Desde el estallido social y luego el Covid-19, muchas organizaciones comenzaron a hacerse una serie de preguntas en el ámbito de gestión de personas. El teletrabajo puso una nueva condición a los líderes, los equipos, los objetivos y todo lo relacionado con un nuevo escenario en materia de desarrollo de personas.
En este ámbito los modelos de gestión de desempeño, están en este momento viviendo un cuestionamiento del paradigma y las incógnitas han aparecido para ver de qué manera alineamos el aporte de cada colaborador con el propósito de la organización.
La productividad ya no será vista de la misma forma que antes. Los objetivos y metas serán dinámicos, las competencias tienen que alinearse a la revolución 4.0 y las conversaciones de desempeño deben mutar a otros escenarios de contenido.
Esta oportunidad es una buena excusa, para redefinir los modelos pesados de gestión de desempeño, rígidos, con muchas etapas y difíciles de hacer. Vienen otros aires.
En las tendencias se observan modelos ágiles con acciones continuas, como el caso del feedback y los coaching centrados en el futuro, además de las competencias digitales y los procesos de evaluación en períodos más cortos, con evaluadores distintos según data e información que tengan del colaborador.
Un colaborador más empoderado y protagonista es también otro elemento clave.
Pero qué hacemos ahora con el Covid-19 y los procesos que debemos llevar adelante. ¿Paramos todo? Y qué pasa sin tengo que pagar bonos a fin de año, cómo lo hacemos. En otras palabras. ¿Cómo hacer más liviano el proceso para obtener los indicadores que se necesitarán a final de año?
Algunas recomendaciones: