Noticias 28 oct 2026

Cambio climático y PIB de Chile: por qué invertir en naturaleza es clave para el desarrollo

Cambio climático y PIB de Chile: por qué invertir en naturaleza es clave para el desarrollo
  • Los riesgos climáticos también son económicos. En el cierre de la Semana de Acción Climática 2026, Claudia Galleguillos, directora de ConvergEN+, abordó el valor de la naturaleza para impulsar un desarrollo más resiliente y las oportunidades de inversión que existen más allá de los mercados de carbono. 

Por Eduardo Mujica 

Chile vive uno de sus mayores desafíos de su existencia. Nuestro país está dentro de los países del mundo con mayor riesgo en la adaptación climática y esta es una realidad que no se puede obviar. A nivel económico esto tiene un gran impacto y un riesgo evidente. 

Las estimaciones dan cuenta de aquello. Un documento de trabajo publicado por el Banco Central de Chile analizó los efectos del cambio climático sobre la producción nacional. Bajo determinadas configuraciones de su ejercicio de estrés, el PIB podría ser entre un 9% y un 14,8% menor en 2050 respecto de un escenario sin cambio climático adicional. El estudio advierte que existe una alta incertidumbre y que otras especificaciones del modelo arrojan impactos menores. Se trata de escenarios de riesgo, pero muestran cuánto puede estar en juego. 

Frente a ese desafío, Chile cuenta con compromisos e instrumentos climáticos. La tarea es llevarlos a la práctica: coordinar capacidades, movilizar inversión y generar las condiciones para que los proyectos se concreten. 

Ese fue uno de los ejes de la Semana de Acción Climática 2026, realizada entre el 5 y el 9 de octubre en Santiago. La programación reunió actividades sobre regulación, cooperación internacional, mercados de carbono, gestión de emisiones y soluciones basadas en la naturaleza, incluyendo el Chile Carbon Forum y la ceremonia de reconocimiento de HuellaChile. 

En ese marco, el lunes 5 de octubre se realizó en Fundación Chile el encuentro “Colaboración público-privada: cómo implementar la agenda de acción climática”, impulsado por el Ministerio del Medio Ambiente junto a ConvergEN+: Energía y Naturaleza Positiva. 

La jornada permitió revisar los avances en la actualización de la Estrategia Climática de Largo Plazo, que orienta la acción del país con una perspectiva de 30 años, y compartir experiencias empresariales sobre mitigación, adaptación y gestión de riesgos. Además, la ministra del Medio Ambiente anunció el impulso de una Plataforma País para movilizar inversión climática, orientada a identificar barreras, construir carteras de proyectos y conectarlas con instrumentos financieros. 

Pero la conversación también planteó una pregunta de fondo: ¿estamos reconociendo todo el valor que tiene la naturaleza para el desarrollo? 

Naturaleza positiva: más allá del mercado de carbono 

En el cierre de la Semana, Claudia Galleguillos, directora de ConvergEN+: Energía y Naturaleza Positiva, profundizó en los mercados de carbono, sus barreras y las oportunidades para seguir impulsándolos. Su reflexión, dada en la Sesión de Impacto Local, apuntó también a ampliar la mirada: el aporte de los ecosistemas supera lo que puede medirse mediante la captura o reducción de emisiones. 

“El valor de la naturaleza no cabe dentro de una tonelada de carbono”, sostuvo la experta, quien advirtió sobre el riesgo de tratar a la naturaleza únicamente como un beneficio adicional de los proyectos de carbono. Ese enfoque puede dejar fuera parte importante del valor que existe en los territorios y de las oportunidades para construir un modelo económico distinto. 

“La naturaleza por sí sola tiene un valor enorme que no se está rescatando. Uno de los mayores riesgos para poder hacer una inversión es asociarla únicamente al mercado de carbono.  Al dejar a la naturaleza como un co-beneficio se está perdiendo el valor agregado que tenemos en los territorios”, sostuvo. 

También llamó a distinguir entre mitigación y adaptación. Reducir emisiones no significa, por sí solo, estar mejor preparados para enfrentar los efectos del cambio climático. 

“Cuando se hace un proyecto de mitigación de carbono no necesariamente tendrá un aporte a la adaptación”, explicó. 

La diferencia importa al diseñar y financiar proyectos. Además de cuantificar cuánto carbono se evita o captura, es necesario revisar sus efectos sobre el agua, los ecosistemas y las personas que dependen de ellos. 

Invertir en naturaleza: beneficios que también se pueden medir 

Las soluciones basadas en la naturaleza permiten llevar esa mirada a acciones concretas. Proteger y restaurar humedales, recuperar suelos o mejorar la vegetación de una cuenca puede ayudar a enfrentar riesgos climáticos y sostener servicios esenciales para la economía. 

La evidencia también entrega argumentos económicos. Un informe del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible (IISD), publicado el 5 de octubre de 2026 y basado en 45 evaluaciones de proyectos en 29 países, encontró que por cada dólar invertido en infraestructura basada en la naturaleza se generan US$3,21 en beneficios. Estos incluyen servicios ecosistémicos, daños evitados y aportes sociales que suelen quedar fuera de las evaluaciones convencionales. 

En restauración de tierras y manejo sostenible del suelo, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) recoge estimaciones de beneficios económicos de hasta US$30 por cada dólar invertido, asociados, entre otros factores, a mejores rendimientos agrícolas, mayor disponibilidad de agua y menor degradación. Ese valor corresponde a beneficios potenciales y depende del contexto de cada intervención. 

En ese sentido, Galleguillos enfatiza que las SbN, por su costo-eficiencia y mitigación de riesgos, “representan una oportunidad para movilizar inversión privada, más que para comprometer recursos públicos en su financiamiento. El rol del Estado es generar los incentivos e instrumentos que permitan activar ese capital, reservando la inversión pública para iniciativas de alto impacto social y ambiental que difícilmente encontrarían financiamiento privado«, sostuvo. 

Por eso, para el sector privado esto abre una oportunidad: invertir en soluciones que ayuden a reducir costos, proteger activos y dar continuidad a las operaciones. Un análisis del IISD de 2021 identificó que la infraestructura basada en la naturaleza puede resultar hasta un 50% más económica que la infraestructura convencional para prestar un mismo servicio. La conveniencia debe evaluarse en cada proyecto, considerando su ubicación, mantenimiento y desempeño. 

El desafío es convertir ese valor en financiamiento. Una empresa que depende del agua o necesita reducir su exposición a inundaciones puede tener incentivos para cofinanciar la protección de los ecosistemas que le prestan esos servicios. Para atraer inversión, se necesitan resultados medibles y acuerdos que permitan transformar parte de los costos evitados en ingresos para mantener las soluciones. El IISD plantea avanzar mediante pagos por resultados y esquemas que combinen recursos públicos y privados. 

ConvergEN+: conectar energía, naturaleza e inversión para el desarrollo 

Articular esas dimensiones es parte del trabajo de ConvergEN+: Energía y Naturaleza Positiva. La iniciativa es liderada por los ministerios de Energía, Medio Ambiente y Hacienda, financiada por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), implementada por PNUMA y ejecutada por Fundación Chile. 

Su importancia está en conectar desafíos que requieren una respuesta conjunta: descarbonizar los usos térmicos en industrias y edificios, incorporar la naturaleza en las decisiones de inversión y fortalecer la competitividad de los sectores productivos. Para ello, desarrolla herramientas, una hoja de ruta de demanda de energía térmica, una cartera de proyectos de inversión y pilotos de descarbonización cofinanciados que permitan demostrar soluciones y facilitar su escalamiento. 

Avanzar requiere incentivos, información y proyectos capaces de demostrar sus resultados. También exige reconocer que proteger una cuenca, recuperar un ecosistema o reducir la dependencia de combustibles fósiles puede contribuir al desarrollo de Chile junto a la productividad y a la seguridad de las inversiones. 

La oportunidad para Chile está en incorporar ese valor a sus decisiones de desarrollo. Que la naturaleza se incorpore como variable de evaluación de un proyecto, se asigne financiamiento y se planifique cómo seguirá creciendo el país.