Tras cuatro años formando los talentos que requiere el país, Jeannette Escudero, directora ejecutiva de la iniciativa, cuenta cómo avanzan, qué han logrado y cuáles son los desafíos para el futuro del trabajo.
* Esta nota fue publicada en Diario Financiero.
Un puente que conecta la demanda de talentos, la oferta de formación y la inserción laboral. Así es como Jeannette Escudero define a Talento Digital para Chile, iniciativa público-privada que dirige y que nació hace cuatro años con el objetivo de desarrollar nuevas capacidades en las personas, buscando responder a un escenario que a 2025 demandará que el 50% de las personas tenga habilidades actualizadas, según el Foro Económico Mundial.
Al cierre de 2022 se habrán ofrecido más de 14 mil becas para el programa. Las tasas de adherencia son altas y las de deserción son bajas, bordeando el 15%, con un alto porcentaje de personas que han podido reconvertirse laboralmente en los perfiles más demandados por el mercado, señala Escudero. Han hecho boot-camps y cursos de entrenamiento técnico intensivo en temas como programación, diseño de plataformas, marketing digital, e-commerce, industria creativa, videojuegos, arquitectura cloud, ingeniería de datos, ciberseguridad, entre otros.
Escudero explica que la iniciativa atiende a un público que necesita una oportunidad de reconversión laboral de manera urgente y, aunque es posible postular con 18 años cumplidos, la demanda se ha concentrado en hombres y mujeres que tienen entre 26 y 45 años.
‘Alrededor del 70% cuenta con estudios superiores completos e ingresa a nuestro programa para fortalecer su carrera en tecnología o hacer un cambio de rumbo, lo que pone en relevancia la necesidad de contar con iniciativas que permitan la actualización de habilidades para mantener la vigencia en el mercado laboral’, dice.
Más inclusión
En un área masculinizada como la tecnología, las mujeres están entrando cada vez con más fuerza, añade Escudero, al detallar que 36% de las becas entregadas ha sido a talento femenino. Así, por ejemplo, destaca el caso de Marcela Arratia, una estilista que se reconvirtió en uno de los programas de Talento Digital y que hoy se desempeña como Application Developer en Accenture; o Leslie Herrera, que con 31 años se convirtió en programadora y hoy trabaja como desarrolladora en Cencosud.
En 2023 seguirán la misma línea de trabajo, acompañando los desafíos económicos y de productividad que hoy tiene el país. Además, el gran desafío es bajar el riesgo de pérdida de empleo por la automatización de la fuerza laboral nacional.’Así, el programa cobra especial relevancia como instrumento de protección social y reactivación económica’, concluye.
