Columna de opinión


La otra cara de la crisis sanitaria:

La urgencia de realizar una transición energética

  • Karien Volker

    Líder de Eficiencia Energética
  • Publicado: marzo 31, 2020

“Los virus no respetan las fronteras, el cambio climático tampoco. Si no resolvemos la crisis climática, ocurrirá lo mismo”, según ha afirmado Laurence Tubiana, ex diplomática francesa que desempeñó un papel destacado como arquitecta del Acuerdo de París y ahora dirige la Fundación Europea por el Clima.

Hoy en día el cambio climático representa una de las mayores amenazas para la humanidad, sobre todo porque las emisiones de gases de efecto invernadero y la dependencia de combustibles fósiles siguen siendo una realidad y constituyen dos causas fundamentales del cambio climático.

Esta dependencia se refleja claramente ahora que nos enfrentamos al COVID19, donde vemos que a medida que los países se paralizan, la contaminación del aire de grandes urbes como, por ejemplo, Pekin, Madrid o Milán se ven reducidas.

La mitigación del cambio climático constituye un desafío ambiental y social que es transversal a todos los sectores, sin embargo, si lo llevamos a cifras, el sector energético se convierte en el más relevante cuando hablamos de mitigación, ya que representa alrededor de un 75% de las emisiones de GEI asociadas al uso de combustible.

Hoy en día tenemos la oportunidad de poder acelerar el proceso, de dejar de depender progresivamente de combustibles fósiles ya sea con la implementación de políticas públicas y / o tecnologías que permitan este cambio de paradigma, ya que sino nos convertiremos en sociedades  frágiles

Chile ha ido avanzado en temas de sostenibilidad energética contando con, un plan de descarbonización de la matriz eléctrica, un aumento en las energías renovables, iniciativas de electromovilidad y avances en Eficiencia Energética.

Me quiero centrar en esta última, ya que la eficiencia energética es la piedra angular de la transición energética a una matriz más sostenible, ya que junto con las energías renovables es la herramienta más efectiva en cuanto a reducción de los gases efectos invernadero y de los contaminantes locales, favoreciendo el cuidado de los recursos naturales, potenciando la productividad y competitividad de la economía y además contribuyendo a mejorar la calidad de vida de las personas (definición según la International Energy Efficiency Agency,  IEA).

La eficiencia energética tiene un potencial de contribuir en un 40% a la disminución de los gases de efecto invernadero. Este potencial lo hemos podido palpar con los resultados de la iniciativa de Eficiencia Energética Cambia El Foco que fue impulsada por Naciones Unidas, Ministerio de Energía y Fundación Chile la cual estuvo orientada a la disminución del consumo de electricidad a nivel residencial a través de la aceleración de adopción de tecnologías de iluminación eficiente. Para ello se habilitaron instrumentos regulatorios como los MEPS y se realizaron campañas de concientización ciudadana asociadas a programas de recambio y sustitución masivos. De esta forma, la iniciativa contribuyó al aumento del market share del mercado de iluminación LED desde un 2% a un 42%, una disminución en electricidad equivalente a 160.000 hogares para el año 2030 y una reducción de las emisiones de 9.125.000 de ton/CO2 equ.

La contribución de esta iniciativa sumada a otras impulsadas por el Ministerio de Energía , igual de relevantes, se pueden  ver reflejadas en el último informe de “Usos de la Energía de los Hogares en Chile” 2018 elaborado por la Corporación de Desarrollo Tecnológico  donde se menciona que el consumo de kwh/viv /año  por concepto de iluminación disminuyó pasando de 461 kwh/viv/año en al año 2009 a 365 kwh/viv / en el  año 2019  lo que refleja el impacto de estas medidas.

Sin embargo, a pesar de estos resultados tan promisorios en Chile aún existen brechas de información, culturales, y económicas, técnicas e institucionales que dificultan a veces y hacen más lento la masificación de la eficiencia energética en el país. Esto debido a que culturalmente aún no está lo suficientemente internalizado que el ahorro y el consumo eficiente son una fuente más de energía y que demanda una inversión de tiempo y dinero para concretarlo.

Es por ello por lo que hoy Chile tiene una gran oportunidad de ir avanzando en esta temática y llegar a ser un referente al igual que con las ERNC; avanzando a la transición energética.

Lo que realmente nos falta hoy es ese verdadero sentido de urgencia, ese compromiso con las ambiciosas mejoras de la eficiencia energética que conducen a ahorros energéticos significativos y reducciones de carbono. La Eficiencia Energética es importante para que una sociedad sea sostenible y las personas tengan la satisfacción de una mejora en su calidad de vida. Nuestra sociedad va a estar en verdaderos problemas si no abordamos eficazmente el cambio climático.

 

Esta columna fue publicada en Electroindustria.

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