Chile avanza en cambiar el destino de los plásticos

• Pese a la pandemia, el Pacto Chileno por los Plásticos sigue bien encaminado y las empresas trabajan por cumplir sus metas.

• Esta nota fue publicada por el Diario Financiero el 3 de noviembre de 2020.

En mayo, durante el primer Summit Circula el Plástico 2020, el Pacto Chileno de los Plásticos (PCP) dio a conocer la etapa de implementación de las iniciativas 2020-2021, desde la conformación de grupos de trabajo en torno a seis temáticas. La pandemia no frenó los avances. Al contrario, los potenció, pero desde la virtualidad, para poder definir los ejes en los que trabajarían las empresas fundadoras y socias, junto a las 20 entidades colaboradoras de este pacto impulsado en el país por Fundación Chile (FCh) y el Ministerio del Medio Ambiente, pero que es parte de un proyecto global liderado por la Fundación Ellen MacArthur.

La directora del PCP y también líder de Consumo y Producción Sustentable de FCh, Antonia Biggs, cuenta que la coyuntura tampoco obligó a modificar las metas estipuladas en 2019, cuando el país se transformó en el tercero en suscribirlo: la primera, tomar acciones para eliminar envases y utensilios plásticos de un solo uso que sean problemáticos o innecesarios, a través del rediseño y la innovación; la segunda, que el 100% de los envases y embalajes plásticos sean diseñados para ser reutilizables, reciclables o compostables; la tercera, que un tercio de los envases y embalajes plásticos domiciliarios y no domiciliarios sean efectivamente reusados, reciclados o compostados; y la cuarta, que todos tengan 25% de material reciclado, en promedio, entre sus distintos formatos. Y la razón es que ‘los primeros dos compromisos son iguales en toda la red internacional del pacto’, mientras que los otros dos fueron establecidos en base a cifras adaptadas a la realidad local, ‘pero con un carácter ambicioso debido a la importancia del tema’, explica Biggs.

Trabajo coordinado

La ejecutiva señala que en la agenda hay avances en diseño circular, reúso, infraestructura, cultura, diálogo e innovación abierta. Entre los fundamentales, están los plazos y metas concretas que tienen las empresas en torno a la reducción y rediseño del listado definido de plásticos problemáticos e innecesarios.

También hay esfuerzos desde investigaciones y estudios, añade Biggs, como uno sobre barreras y oportunidades normativas y tecnológicas para aumentar la capacidad de recolección, separación, pre-tratamiento y valorización.

En opinión de Gino Villanueva, gerente comercial de Amcor, el balance es positivo a partir de los ‘focos prioritarios’ definidos en el Summit. ‘A pesar de las dificultades propias de la pandemia, se ha demostrado un real compromiso en avanzar en esta etapa de implementación’, dice el ejecutivo de esta empresa, una de las fundadoras del Pacto que, en paralelo, complementa el compromiso suscrito trabajando en temas como ‘nuevos desarrollos de envases reciclables y amigables con el medio ambiente’, y también desde el reenfoque del tratamiento o disposición final de sus desechos plásticos, reorientando su uso a otros procesos productivos alternativos y apuntando a la recirculación de los desperdicios que se generan como consecuencia de su operación.

Circular los residuos

Dar el salto hacia una economía circular de los plásticos es precisamente uno de los grandes objetivos que persigue el PCP, pero hay obstáculos que van desde la educación hasta la infraestructura.

Para Biggs, uno de los grandes desafíos es la valorización. ‘Hay un enorme dolor en los plásticos reciclados que actualmente no tienen mercado en Chile, y migrar de una materialidad que actualmente se recicla poco, como PP o PS, a PET, no es la solución para algunos productores’, dice. En ese sentido, la infraestructura es clave’, subraya la ejecutiva.

Para Nicolás Calderón, gerente Senior de Sostenibilidad de EY, la colaboración público-privada es crucial para cambiar a un modelo de economía circular. Pero también lo es el esfuerzo educativo y el cambio cultural, porque el proceso demanda ‘una transformación en las prácticas de los habitantes del país’, y para eso, ‘la educación ambiental debe de ir de la mano con una gestión ambiental adecuada’, integrando a todos los sectores de la sociedad, como lo está haciendo la iniciativa que impulsan Fch y el MMA.

‘Este acuerdo reconoce la importancia de que todos los actores son clave para el avance hacia una economía circular de los plásticos. Es una sinergia fundamental y así se ve reflejada’, concluye.

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