podemos hacer para generar un Transición Hídrica en la que el agua no sea un cuello de botella al crecimiento sino un habilitador de él? ¿Qué consensos básicos tenemos entre los sectores que se enfrentan fieramente en la discusión regulatoria? ¿Podemos modular los válidos intereses de cada una de las partes en un gran objetivo país? ¿Existen medidas adicionales a las tradicionalmente discutidas?

Este grupo, Escenarios Hídricos 2030, publica hoy los resultados de ese trabajo colaborativo con propuestas concretas para levantar la mirada y darle granularidad al debate y, en definitiva, avanzar. Proponemos 4 ejes clave de acción:

  1. Gestión e institucionalidad
  2. Conservación y protección de nuestros ecosistemas hídricos
  3. Eficiencia y uso estratégico del agua
  4. Migración e incorporación de nuevas fuentes de agua

Buscamos tener una mirada de sistema que evalúa el conjunto de soluciones y la interacción entre ellas en la especificidad del territorio, sobre medidas específicas evaluadas aisladamente. Un 44% de los problemas que abordan se deben a temas de gestión e institucionalidad del agua y casi la totalidad de las medidas propuestas se puede abordar con el marco regulatorio actual. Es imperativo que nuestro país encuentre el antídoto a la parálisis de las Ilusión de las Alternativas, esperamos aportar a ello con este trabajo.

Esta columna fue publicada en la revista Qué Pasa.