La escasez hídrica afecta de manera especial a las comunidades rurales de Chile, donde la disponibilidad de agua depende, en muchos casos, de pozos y acuíferos. En la cuenca del río Maipo, a la que pertenece la comuna de María Pinto, la disminución de las lluvias y la presión sobre las fuentes de agua hacen necesario buscar formas de conservar el recurso. Cuando el suelo pierde vegetación y se degrada, retiene menos humedad y el agua lluvia escurre con mayor rapidez, en lugar de infiltrarse.
En respuesta a este desafío se desarrolla la segunda etapa de “Soluciones basadas en la Naturaleza para el acceso al agua en comunidades rurales de María Pinto”, proyecto impulsado y financiado por The Coca-Cola Foundation, coordinado por Fundación Avina e implementado y articulado por Escenarios Hídricos 2030 de Fundación Chile. La Municipalidad de María Pinto cumple un rol de liderazgo local, mientras que la consultora BIOCYS estuvo a cargo del diseño y la construcción de las obras, además de las capacitaciones comunitarias.
En la gobernanza participan también las juntas de vecinos de Ibacache Alto y Bajo, el Servicio de Agua Potable Rural Las Mercedes y los predios donde se desarrollaron las intervenciones: el Fundo Las Mercedes, vinculado a El Bosque SpA, y el Fundo Quilhuica, vinculado a Ariztía. La colaboración entre estas instituciones, los propietarios de los terrenos y las comunidades permitió llevar las soluciones a ambos sectores y compartir conocimientos para su cuidado.
En esta segunda etapa se intervinieron ocho hectáreas de la comuna: cinco en el Fundo Las Mercedes, ubicado en el sector del mismo nombre, y tres en el Fundo Quilhuica, en Ibacache. En ambos predios se implementaron obras de conservación de agua y suelo que buscan aprovechar las lluvias antes de que escurran por las laderas.
El propósito es retener el agua lluvia y la escorrentía superficial para favorecer su infiltración y contribuir a la recarga de los acuíferos. En particular, las obras de Las Mercedes buscan apoyar la recarga del acuífero Puangue Medio, una fuente importante de agua para María Pinto. Para las intervenciones de ambos sectores, el proyecto contempla una meta proyectada de 16.000 m³ de agua lluvia retenida e infiltrada al año y un beneficio directo estimado para más de 4.000 personas de la comuna.
La elección de ambos terrenos respondió a un análisis del territorio. El equipo del proyecto utilizó información espacial identificando pendientes y zonas susceptibles a inundaciones. También consideró la ubicación de los sistemas de abastecimiento de agua rural y la presencia de extensas superficies agrícolas. Este trabajo permitió definir dónde las intervenciones podían responder a las necesidades del sector.
BIOCYS diseñó y construyó zanjas de infiltración, microterrazas forestales y estructuras de retención. Durante una lluvia, estas estructuras ayudan a disminuir la velocidad del agua que baja por las laderas, retener sedimentos y darle más tiempo para infiltrarse. Con ello, se busca reducir la erosión y mejorar las condiciones del suelo para la recuperación de la vegetación local.
El diseño de las obras también considera la protección de los árboles y arbustos existentes. Cuando una estructura se encuentra con vegetación, su trazado se adapta para conservarla. A largo plazo, el proyecto busca que la mayor infiltración contribuya a la disponibilidad de agua subterránea y que el suelo recupere parte de su capacidad de retener humedad. Además, se espera que la retención de la escorrentía contribuya a disminuir el riesgo de inundación para poblaciones aguas abajo de Las Mercedes e Ibacache que pueden verse afectadas por crecidas asociadas al Canal Las Mercedes.
La construcción estuvo acompañada de dos jornadas de capacitación desarrolladas por BIOCYS durante septiembre. El día 24 de septiembre, la actividad se realizó en el Fundo Las Mercedes, donde Roberto Méndez dio la bienvenida a las y los asistentes. Participaron representantes de la Municipalidad de María Pinto, del APR Las Mercedes y de la comunidad, junto con trabajadores del fundo, agricultores cercanos, organizaciones agroecológicas e inmobiliarias. Después de la presentación, el grupo recorrió las obras ubicadas en las laderas del mismo predio.
La segunda jornada tuvo lugar el 29 de septiembre en la Sede Social Ibacache Alto. Participaron representantes municipales, vecinos y vecinas, personas vinculadas al Fundo Quilhuica, agricultores cercanos y organizaciones agroecológicas. Tras la capacitación, un bus facilitado por la Municipalidad trasladó al grupo hasta las obras del fundo, donde uno de sus representantes compartió unas palabras con las y los participantes.
En ambas jornadas se abordó el contexto de escasez hídrica de Chile y de la cuenca del Maipo, así como los criterios que llevaron a seleccionar los dos sitios. Las y los participantes conocieron el funcionamiento de las zanjas, microterrazas y líneas de sacos, y observaron cómo estas obras pueden retener agua y sedimentos, reducir la erosión y favorecer la infiltración.
Las capacitaciones también trataron la relación entre las obras y la recuperación de la vegetación nativa. Se explicó la importancia de proteger los árboles y arbustos presentes y de mantener las estructuras para que sigan funcionando. Entre las tareas de mantención se encuentran retirar los sedimentos acumulados y recuperar los bordes de tierra de las zanjas después de lluvias que generen escorrentía. Si no ocurren eventos de ese tipo, se contempla igualmente una mantención anual después del invierno.