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agosto 10, 2020

Mapa de ruta para el salto digital del sector:

Mineras deben ofrecer propuestas de reconversión laboral o no tendrán “licencia social para innovar”

• Las empresas extractivas de mineral en nuestro país necesitan generar una mayor colaboración entre sí para definir estándares tecnológicos, compartir datos de ciberseguridad y elaborar planes para la readaptación de los trabajadores. Esas son solo algunas de las conclusiones de un nuevo informe que busca entregar un marco de referencia sobre cómo aplicar las tecnologías 4.0 al denominado sueldo de Chile.

• Esta nota fue publicada en El Mercurio el 10 de agosto de 2020.

En un estudio titulado ‘Roadmap: Digitalización para una Minería 4.0′ —publicado por Fundación Chile, el Consejo Minero, la Corporación Alta Ley, Corfo y el programa público-privado Interop—, expertos identificaron, junto a un centenar de representantes del sector, las 12 principales tecnologías que deben ser incorporadas a la industria minera nacional para generar mayor valor a corto, mediano y largo plazo. Entre ellas están el big data, la robótica, la inteligencia artificial, internet de las cosas, la computación cloud, la automatización, la integración de sistemas y el blockchain.

Juan Jara, director de Interop, explica que hablan de ‘minería 4.0’ como analogía del concepto de Cuarta Revolución Industrial, popularizado por Klaus Schwab —fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial—, quien asegura que las actuales tecnologías emergentes cambiarán radicalmente la forma en que funcionan las industrias.

Por su parte, el ministro de Minería, Baldo Prokurica, destaca el estudio, asegurando que está ‘en línea con la Política Nacional Minera 2050, que busca avanzar en una actividad más sostenible e incorporar la transformación digital a los procesos productivos, con la finalidad de resolver los desafíos y mantenernos competitivos’.

Podría viabilizar minas no explotadas

En el corto plazo —desarrollaron tres distintos horizontes, partiendo en 2025 y distanciados por cinco años—, ‘los núcleos fuertes son digitalización, ciberseguridad y la integración de la cadena de valor’, dice Andrés Mitnik, director de Desarrollo de Negocios de Minería en Fundación Chile, a los que agrega la necesidad de conseguir una ‘licencia social y política para innovar’. Esto es, explica, que la incorporación de nuevas tecnologías suceda de la mano con planes de capacitación y reconversión laboral, ‘porque si no, va a haber una tensión que impedirá que se continúe con la implementación tecnológica’, proveniente de quienes temen perder sus empleos.

Mitnik indica que el impacto de la implementación de estas tecnologías sobre el empleo es incierto, ya que así como se terminan algunos trabajos, se crean otros. Ejemplifica con los denominados data scientists, dedicados a generar inteligencia a partir de los datos que se pueden conseguir con sensores en las minas. ‘La industria tiene que ser transparente, decir qué va a pasar y cómo evitar cosas como cuando se cerraron las minas de carbón en Lota’, señala Mitnik, recordando los problemas de reconversión laboral en esa zona del país.

‘La mayor aspiración es integrar la cadena de valor y hacer una minería más inteligente’, agrega Jara. Eso, detalla, requiere de big data para tener visibilidad de cada proceso y manejar grandes cantidades de información: ‘Van a necesitar analítica, crear modelos y así cambiar la forma de operar las minas’.

Si bien Jara considera que a futuro, ‘cuando ahondemos en la automatización y robotización de tareas rutinarias y peligrosas, va a haber un impacto’ sobre el empleo, en el corto plazo la tecnología ‘no necesariamente significa disminuir personas’. Esto, porque hay espacio para obtener eficiencia a través del uso de la tecnología en los procesos de las minas, donde ‘aún hay muchos procesos manuales y difíciles de controlar’.

Más aún, Mitnik dice que la tecnología podría hacer rentables proyectos que hoy no lo son: ‘Entonces, quizás en cada mina habrá menos operarios, pero puede que tengamos más minas y que en el agregado, el empleo aumente’. La tecnología también facilitaría el desarrollo de una mejor gestión ambiental, otros de los objetivos delineados en el estudio: el crecimiento de la ‘minería verde’.

Por otro lado, Mitnik resalta que en Chile ya hay empresas ofreciendo el concepto del digital twin (‘gemelo digital’), que supone desarrollar un clon virtual de la mina ‘y en tu teléfono puedes tener una experiencia inmersiva con realidad virtual’. Esto, explica, se puede usar para entrenar a los operadores y que sean más eficientes, por ejemplo, ‘porque uno de los factores de ineficiencia es la diferencia entre un operador y otro’.

Hugo Monsalves, gerente de Minería y Recursos Naturales de Adexus, enfatiza en la necesidad de contar con infraestructura que permita la conectividad para concretar muchas de las tecnologías descritas: ‘La tecnología operacional sigue requiriendo mayor capacidad y velocidad en redes inalámbricas para abarcar más factores a la conectividad, como camiones autónomos, teleoperación, monitoreo de rajos y toma de datos’. Por eso, tiene altas expectativas con la implementación del 5G.

‘Uno de los desafíos es la interoperabilidad entre los sistemas informáticos y la tecnología operacional’, añade Natalia Vega, country manager de IDC en Chile y Perú. Para superarlo, ‘es crucial la colaboración entre los proveedores tecnológicos y de servicios, por lo que es importante desarrollar competencias de interoperabilidad a lo largo de toda la cadena de valor de la industria minera’.

Tener estándares comunes es fundamental

Para los expertos detrás del roadmap un elemento transversal a la mayor parte de los objetivos es la necesidad de estándares. Esto porque, indica Jara, sin ellos, equipos y tecnologías de distintos proveedores son incompatibles entre sí. ‘A nivel mundial, la minería está un poco cautiva de los fabricantes. Se llenan de sensores de distintas marcas, todos con sus propios idiomas. Eso limita la productividad’.

Establecer estándares ‘da más poder de negociación a las mineras al comprar tecnología y baja las barreras de entrada. Permite que los chicos compitan con los grandes. Es algo pedido por ambos mundos, no hay una tensión entre proveedores y mineras’, asegura Mitnik.

Para Monsalves, ‘el desafío viene para la pequeña y mediana minería, donde deberán sumar esfuerzos para adoptar tecnologías y hacer más eficiente su operación’.

La ciberseguridad es otro campo para la colaboración, explica Mitnik, ya que ‘las mineras son hipercelosas de su información’, lo que las deja expuestas. Jara agrega que también ‘hay un problema con la propiedad de los datos. De quién son, de la mina, los proveedores o las personas. Es un debate no menor’.

  • Esta nota fue publicada por El Mercurio el 10 de agosto de 2020.

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