Las posibilidades que ofrece la educación media técnico profesional en Chile

  • Reportaje publicado en Revista Educar.
  • Hasta hace poco tiempo, no se visibilizaba la importancia de la educación técnico profesional para nuestro país. Hoy, estudiantes y expertos dan fe del valor de lo técnico y de cómo les permite afianzar sus anhelos y continuar sus estudios.

“Continué mis estudios, porque, a pesar de tener los conocimientos básicos y medios, sentía que necesitaba aprender muchas cosas más, debido a que el campo de la química es muy grande”, nos cuenta Sebastián Silva, actualmente analista de calidad en Transformaciones TUSAN S.A.

Para el exalumno de EMTP (Educación Media Técnico Profesional), estudiar una carrera técnico profesional le permitió conocer las competencias que “uno debe tener laboralmente, conocerme a mí mismo y, más bien, moldear todo lo que tenía de conocimiento previo y utilizarlo para aprender más cosas de las que solo pude ver en técnico del liceo”.

“Recomiendo seguir el camino de empezar desde lo básico en una especialidad de liceo y continuar con una carrera técnica, así ve uno cómo los objetivos entre mediano y corto plazo se van logrando, y esto ayuda a ver resultados que son los que lo motivan a seguir. En mi caso, no solo me quedé con una carrera técnica; continué mis estudios hasta tener mi ingeniería”.

Sebastián Silva, Analista de calidad en Transformaciones TUSAN S.A.

Explica que los conocimientos se enseñan muy rápido y en muy poco tiempo. “Cada establecimiento se encarga de preparar a los alumnos con los recursos que poseen y con los tiempos que cuentan. Sé que en otros colegios técnicos tienen la modalidad de estudiar e ir a trabajar a ciertas empresas en las que pueden desempeñar su práctica profesional”.

Ejemplos como el de Sebastián ayudan a entender la importancia de la continuidad laboral de los alumnos de EMTP. Por ello, señala Gabriel Rivera, coordinador de Innovación de ENAC (Escuela Nacional de Capacitación), “muchos colegios y liceos TP están realizando un muy buen trabajo formativo con sus estudiantes, en donde apoyan la vinculación temprana con la industria mientras los estudiantes van desarrollando sus conocimientos. Por ello, es sumamente complejo incentivar a un estudiante a que continúe con una formación en educación superior, si no ha entendido cuál fue el aporte que la educación secundaria ha entregado para su desarrollo y cómo puede aportar al país”.

Por su parte, según César Gavilán, director ejecutivo de Fundación Educacional Collahuasi, “la educación técnico-profesional permite que los estudiantes puedan tener nuevas oportunidades y descubrir mejor sus talentos. Al ser flexible y modular, les da la posibilidad de ir adecuándose a los cambios que traen las nuevas tecnologías y formas de trabajo enfocadas, en nuestro caso, a la realidad y necesidad local de cada región del país, en nuestro caso en la región de Tarapacá”.

La continuidad de estudios y laboral

Cuenta Manuel Farías, director de educación técnica y trayectorias formativo-laborales de Fundación Chile, que existen diferentes modelos y experiencias para asegurar a los alumnos la continuidad laboral. De hecho, la formación dual es una de ellas y en los países donde se ha implementado con éxito, como por ejemplo Alemania, existe una normativa que la facilita tanto para las empresas como para las instituciones formativas. De esa manera, señala, no queda sujeta a lo voluntario del sistema.

“Hoy existen iniciativas de Vinculación con el Medio y Procesos de Innovación, en las que los estudiantes resuelven problemáticas reales del entorno y el sector productivo a través del desarrollo de proyectos en contexto real, con un trabajo colaborativo donde los representantes de las empresas apoyen a los estudiantes a resolver estas problemáticas”.

Gabriel Rivera, Coordinador de Innovación de ENAC.

 Asimismo, dice Manuel que también existe otra modalidad parecida, llamada aprendizaje con alternancia, la cual implica pasantías en las empresas para realizar procesos de aprendizaje. “Lo importante es que la formación técnica debe ser un aprendizaje en la práctica, sea esta en una empresa o en un ambiente laboral simulado donde las compañías se involucren directamente, ya sea en la formación como en el aporte de equipamientos que después serán utilizados por los propios estudiantes”.

En todo caso, advierten desde Fundación Chile que la empleabilidad depende no solo de las necesidades de las empresas, sino también de que la oferta formativa esté en sintonía con los requerimientos del desarrollo que tienen los países y los sectores productivos.

En ese sentido, agrega Gabriel Rivera que lo correcto sería entregar herramientas y competencias habilitantes para las necesidades del sector productivo del país, considerando siempre los cambios tecnológicos y económicos propios de cada disciplina. “La posibilidad de que los alumnos realicen algunas de sus prácticas en la empresa, por medio de formación dual, es una muy buena iniciativa que ha aportado positivamente a que los estudiantes tengan una vinculación temprana con su disciplina en un contexto real. Pero creo que no es la única opción y tampoco debiese ser la única alternativa a considerar”.

Agrega Gabriel Rivera que hoy, sin duda, existe una brecha entre los diversos sectores productivos y la formación TP, incluso en otros niveles también se da esta brecha, lo que corresponde a una desconexión con la realidad de lo que están realizando los estudiantes en el aula, con la realidad que están desarrollando las empresas, industrias y la producción país en general.

Por otra parte, señala César que en Collahuasi también cuentan con programas de formación, como Aprendices, “donde cada año hemos visto un aumento en el interés de los jóvenes en la minería, quienes ven en esta iniciativa una posibilidad de ampliar sus proyecciones de ingreso al mundo laboral. Para cumplir con esas expectativas, los jóvenes reciben un entrenamiento en distintas materias, conociendo en terreno los valores y los procesos de Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi”.

De hecho, para Rivera, la trayectoria que están teniendo los estudiantes sin duda está orientada a seguir formándose y continuar de manera progresiva en los siguientes niveles formativos: “Muchos alumnos, una vez que prosiguen estudios en carreras técnicas de nivel superior, posteriormente continúan en grados profesionales, licenciaturas, inclusive varios de ellos llegan a programas de postgrados. Otros también prefieren el perfeccionamiento disciplinar, a través de diplomados, cursos de capacitación, certificaciones, que tal vez no entregan un grado académico, o un nuevo título, pero sí una especialización que en el mercado actual está sumamente validada y requerida”.

“Me gustaría definir la educación técnico-profesional como el motor para el desarrollo del país, que permite a los jóvenes prepararse para insertarse en el mundo laboral con las competencias y habilidades que se requieren en distintos sectores productivos”.

César Gavilá, Director ejecutivo de Fundación Educacional Collahuasi.

Además, señala Rivera que, actualmente, muchos estudiantes optan por ingresar inmediatamente al año siguiente de egresar de la enseñanza media técnico profesional a una carrera técnica de nivel superior, y otros prefieren trabajar y ejercer su profesión, “para luego de un par de años (los datos dicen que entre dos o tres años luego de titularse) ingresar a un CFT o IP para continuar su proceso formativo. Creo que hoy las opciones son múltiples y el trabajo colaborativo entre instituciones ESTP y la EMTP ha permitido aportar a esa continuidad efectiva. Varias instituciones tienen acuerdos de articulación de estudios, reconocimientos de aprendizajes previos, modalidades de ingresos especiales, que permiten al estudiante EMTP ingresar a la educación y que se reconozca su título EMTP para continuar y que este no haya sido obtenido en vano, sino más bien que el reconocimiento sea una motivación más para seguir”.

Estos reconocimientos, explican desde ENAC, han permitido hablar de las rutas formativas efectivas de prosecución de estudios, donde el estudiante desde su estadía en el sistema EMTP conoce cuáles son sus posibilidades para continuar un proceso formativo.

Otro factor que aporta en esta línea son los beneficios estatales como la gratuidad, donde muchos ven una posibilidad de continuar estudios, sin que lo económico sea un impedimento.

La inserción laboral

Una solución a esto, señala Gabriel Rivera, “y que a futuro permitirá una inserción laboral efectiva de los estudiantes del sistema TP, es vincular las aulas con contextos reales de las disciplinas, poniendo en procesos de vinculación temprana con los diferentes sectores productivos del país a los estudiantes desde sus primeros años de formación, y que a su vez las empresas e instituciones se hagan partícipes de los procesos formativos de los estudiantes”.

Por ello, explica Gabriel Rivera que la pregunta siempre ha sido: ¿y, entonces, qué hacemos? “Bueno, hoy existen iniciativas de Vinculación con el Medio y Procesos de Innovación, en las que los estudiantes resuelven problemáticas reales del entorno y el sector productivo a través del desarrollo de proyectos en contexto real, con un trabajo colaborativo donde los representantes de las empresas apoyen a los estudiantes a resolver estas problemáticas, y a su vez estos comprendan que su proceso formativo es efectivo y que es posible resolver problemas y aportar a mejorar siendo aún estudiantes”.

Para Manuel Farías, en tanto, en los mejores sistemas de educación técnica del mundo (Australia, Canadá, Finlandia, por mencionar a algunos) las trayectorias, sean formativas o laborales, no tienen callejones sin salida, es decir, son flexibles y los estudiantes pueden fácilmente ir de la educación al mundo laboral y viceversa.

“La educación TP requiere de un fortalecimiento de su sistema de credenciales, a fin de que estas sean más pertinentes con los requerimientos del mundo laboral. Ello implica un involucramiento más profundo del sector privado y del propio Estado”.

Manuel Farías, Director de educación técnica y trayectorias formativo-laborales de Fundación Chile.

En cambio, explica Farías, “Chile aún no tiene un sistema educacional flexible que facilite dichas transiciones; sin embargo, las trayectorias ocurren y tienden a tener las dificultades propias de un sistema incompleto. Si bien es cierto que la existencia de un Marco Nacional de Cualificaciones ayuda y orienta tanto al sector educativo como al mundo productivo, no es suficiente si no existen trayectorias concordadas tanto entre las instituciones y las empresas, así como normativas del propio sistema educacional. Las recomendaciones de diversas entidades expertas y de la experiencia comparada indican la necesidad de promover algunos cambios sistémicos. Por ejemplo, establecer un sistema nacional de competencias laborales o bien crear una subsecretaría de educación técnico profesional que articule la educación secundaria TP con la educación superior TP”.

En tanto, César Gavilán comparte que “en las generaciones técnico-profesionales que han egresado de nuestros establecimientos, contamos con un alto porcentaje de empleabilidad. Pero, también, brindamos la posibilidad de apoyo vocacional, preparación a través de un preuniversitario y ayuda con los departamentos de orientación de cada establecimiento”.

La importancia del liderazgo TP

En el Centro de Innovación en Liderazgo Educativo TP CILED-UDD, cuenta Soledad Ortúzar, su directora ejecutiva, “desarrollamos el Marco para la Buena Dirección y el Liderazgo Escolar en la Educación Media Técnico Profesional (EMTP), el que describe las prácticas directivas que deben guiar la gestión de los líderes escolares de la EMTP”.

En esa misma línea, asegura Soledad que es clave seguir visibilizando la importancia de la educación TP para el desarrollo del país. De hecho, cuenta que en la actualidad, hay 934 establecimientos técnico profesionales, cuya matrícula representa cerca del 40% del total de estudiantes de 3° y 4° medio en todo el país: “En términos curriculares, se imparten 35 especialidades con 17 menciones, que involucran a alrededor de 6.500 docentes”.

Por tanto, la educación TP no solo ha mostrado un aumento en el ingreso a la educación superior de sus egresados, adicionalmente datos del Mineduc revelan también “que los egresados de la EMTP presentan mejores tasas de empleabilidad en comparación con los egresados de la modalidad humanista-científico. De esta forma, la EMTP otorga reales oportunidades y trayectorias formativas y laborales atractivas para sus estudiantes”.

Asimismo, Soledad señala que, además, “el tipo de educación que se imparte en los establecimientos TP –un aprendizaje experiencial y basado en los intereses de los estudiantes– va muy en línea con el rumbo de la educación a nivel mundial, con la educación del futuro, sobre todo en el contexto postpandemia que estamos viviendo”.

“Visión estratégica compartida”, “Desarrollo y gestión del establecimiento escolar”, “Procesos de enseñanza-aprendizaje y desarrollo de capacidades profesionales”, “Articulación de trayectorias y con el medio” y “Cultura, integración y convivencia”, son las cinco áreas de prácticas directivas que se relevaron en el CILED, nos cuenta Soledad Ortúzar.

Asimismo, se ha visto que muchos alumnos siguen sus estudios en educación superior TP. “Efectivamente, datos del Ministerio de Educación del 2020 muestran un aumento sostenido y considerable en el ingreso a la educación superior para los y las estudiantes egresados de la formación diferenciada TP, y que ingresan mayoritariamente a CFT e IP. Hoy en día, la EMTP es una alternativa formativa que debe entregar libertad a los jóvenes para que puedan tomar decisiones sobre sus proyectos de vida, asegurando continuidad entre las distintas etapas de su trayectoria escolar y evitando estaciones terminales”.

-¿Qué ocurre con la formación dual? -La formación dual es una excelente alternativa para que los estudiantes desarrollen habilidades técnicas y sociolaborales en el sector productivo, lo que sin duda los deja mejor preparados, no solo para insertarse al mundo laboral, sino también para la continuidad de estudios superiores. Sin embargo, para que la experiencia de aprendizaje sea de calidad, debe implementarse de manera correcta, preparando a la empresa en su rol de formador y a los docentes de los establecimientos educacionales para el correcto seguimiento del proceso.

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