Columna de opinión

Sin un cambio de mirada de nuestras autoridades no habrá solución a la crisis hídrica

Publicado: marzo 21, 2022

Después de meses de silencio de la Superintendencia de Servicios Sanitarios ante los cortes de agua en diversas localidades rurales del país y una vez producido el cambio de mando y la advertencia del Presidente Gabriel Boric sobre un eventual  racionamiento de agua en el sector oriente de Santiago por la crítica situación hídrica, el superintendente Jorge Rivas – en entrevista con El Mercurio publicada el 18 de marzo- no sólo confirma esta posibilidad, sino que además alerta que el racionamiento se podría ampliar al Gran Santiago, es decir, “la inmensa mayoría de Santiago”.

Para atender este riesgo también “anticipa proyectos que podrían salvar a la capital de esta situación”, los que incluyen: prescindir a futuro del río Mapocho para depender 100% de las aguas del río Maipo, que serían conducidas desde la planta Padre Hurtado hacia el sector oriente; incrementar sondajes y pozos para la extracción de aguas subterráneas; reutilizar las aguas servidas tratadas de El Trebal y La Farfana, que ahora se descargan y alimentan las secciones bajas del río Maipo, aunque en este caso advierte que es una medida de mayor plazo por las tramitaciones ambientales y probables disputas legales. Finaliza diciendo que todas las medidas serán integradas en las tarifas, por lo que los ciudadanos deberemos pagarlas en nuestras cuentas.

El nuevo contexto impone necesariamente un cambio de mirada, pasando de las soluciones de emergencia tradicionales grises insostenibles a combinaciones de soluciones óptimas, integrales, planificadas y acordadas debidamente con todos los sectores de la sociedad, desde los territorios, donde es crítico integrar soluciones con equidad social, ambiental y económica.

Para las regiones de Valparaíso y Coquimbo, que viven una escasez relevante de agua, donde se han debido alcanzar acuerdos con agricultores para mantener el suministro de agua potable, menciona la necesidad de desaladoras como soluciones estructurales para el uso residencial porque, según plantea, si bien se acordó la priorización del consumo humano en la recién aprobada modificación al Código de Aguas “no se puede pasar la aplanadora ni sacarles el agua a los regantes a diestra y siniestra”.

Si bien son relevantes los esfuerzos para evitar los inminentes racionamientos surgen varias interrogantes:

Con las condiciones meteorológicas adversas de alta incertidumbre que produce el Cambio Climático, ¿es sostenible prescindir de nuestros ríos dándolos por perdidos para depender de los ríos que van quedando mientras mantenemos los elevados consumos residenciales del sector oriente, que duplican y hasta cuadruplican los consumos de agua per cápita mundiales?, ¿Por qué dentro de las medidas no se incluye el aumento de tarifa al sobreconsumo, aplicando cobros escalonados para incentivar el ahorro en comunas de mayor consumo?

¿Se sostiene a futuro el incremento de sondajes y pozos en la cuenca del Maipo, cuando los derechos de aprovechamiento de aguas subterráneas entregados superan 35% la capacidad de recarga natural del acuífero? ¿Qué medidas estamos considerando para cuando agotemos el acuífero por su sobreexplotación?

En cuanto a los proyectos de desalación, ¿por qué la ciudadanía que tiene el menor consumo de agua debe migrar al agua desalada y pagar su alto costo, mientras los sectores productivos que tienen el mayor consumo podrán seguir usando gratis el agua dulce, sin regulaciones para su uso eficiente?, ¿por qué sucede esto si acabamos de aprobar un nuevo Código de Aguas que prioriza el consumo humano por sobre los demás usos?

El nuevo contexto impone necesariamente un cambio de mirada, pasando de las soluciones de emergencia tradicionales grises insostenibles a combinaciones de soluciones óptimas, integrales, planificadas y acordadas debidamente con todos los sectores de la sociedad, desde los territorios, donde es crítico integrar soluciones con equidad social, ambiental y económica.

Mientras nuestras autoridades no entiendan que la crisis hídrica se debe enfrentar con nuevas miradas de tendencia mundial, implementando acciones sostenibles relacionadas con formalizar una mejor gobernanza local para la toma de decisiones colaborativas en las cuencas, soluciones basadas en la naturaleza para revertir el proceso de desertificación, la reducción de uso de agua en los usuarios más intensivos y la planificación de sistemas de desalación multipropósito, seguiremos profundizando la crisis, impidiendo la transición hacia la seguridad hídrica que Chile necesita para su futuro desarrollo sustentable.

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