Columnas de opinión 19 ene 2026

Innovación y colaboración para el desarrollo sostenible

Innovación y colaboración para el desarrollo sostenible
Autores
Hernán Araneda
Hernán Araneda Gerente General, Fundación Chile

Hablar hoy de desarrollo sostenible puede parecer obvio. Sin embargo, no siempre lo fue. Durante décadas, el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental o social fueron vistos como caminos paralelos. La experiencia chilena —con sus aciertos, errores y aprendizajes— demuestra que avanzar de manera sostenida requiere integrar estas dimensiones, con una mirada de largo plazo, basada en evidencia, colaboración y capacidad de adaptación.

El desarrollo sostenible requiere, además, un esfuerzo muy robusto de aplicar conocimiento, tecnología e innovación, y hoy debe apuntar a desacoplarse de emisiones, al mismo tiempo que restaura la naturaleza.

Hace 50 años, Fundación Chile nació con una convicción que hoy resulta más vigente que nunca: el desarrollo del país exige anticiparse a los desafíos, construir capacidades y atreverse a innovar, incluso cuando no existen certezas. Nuestro fundador, Raúl Sáez, fue claro en su visión: es necesario fortalecer la tecnología e innovación para el crecimiento del país. Desde 1976, hemos promovido transformaciones productivas, tecnológicas y sociales que han contribuido a mejorar la calidad de vida de las personas y a fortalecer la competitividad del país.

Nuestras iniciativas se han desplegado a lo largo de Chile, en diferentes regiones, siempre con una mirada de largo plazo y buscando el progreso del país. Nos ha caracterizado nuestra flexibilidad, la disposición a asumir riesgos, y a avanzar en escenarios donde existe incertidumbre. El impulso a la industria acuícola , la modernización de la agroindustria, el desarrollo temprano de la energía solar, la promoción de estándares forestales sostenibles, la innovación en minería, el fortalecimiento del capital humano y la formación de competencias laborales son parte de una trayectoria que comparte un denominador común: entender el desarrollo sostenible como un proceso sistémico, que combina crecimiento económico, cuidado del entorno, conexión con el territorio, e impacto social.

Esta mirada ha sido posible gracias a nuestro modelo de colaboración público-privada que permite articular a organismos públicos, las empresas, la academia y la sociedad civil en torno a desafíos concretos. Cuando el sector público es capaz de señalar prioridades y generar condiciones habilitantes, y el sector privado aporta escala, eficiencia y capacidad de implementación, se crean soluciones que trascienden gobiernos y ciclos económicos.

La crisis climática, la transición energética, la escasez hídrica, la transformación del empleo y la necesidad de reducir brechas sociales exigen respuestas más sofisticadas, integradas y colaborativas. No se trata solo de mitigar impactos, sino de transformar nuestros modelos productivos y de desarrollo.

Mirando hacia el futuro, el aporte de Fundación Chile estará centrado en escalar innovación con impacto, acelerar la transferencia tecnológica, y formar el talento que el país necesita. La Plataforma Chile- Finlandia, el impulso al emprendimiento científico-tecnológico, iniciativas orientadas a la descarbonización y la adopción de modelos circulares, buscan precisamente habilitar un desarrollo que sea sostenible en el tiempo y en beneficio de las personas y los territorios.

El desarrollo sostenible requiere visión, perseverancia y una profunda convicción de que es posible crecer cuidando, innovar incluyendo y competir colaborando. Esa ha sido la experiencia de Fundación Chile durante estas décadas y es, también, la brújula que guía nuestro aporte al país para los próximos años.