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agosto 14, 2020

Programa Corvina:

El largo viaje de la corvina nativa a la acuicultura sustentable

• Tras una década de desarrollo, este programa apoyado por Corfo, con casi 20 años de cultivo experimental liderado por Fundación Chile, se acerca a su destino final.

• Este artículo fue publicado en El Mercurio el 14 de agosto de 2020

Carelmapu, Región de Los Lagos, a 85 km de Puerto Montt, es el origen de los primeros reproductores, aquellos que iniciaron hace casi dos décadas este desafío de integrar a la corvina a la canasta acuícola nacional.

Hoy, en Tongoy e Iquique, a 1.500 y 2.800 km de ese origen austral, crecen muchos de los descendientes del grupo inicial, en aguas más templadas, que favorecen el desarrollo del cultivo de esta especie nativa (Cilus gilberti).

Fundación Chile (FCh) es la institución que ha liderado esta apuesta por incorporar a la corvina nativa a la acuicultura nacional, originalmente en el Centro Acuícola Quillaipe, Región de Los Lagos. Martin Hevia, director ejecutivo de Acuicultura en FCh, recuerda cómo fueron esos comienzos: ‘Se capturaron los primeros ejemplares silvestres con el propósito de formar un plantel de reproductores. Fuimos aprendiendo sobre la especie, realizando bioensayos con dietas, experimentando con distintas densidades y nos dimos cuenta que las temperaturas frías del mar en el sur de Chile no permitían un crecimiento óptimo’.

El traslado del plantel de reproductores al Centro Acuícola Tongoy (CAT) significó el inicio en 2006 de un proyecto experimental —cofinanciado por Corfo— de engorde en balsa jaula.

Los auspiciosos resultados de esa iniciativa y la declaración de la corvina como ‘especie prioritaria para la acuicultura nacional’ permitieron planificar a largo plazo y, a partir de 2010, se concretó en el ‘Programa Integrado para el Desarrollo Sustentable del Cultivo de Corvina’.

Como parte de los PDACH (Programa de Diversificación de la Acuicultura Chilena) impulsados por Corfo, se definió un plazo de 116 meses para la domesticación de la especie y la producción de juveniles, periodo que está culminando en esta fecha con la misión cumplida. El Programa Corvina continúa a través del PTEC (Programa Tecnológico Estratégico) de Corfo, con el fin de obtener las tecnologías que permitan el escalamiento comercial a partir de 2022.

Buscando aguas cálidas para la corvina

Los resultados del engorde en balsa jaula en Tongoy llevaron nuevamente a concluir que, en otoño-invierno, las temperaturas del mar no permitían un crecimiento eficiente. Las templadas aguas de Iquique prometían subsanar esa brecha, lo que significó la incorporación de la Universidad Arturo Prat (UNAP) entre los actores que integran el Programa Corvina, donde también participan la Universidad Católica del Norte y la Universidad Austral de Chile, desde la academia, y desde el sector privado, Pesquera Friosur, socio estratégico clave que ha hecho inversiones importantes para el desarrollo del programa, y ADL Diagnostic Chile.

El traslado de juveniles para engorda en Iquique ha permitido probar en paralelo dos sistemas productivos: estanques de recirculación (RAS) en Tongoy y balsas jaulas en el mar de la costa de Iquique, obteniendo cosechas en ambos. ‘Actualmente, y proyectando lo que será el escalamiento comercial, creemos que lo más eficiente va a ser desarrollar este cultivo en balsas jaulas en el norte del país, de Iquique hasta Arica. Los costos en balsa jaula son más bajos, lo que es relevante en una especie que es de ciclos un poco más largos’, explica el director ejecutivo de Acuicultura FCh.

En cualquiera de los dos sistemas, ‘la corvina ha demostrado ser una especie domesticable y muy adaptable a las condiciones de cautiverio’, asegura Cristóbal Cobo, director del Programa Corvina FCh, quien destaca las fortalezas sanitarias de la especie: ‘Durante este programa, no hay registro de que se haya usado algún fármaco en su engorda. Las producciones que tenemos hoy son ciento por ciento libres de tratamientos en agua de mar, lo que atribuimos a que es un pez endémico, que está adaptado a los patógenos de las aguas chilenas y a las adversas condiciones climáticas naturales de la costa norte’.

Fortalezas de la corvina

Su naturaleza endémica es una ventaja de la corvina en términos sanitarios. Pero desde ADL Diagnostic agregan algo más: ‘Si uno pone a los salmones como los más susceptibles, en un nivel intermedio estarían las seriolas y las corvinas son las más fuertes’, sostiene Patricio Bustos, gerente general de la empresa especializada en diagnóstico de enfermedades acuícolas.

Por su parte, Álvaro Sandoval, jefe de I+D de ADL Diagnostic, enfatiza que ‘en términos sanitarios, la corvina tiene un potencial tremendo para cultivarse. Hemos tenido experiencias con bajas de oxígeno, que son frecuentes en el norte, y la corvina es capaz de superar esa instancia y adaptarse’.

En términos comerciales, la especie también ha mostrado sus fortalezas en las pruebas de mercado realizadas por Friosur. Así lo ratifica Enrique Garín, gerente de nuevos negocios: ‘Después de años de trabajo asociativo, estamos realizando las primeras ventas a través de distintos canales de comercialización, obteniendo una excelente retroalimentación por parte de nuestros clientes’.

Con el ciclo biológico completo, exitosas cosechas en los dos sistemas productivos y la ventaja de contar con un producto nativo y ciento por ciento libre de tratamientos, la corvina se acerca a la meta final: integrarse a la canasta acuícola nacional.

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