Oportunidades para la recuperación en la economía circular

  • Esta entrevista fue publicada en BNAmericas el 22 de enero de 2020.

El pasado 3 de agosto Chile finalizó la implementación de la ley que prohíbe la entrega de bolsas plásticas en el comercio, con lo que se convierte en el primer país de América Latina en aplicar plenamente esta normativa.

A pesar de esto, se estima que Chile sigue produciendo 720.000t anuales de desechos plásticos, de los cuales solo recicla entre 8% y 12%, según el Centro de Envases y Embalajes de Chile (Cenem).

Para promover nuevas estrategias, el Pacto Chileno de los Plásticos, liderado por Fundación Chile y el Ministerio del Medio Ambiente, lanzó una convocatoria para proponer nuevas alternativas para transitar a un modelo de uso circular de plásticos. El proceso estará abierto hasta el 21 de febrero.

BNamericas conversó con la directora del Pacto Chileno de los Plásticos y líder de consumo y producción sustentable de Fundación Chile, Antonia Biggs, acerca de cómo la pandemia ha afectado las medidas para la reducción de residuos plásticos en Chile y cómo estas estrategias pueden contribuir al repunte económico.

BNamericas: ¿Qué dificultades trajo la pandemia al Pacto de los Plásticos?

Biggs: A principio de año se lanzó una hoja de ruta con objetivos y después se hicieron mesas de trabajo donde vimos qué actividades había que priorizar, y recién en septiembre cumplimos con lo que llamamos hitos críticos de 2020.

Logramos armar una guía de comunicación, porque muchas veces las preguntas que llegan sobre el plástico se derivan a áreas de marketing o comunicación que no necesariamente saben sobre este tema. Por eso armamos una guía lo más simple posible para que el público pueda entender.

También hicimos campañas masivas para promover el reciclaje y la reutilización. Además, estamos terminando estudios normativos para identificar las trabas y oportunidades y aumentar la capacidad de recolección, separación y revalorización.

Otra cosa que empezamos fue un documento para identificar lo que se llama “plásticos problemáticos” y qué acciones se deben tomar al respecto, el cual debería estar terminado este semestre.

BNamericas: ¿Se ha notado un cambio en la tendencia en el consumo de plásticos en Chile a raíz de la pandemia y el subsecuente auge de las aplicaciones de delivery?

Biggs: A título personal, efectivamente cuando he solicitado ítems por delivery estos ya vienen en otros formatos, como cartón o bolsas de género.

Nosotros como Pacto de los Plásticos tenemos pensado para 2021 generar también una guía sobre buenas prácticas en el uso de plástico en servicios de delivery.

Los nuevos envases son algo que siempre estamos monitoreando, para ver si estas alternativas generan mayor o menor impacto que el plástico. Hay que ver el ciclo de vida completo de esos productos, desde la producción hasta la eliminación. Si esos envases de cartón terminan en un relleno sanitario, entonces no es mucha la diferencia.

BNamericas: ¿Cómo se pueden promover la innovación en el manejo de plásticos durante un escenario dominado por la pandemia?

Biggs: Efectivamente siempre hay cosas más urgentes, pero también hay un nicho de investigación de alternativas, que ha sido llevado a cabo por universidades o incluso por las mismas empresas que están probando nuevas técnicas.

El sector privado y el área de investigación siempre están ahí. El tema es que ahora van a tener que acelerar más los procesos para entregar alternativas efectivas con un análisis de ciclo de vida minucioso en el que se pueda trazar el impacto posterior y el origen de estos nuevos materiales.

Hay empresas grandes que se nos han acercado con alternativas al plástico.

BNamericas: ¿Cuáles son esas alternativas?

Biggs: Como pacto estamos evaluando métodos para hacernos cargo del plástico que las empresas colocan en el mercado por medio de la retornabilidad, que es la forma más simple.

También hay un concepto de la trazabilidad del plástico, que sería parecido a una “tenencia responsable” de los envases.

Siempre existe la posibilidad de innovación en dos sentidos: buscar alternativas a la circularidad del plástico, por un lado, y alternativas para aumentar los volúmenes de reciclaje.

En ese segundo aspecto siempre hay cuellos de botella en el proceso, como la falta de mercados secundarios.

Por eso fue que hicimos este llamado a la innovación abierta en el que pueden participar startups para ofrecer soluciones a estos cuellos de botella.

BNamericas: ¿Qué rol puede tener la innovación en manejo de plásticos en la recuperación económica? ¿Hay oportunidades para las empresas en este ámbito?

Biggs: Creemos que en general hay muchísimas oportunidades, no solamente en plásticos sino en todo lo que se considera recuperación de economía circular.

En el caso de Chile, la idea de ser una potencia en energías renovables es positiva, pero también podemos terminar con una situación en la que los propios paneles solares abren preguntas sobre su fabricación y los puestos de trabajo que generan, si está la mano de obra calificada en Chile para su operación y mantenimiento.

En el plástico es lo mismo, cómo hacer que el plástico reciclado sea tanto o más competitivo que la resina original. Esa es una interrogante en la que tenemos que trabajar en todo este ciclo, especialmente los mercados secundarios y dónde están.

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