Columna de opinión

Formación continua de docentes: un factor clave para mitigar la inequidad escolar

Publicado: agosto 17, 2021
  • Esta columna fue publicada en El Mostrador.

Pocas deben ser las ocasiones en que la formación continua de las y los docentes de escuelas y liceos ha sido tan necesaria y crítica como durante la crisis sanitaria. Y es que desde la suspensión de clases presenciales, iniciada en marzo del 2020, han tenido la enorme tarea de dar continuidad a los procesos de enseñanza y aprendizaje, adaptándose a diferentes –y no siempre favorables– modalidades, contextos y condiciones.

Precisamente, los últimos acontecimientos sanitarios, sociales, educativos, sumados a los desafíos que nuestro país tiene por delante, nos hacen preguntarnos: ¿cuentan las profesoras y los profesores de todos los establecimientos del país con instancias formativas que les permitan traducir pedagógicamente estas exigencias y desarrollar en sus estudiantes las habilidades necesarias para enfrentar los desafíos de nuestra sociedad actual?

Hoy es claro que la formación continua docente es fundamental para lograr que niñas, niños y adolescentes logren desarrollar sus capacidades desde una perspectiva integral. La labor educativa, en este complicado escenario, implicó esfuerzos adicionales, pues en corto tiempo tuvieron que mejorar sus competencias tecnológicas, adaptar metodologías a las necesidades de cada contexto, explorar estrategias pedagógicas nuevas para optimizar el desarrollo de habilidades curriculares y contener y potenciar los aspectos socioemocionales de sus estudiantes, entre otros múltiples desafíos.

Lo anterior quedó de manifiesto en la 2° Encuesta Vinculando Aprendizajes de educarchile. En este sondeo, un 64% del profesorado que respondió, señaló como una necesidad en su formación conocer metodologías de enseñanza-aprendizaje adecuadas para un formato híbrido. Asimismo, un 64% indicó requerir apoyo en temáticas de desarrollo socioemocional para acompañar a sus estudiantes y un 61% sostuvo que requiere apoyo en el manejo de aplicaciones y/o herramientas para implementar sus clases a distancia.

Esto es consistente con lo planteado por Blanco (2015)[1], los programas de formación continua, a lo largo de la trayectoria docente, son la vía fundamental para que se adquieran las competencias propias de una buena práctica pedagógica, ya que permiten su renovación y ajuste a los contextos particulares.

La pandemia claramente ha modificado la forma de hacer clases y, por lo mismo, las profesoras y los profesores requieren de mejores estrategias didácticas y herramientas que impacten significativamente en el aprendizaje, que sean pertinentes al contexto tanto nacional como mundial y que favorezcan el desarrollo de habilidades del siglo XXI.

Sin embargo, para lograr una educación de calidad, en una situación de emergencia como la que estamos viviendo, es clave que la oferta de Desarrollo Profesional disponible también sea óptima y esté disponible para todos quienes deseen seguir formándose, por lo mismo, debe ser gratuita y pertinente.

Desde educarchile, pensamos que hoy se requieren cursos que consideren temáticas actuales y relevantes, que contemplen instancias de reflexión profesional, tengan en cuenta la experiencia previa acumulada, la retroalimentación entre pares y la elaboración de productos de utilidad para la enseñanza, manteniendo el foco en el aprendizaje y desarrollo de habilidades de los estudiantes. De esta manera, los equipos docentes podrán ampliar sus conocimientos sobre temáticas concretas, desarrollar habilidades necesarias para innovar, contar con herramientas para adaptar las prácticas pedagógicas a los diversos contextos, incorporar las necesidades e intereses de sus estudiantes y potenciar actitudes que permitan enfrentar contextos de incertidumbre, como el actual, con mayor receptividad y liderazgo.

El escenario educativo próximo reportará nuevos desafíos a los que debemos responder receptivamente, tales como remontar los índices de deserción escolar, implementar estrategias metodológicas que permitan concretar la priorización curricular y disminuir el rezago, manteniendo al estudiante como protagonista y potenciar su desarrollo integral, integrando la dimensión socioafectiva de modo transversal a la experiencia educativa. Este es un factor que no debemos olvidar para lograr que la inequidad escolar agudizada por la pandemia sea mitigada.

[1] Blanco, R. (2015). Formación continua en la comunidad Iberoamericana en: Seminario Formación Continua y Desarrollo Profesional Docente, noviembre de 2013, Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura [OEI]. Santiago de Chile.

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