Noticias


enero 19, 2015

Calidad desde el inicio

Mientras la discusión en torno al proyecto de ley que pretende acabar con el lucro, la selección y el copago en la educación general se desarrolla con gran efervescencia, otra iniciativa se ha estado discutiendo de forma muy silenciosa en el parlamento, pese a su gran importancia: lo que se ha conocido como la «Reforma a la Educación Parvularia», que contempla mejorar la institucionalidad, la calidad y la cobertura de este nivel.

Porque aunque en nuestro país se han logrado importantes avances, persisten considerables brechas en el logro de los aprendizajes esperados, lo que afecta especialmente a los niños y niñas de nivel socioeconómico desfavorecido. Algo similar ocurre en materia de cobertura. Ambas situaciones constituyen un desafío para avanzar en la igualdad de oportunidades, por lo tanto es muy positivo que la política pública le dé un nuevo impulso al nivel y le otorgue mecanismos para favorecer una gestión educativa de calidad.

Ana María Cabello, Coordinadora de Proyectos de Educación Inicial CIE Fundación Chile.

Estudios e investigaciones confirman la importancia de la educación inicial para el desarrollo de habilidades clave para los niños, pero también como un espacio de atención, cuidado y protección de la infancia. Sin embargo, la evidencia también nos indica que el solo hecho de que un niño asista a un centro educativo no garantiza que se esté beneficiando. La ausencia de una regulación efectiva mantiene una gran incertidumbre respecto de la calidad educativa de salas cuna y jardines infantiles.

La existencia de una Sub Secretaría de Educación Parvularia, que se encargue especialmente de este nivel en el Ministerio de Educación, y de una Intendencia que fiscalice, oriente y, de ser necesario, sancione a los establecimientos públicos o privados que no cumplan con los mínimos requeridos, es una medida esperada y necesaria. Esto requiere que como país nos pongamos de acuerdo sobre los estándares que resguardan la práctica educativa, que respete las opciones curriculares que las distintas instituciones hayan tomado, pero que asegure el derecho a una educación de calidad en la primera infancia.

La necesidad de contar con parámetros claros es también una necesidad muy sentida de las profesionales y las propias instituciones educativas. Como Centro de Innovación en Educación de Fundación Chile estamos trabajando desde el año 2008 en esta temática, a través de un Modelo de Gestión de Calidad orientado especialmente a la Educación Inicial. Con esta herramienta, hemos intentado posicionar la idea de que los jardines infantiles y salas cuna puedan mirarse y revisar sus prácticas, con una metodología que les permita hacer un análisis crítico para brindar una educación de buena calidad.

La experiencia de estos años nos muestra que para generar un proceso educativo de buena calidad es imprescindible la existencia de un proyecto educativo contextualizado, que sea implementado adecuadamente por un equipo de profesionales y técnicos debidamente capacitado y preparado para facilitar las condiciones que los niños y niñas requieren. Al mismo tiempo, es necesario mantener una comunicación fluida y de colaboración con las familias. Estos aspectos, son tanto o más importantes que la infraestructura o el equipamiento del establecimiento, cuestión que sin embargo es lo primero que salta a la vista y a veces privilegian las familias.

También hemos observado que se requiere fortalecer en los equipos educativos la práctica sistemática de registro y documentación de sus procesos y resultados de la tarea educativa. Con frecuencia este ejercicio conlleva hacer un autodiagnóstico, lo que contribuye a la revalorización del rol pedagógico que juega cada uno de los agentes educativos, y los importantes efectos que su acción tiene en el bienestar y el aprendizaje de los niños y niñas a su cargo.