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febrero 28, 2018

¿Podría vivirse en Chile la escasez total de agua como en Ciudad del Cabo?

Expertos entregan su visión acerca del escenario nacional, donde se destacan logros en infraestructura, pero a su vez se echa de menos mejora en gestión y gobernanza en cuencas hídricas.

*LA SEGUNDA

Los más cinéfilos recordarán películas de hace dos o más décadas que presentaban escenarios catastróficos en extensas zonas del planeta por la falta de agua.

Hoy parecen haberse vuelto proféticas con casos como los de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, cuyas autoridades -en una decisión de extrema emergencia- limitaron a partir de febrero el consumo humano del vital elemento, previendo además que si el ritmo de consumo no baja drásticamente se dejará caer como espada de Damocles el temido “Día cero”, en el que literalmente no habrá más agua en las cañerías para sus más de 3 millones de habitantes, los que deberán abastecerse controladamente en lugares públicos a parí ir de abril o mayo.

¿Podría entonces ocurrir algo similar en alguna ciudad de nuestro país? Hay que considerar que en Chile 61 comunas del país se ubican en zonas de escasez hídrica.

Escenario actual

Carlos Estévez, director General de Aguas del Ministerio de Obras Públicas, asegura que “el país se encuentra preparado, sin embargo, ante una sequía severa de 12 o 15 años, cualquier ciudad del país puede enfrentar una situación severa como la que se está viviendo en Ciudad del Cabo”.

Juan Ladrón de Guevara, director ejecutivo de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático (ASCC), sostiene que “los severos cambios que ocasiona el calentamiento global en el clima nos enfrentan a un horizonte alarmante de escasez de recursos, especialmente el agua, lo que puede convertirse en una amenaza a la estabilidad y seguridad de los países. Eso es lo que hoy está aconteciendo en Ciudad del Cabo”.

En tanto, desde la Superintendencia de Servicios Sanitarios, subrayan que la disminución del nivel de precipitaciones, el aumento de la probabilidad de eventos de sequía y el aumento del número de eventos de precipitaciones con altas temperaturas, son parte de los efectos del cambio climático que se prevén para varias regiones del país.

“Ya en los últimos años hemos enfrentado la sequía más prolongada de que se tenga registro, así como una serie de eventos extremos de precipitación que han dejado fuera de servicio por horas o días a las plantas de producción de agua potable en diversas ciudades”.

En este contexto la Superintendencia de Servicios Sanitarios permanentemente instruye a las empresas sanitarias para que redoblen sus esfuerzos con el fin de adaptar su infraestructura y su gestión de manera de mantener la calidad y continuidad de los servicios de aguas potable y alcantarillado, y también mitigar las consecuencias negativas sobre las personas”, afirman.

Víctor Galilea, presidente ejecutivo de Andess AG, señala que Chile tiene cultura sanitaria y desde siempre estableció en sus políticas públicas el agua y saneamiento. “La tranquilidad relativa de hoy es producto de lo anterior: políticas públicas adecuadas y la alianza público-privada para prestar el servicio en zonas urbanas. Los mayores problemas se viven en sectores rurales, donde población semi concentrada no tiene agua en calidad y cantidad suficiente, lo que obliga al Estado a apoyar con camiones aljibe”.

Ulrike Broschek, subgerente de Sustentabilidad en Fundación Chile, sostiene que “actualmente, en Chile no se está viviendo el escenario de Ciudad del Cabo principalmente porque el sector sanitario junto con la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS), que regula al sector a nivel urbano, monitorea y establece tarifas en forma periódica para suplir: las proyecciones de demanda según incremento de población, el desarrollo de nueva infraestructura para ampliar capacidades, implementación de mejoras necesarias para elevar el desempeño del sector, entre otros, lo que ha permitido hasta ahora planificar y gestionar la distribución de agua potable en forma adecuada con un 98% de cobertura en el abastecimiento urbano, según SISS”.

Lo que se está haciendo

“En Aguas Andinas empezamos hace tiempo a trabajar en la adaptación a la nueva realidad de un mundo con menos disponibilidad de agua, lo que hemos incorporado a nuestros planes de corto, mediano y largo plazo. Lo que aprendimos del plan antisequía que nos permitió sortear con éxito la megasequía de la zona central sirvió de insumo para nuestro plan de sequía y cambio climático 2016-2030″, señala Guillermo Pickering, presidente de Aguas Andinas.

Este plan contempla estudios de proyección y gestión de la demanda, análisis de experiencias internacionales en sequía, proyección de oferta hídrica y de sinergias a nivel de usuarios.

“Estamos trabajando en gestión integrada con usuarios del Maipo, estudiando el acceso a nuevas fuentes y recuperando la producción de agua subterránea. Además, establecimos un plan director de eficiencia hidráulica que nos permitirá recuperar 75 hectómetros cúbicos de agua, el equivalente al consumo de una población de un millón de habitantes. Un ejemplo es la planta de agua potable que estamos construyendo en Colina, con una inversión de 15.000 millones de pesos, que abasteceremos con agua del Maipo y que recorrerá 60 kilómetros para llegar allá».

En regiones, Eduardo Abuauad, gerente general de Essbio, resalta que “en los últimos años, nuestras inversiones en proyectos para asegurar la disponibilidad de agua han aumentado a tasas cercanas al 20% anual, con foco en localidades en situación de mayor estrechez hídrica: hemos desarrollado pozos, ampliado embalses y, en algunos casos, comprado agua cruda y derechos de agua.Pero no sólo estamos invirtiendo en infraestructura, también elaboramos un plan de gestión de riesgos que aborda tanto eventuales escenarios de escasez hídrica como la paralización de operaciones por desastres naturales”.