Para el 2035 el país necesitará entre 12.000 y 27.000 nuevos profesionales y técnicos en el sector energía. La mayor parte de esa demanda recaerá en perfiles en energía solar, almacenamiento, digitalización de redes eléctricas, gestión de proyectos en eficiencia energética, para lo cual no hay suficiente talento formado. Para comenzar a cerrar esa brecha, Fundación Chile, con el apoyo de JPMorganChase Foundationpresentaron el martes eNOVA, un programa de formación técnica en energías renovables dirigido a estudiantes y docentes de la Educación Media Técnico Profesional (EMTP) en la Región Metropolitana.
La iniciativa llegará a 30 liceos de comunas como Maipú, La Pintana, Puente Alto, Renca, Buin y Talagante, entre otras, con foco en especialidades de electricidad, mecánica automotriz e industrial. Durante los años 2026 y 2027, participarán cerca de 800 estudiantes y 100 docentes y directivos. Estos últimos recibirán formación como Team Coach, un perfil orientado a conducir procesos de innovación y trabajo colaborativo en el aula, algo que hoy muchos establecimientos no tienen instalado.
“La transición energética no solo es un desafío tecnológico, sino también humano. Requiere contar con técnicos y profesionales preparados para enfrentar los cambios que está viviendo la industria. Con eNOVA buscamos anticiparnos a esa demanda, fortaleciendo capacidades y conectando la formación con oportunidades reales de desarrollo”, dijo Hernán Araneda, gerente general de Fundación Chile.


El diseño de eNOVA contempla varios componentes. Primero, un diagnóstico de brechas en cada uno de los 30 liceos. Luego, dos ciclos anuales de bootcamps de innovación donde los estudiantes trabajarán sobre desafíos reales propuestos por empresas del sector, y presentarán sus prototipos en ferias con participación de la industria. Y, por último, prácticas, pasantías y programas de aprendices en empresas de energías limpias. Se proyecta que al menos 700 jóvenes accedan a ese tipo de experiencias y que más de 360 puedan ingresar a instancias de aprendizaje con empresas del sector.
Para Andrés Errázuriz, Senior Country Officer de J.P. Morgan en Chile, eNOVA refleja la visión de la firma sobre el impacto que puede generar la colaboración público-privada. “Vemos un enorme potencial en la juventud de Chile y estamos convencidos de que, con más herramientas y oportunidades, los estudiantes técnico-profesionales pueden proyectarse hacia empleos de alto valor. Con eNOVA, y junto a Fundación Chile, queremos aportar a cerrar la brecha de talento que demanda la transición energética, conectando la formación con desafíos reales de la industria y experiencias prácticas que abran nuevas trayectorias de desarrollo”.
“e+Este tipo de iniciativas son clave para la transición energética porque hay que hablar de un ecosistema que se tiene que desarrollar y el capital humano es clave en este proceso. La RM tiene grandes desafíos, el ejemplo más claro la electrificación del transporte, hoy día casi el 70% del transporte público es eléctrico, por lo tanto necesitamos esos profesionales y técnicos que puedan apoyar en la continuidad operacional del sistema ”, señaló el seremi de energía de la Región Metropolitana, Ignacio Tapia.
La industria comparte este diagnóstico. Para Ana Lía Rojas, directora ejecutiva de la Asociación de Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA), la brecha de capital humano es hoy uno de los principales desafíos para el crecimiento de las energías renovables en Chile. “Un alto porcentaje de renovación renovable requiere y requerirá perfiles técnicos que se desenvuelvan y ocupen de todas las granjas solares y eólicas; con mayor énfasis en los sistemas de almacenamiento y batería que vamos a tener en el sistema eléctrico nacional”, señaló.

En esta misma línea, Valentina Quiroga, gerenta de Desarrollo Humano de Fundación Chile destacó que conectar a los jóvenes con las oportunidades que hoy ofrece la transición energética tiene un doble impacto, “por una parte, contribuye al desarrollo del país y responde a los desafíos de una industria que demanda cada vez más talento especializado. Y, al mismo tiempo, abre nuevas oportunidades para las trayectorias de vida de miles de estudiantes, acercándolos a sectores con alto potencial de crecimiento, mejores perspectivas de inserción laboral y mayores posibilidades de desarrollo profesional e ingresos a lo largo de su vida”.
Kyzzy Mella, coordinadora TP del Liceo Bicentenario de Excelencia Paul Harris de la comuna de Padre Hurtado, destacó que “estas iniciativas nos permiten fortalecer trayectorias formativas de calidad y, además, abrir nuevas oportunidades para estudiantes que muchas veces enfrentan mayores brechas de acceso. A través de estas alianzas, podemos acercarlos a experiencias y oportunidades que amplían sus posibilidades de desarrollo”.
Una de las apuestas más ambiciosas del programa es la red que busca construir a su alrededor, con al menos 25 empresas del sector energético, 8 instituciones de educación superior y 4 organismos públicos participarán en el codiseño de los desafíos de innovación, la mentoría a los estudiantes y la evaluación de los prototipos. La iniciativa busca además generar aprendizajes y alianzas que permitan proyectar su impacto más allá de esta primera etapa.
El lanzamiento reunió a autoridades del Ministerio de Educación, Ministerio de Energía, representantes de la industria, instituciones de educación superior y actores del ecosistema formativo-productivo. La jornada incluyó además el panel “Formar para el Futuro Energético: el rol de la educación técnico-profesional”, espacio en el que se abordaron los principales desafíos para avanzar en la formación de capital humano especializado y en la articulación entre educación e industria.

