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enero 19, 2015

Evaluación Docente: Una oportunidad de apoyo a la Escuela

Durante el proceso educativo, uno de los momentos de más alto impacto en la dinámica del aprendizaje es cuando un profesor, luego de una evaluación individual o colectiva realiza un feedback o retroalimenta a sus estudiantes de lo que ha ocurrido en esa actividad, este acto, que parece simple, explica de manera relevante la diferencia en el nivel de aprendizaje que se alcanza y permite abrir conversaciones sobre oportunidades de mejora en futuras experiecias educativas. La retroalimentación es un mecanismo poderoso para alcanzar el objetivo que se busca, tanto en el nivel de aula como sistemas educativos en su conjunto (Carnoy, 2010; Hattie,2011).

Recientemente, se realizó el seminario «Desafíos para la evaluación, perfeccionamiento y carrera docente» (MIDE-UC), cuyo principal objetivo fue difundir masivamente la evaluación y retroalimentación que Estado de Chile recibió de la OCDE en relación a la Evaluación Docente, que dicho sea de paso, se aplica hace más de una década en Chile, todo un hito en la región.

Como es predecible en un informe de este tipo, se reconocen avances y debilidades, pero lo fundamental son los temas y oportunidades de mejora que se abren. Entendemos en lo sustantivo, que el informe evidencia que el sistema chileno ha logrado en lo técnico, buenos instrumentos de evaluación e instituciones con altas capacidades institucionales para realizar a gran escala estos procedimientos y que los profesores chilenos han incoporado en su cultura profesional la realización de evaluación de su desempeño, algo que no es común en muchos países. En contrario, la principal debilidad se encuentra no en el ámbito técnico, sino en el campo de la política educativa y tiene que ver con el sentido y uso de los resultados.

¿Cuánto se utilizan o sirven sus resultados para mejorar la práctica docente en la sala de clases?, ¿Cuanto le sirven estos resultados a los directivos para impulsar procesos de cambio y mejorar en sus escuelas?. Estás preguntas se pueden, para el caso chileno, aplicar a otras mediciones nacionales y también nos inivitan a pensar en el sentido más profundo de las evaluaciones, si son con un sentido de rendición de cuentas o bien como herramientas para orientar el fortalecimiento de capacidades, en los profesores por ejemplo, como sería el caso del informe que comentamos.

En esto, el informe parece ser categórico, los resultados de las evaluaciones que se aplican en Chile, cuya confiabilidad no se pone en duda, no se conectan necesariamente con programas de apoyo y mejora de capacidades en docentes, no son tecnicamente utilizados en la escuela para impulsar un trabajo colaborativo entre profesores con fines de mejorar sus prácticas en la sala de clases y no son fuente recurrente de información para la gestión y uso pedagógico de los directores.

Todo lo anterior no tiene que ver como se ha dicho, porque no se vea una oportnidad de desarrollo profesional en la evaluación o no sea posible mejorar los instrumentos, tiene que ver con el criterio político de su uso. Si proyectamos esta discusión ocurre lo mismo con el SIMCE y otros mecanismos como las visitas inspectivas a las escuelas, hay una diferencia sustantiva si su uso, es finalmente para segmentar, clasificar y en su extremo sancionar (sólo rendir cuentas), que en un escenario equilibrado donde se instale un criterio de evaluación para la orientación y la mejora, lo que implica que a partir de la información obtenida, por esta u otras mediciones, se construyen políticas de apoyo a las escuelas y sostendores, respetando su contexto local; se trabajan planes para mejorar las capacidades de los profesores en servicio; se capacita a los directivos para utilizar estos resultados fortaleciendo su liderazgo pedagógico, por mencionar sólo a algunos de los actores más relvantes.

El buen uso de este informe y sus recomendaciones pueden hacer una diferencia sustantiva en temas hoy muy relevantes en la agenda chilena, como son el desarrollo profesional docentes y el cómo entenderemos a futuro una medición más integral de los procesos de mejora y calidad en nuestras escuelas. Nuestro trabajo en terreno con cientos de escuelas, sostendores, directivos y profesores, nos dan la convicción que avanzar a un nuevo concepto amplio de calidad que haga sentido en estos actores, es el siguiente paso, e implicará una revisión profunda de los actuales significados.

El informe presentado, nos brinda una oportunidad de mejora, ahora dependerá de la institucionalidad (MINEDUC, Agencia de Calidad) y los otros actores relevantes, que son muchos y variados, el cómo aprovechamos el momento, aprendemos y avanzamos a partir de nuestra propia experiencia como país.