Columna de opinión


Tecnologías y mayor valor social

  • Yuri Rojo

    Gerente del Clúster Minero de la Región de Antofagasta
  • Publicado: agosto 26, 2020

• Yuri Rojo, Gerente del Clúster Minero de la Región de Antofagasta, reflexiona sobre la importancia de promover un mayor valor social en la industria minera que apunte a fomentar el desarrollo de habilidades, innovación, y un mejor capital humano.

La visión del Clúster Minero de la Región de Antofagasta es que desde nuestra región, desde la minería, transformar a nuestra zona en un gran polo de desarrollo tecnológico. Si bien los minerales no se pueden plantar, no son renovables, tienen una poderosa virtud: son un aporte clave para desarrollar capacidades humanas y sociales que permitan construir un futuro más allá de la minería.

¿Por qué esta reflexión? Desde la mirada del Clúster Minero las nuevas tecnologías y la minería 4.0, junto con el ejercicio de generar mayor competitividad, productividad y rentabilidad al negocio, también podrían aportar mayor Valor Social al territorio, especialmente al entorno directo donde se extrae el cobre, oro, plata o litio, por mencionar algunos minerales.

¿Qué entendemos por Valor Social? Es el aporte que efectúa la industria no sólo en términos netamente económicos, como el pago de impuestos, desarrollo de proveedores o el crecimiento del comercio local. La minería, bien inspirada, cuando se instala en el territorio, también genera transformación social, impactando áreas diversas, como el desarrollo de habilidades, innovación, y promueve un mejor capital humano.

En paralelo, el Valor Social genera ecosistema donde distintos organismos públicos, privados y del tercer sector (universidades y centros tecnológicos) colaboran, robustecen, y a través de la innovación y las nuevas tecnologías, volvemos al pilar basal: mayor competitividad, productividad, agregando esta vez mejor calidad de vida y sostenibilidad.

¿De qué depende que el Valor Social sea mayor o menor en un territorio? Es una tarea colaborativa donde todos participamos. La empresa aporta los recursos y los desafíos; organizaciones como el Clúster Minero o gremios, las sinergias; los proveedores, los servicios, las ideas e innovación; el gobierno, el fomento y las políticas públicas; y la comunidad y Sociedad Civil, la licencia social para operar.

En esta cultura de cooperación y colaboración, en esta estrategia de Clúster, todos tenemos oportunidades; el desafío es capturar ese espacio y hacer de regiones mineras como Antofagasta no sólo las de mayor crecimiento y productividad, también las más sostenibles y con mayor calidad de vida.

Por eso es fundamental cuidar, proteger y motivar el diálogo, colaboración y asociatividad, siempre con un enfoque multiactor y sistémico, teniendo como base el respeto mutuo, confianza, sostenibilidad y paz social, tal como lo promueven políticas globales, como es el caso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) o el Consejo Internacional de Minería y Metales (ICMM).

Uno de los desafíos que tenemos es que la tecnología e innovación no sólo generen una mayor competitividad en las operaciones y procesos mineros. Aún existen brechas y largo camino por recorrer para que estas herramientas también mejoren las condiciones que habilitan el negocio.

Por eso hay que refrescar y renovar la forma de relacionarse con terceros, con una visión de largo plazo en los territorios donde opera la minería y su cadena de valor, mediante un trabajo conjunto con sus habitantes, gobiernos locales y organismos del Estado. El bien común siempre debe estar presente en la construcción de una minería con mayor Valor Social.

 

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