Certificado Azul y EH2030, una alianza para la seguridad hídrica en los territorios

  • Las dos iniciativas, nacidas bajo el alero de Fundación Chile, buscan avanzar hacia la seguridad hídrica del país desde un enfoque que considera al territorio como un solo sistema que debe ser abordado de forma integral y no sectorialmente. Por esta razón, promueven acciones multisectoriales, con colaboración público-privada, que beneficien a los diversos usos y usuarios del agua en un territorio compartido, que generalmente es la cuenca hidrográfica.
  • Esta nota fue publicada en La Tercera el 3 de junio de 2021.

La situación del agua en el país es un problema que ocupa los primeros lugares de las preocupaciones de los chilenos, según quedó reflejado en las elecciones de mediados de mayo, donde un alto porcentaje de los convencionales constituyentes elegidos tiene este tema entre sus prioridades, particularmente lo que se trata de garantizar el acceso y los usos del agua.

Sin duda que la futura Constitución tiene mucho que aportar en este sentido, pero a corto y mediano plazo también es posible avanzar hacia la seguridad hídrica del país mediante una serie de medidas, acciones y soluciones que se pueden implementar especialmente desde los territorios.

“En Chile hoy estamos en una situación grave tanto de sequía como de escasez hídrica, entendiéndose la sequía como un fenómeno meteorológico y escasez como un desbalance a largo plazo entre la oferta y demanda. Esto se debe a múltiples factores, entre ellos el Cambio Climático y la poca capacidad que hemos tenido para adaptarnos, así como a una gestión centralizada y poco eficiente del recurso. Las acciones para hacer frente a este problema no pueden esperar y deben considerar especialmente a los territorios, con una mirada sistémica y no parcializada como ha sido hasta ahora”, explica Ulrike Broschek, líder de la iniciativa Escenarios Hídricos 2030 (EH2030).

Esta iniciativa, coordinada por Fundación Chile, Fundación Avina y Fundación Futuro Latinoamericano, ha estado desde 2016 realizando un trabajo multisectorial y de co-construcción colectiva cuyo propósito es lograr la seguridad hídrica de Chile al año 2050.

En una primera etapa, EH2030 desarrolló la “Radiografía del Agua”, un análisis que permite conocer dos aspectos fundamentales en relación al recurso en Chile: la brecha y el riesgo hídrico. Posteriormente, proyectó dos escenarios posibles, uno tendencial producto de seguir haciendo lo mismo cuyo resultado es alarmante, y otro sustentable, gracias a un cambio de paradigma. Para lograr este último, EH2030 propuso una estrategia denominada Transición Hídrica, que se basa en cuatro ejes que se complementan de forma sistémica: gestión e institucionalidad del agua, protección y conservación de nuestros ecosistemas hídricos, eficiencia y uso estratégico del recurso, migración e incorporación de nuevas fuentes de agua.

HOJAS DE RUTA

Actualmente, en su segunda fase de trabajo, Escenarios Hídricos 2030 está elaborando -entre otros productos- hojas de ruta para abordar la brecha y el riesgo hídrico en dos cuencas hidrográficas piloto: Maule y Maipo. Para esto, desde hace más de un año la iniciativa está trabajando mediante talleres con representantes de las comunidades locales (Servicios Sanitarios Rurales, Organizaciones de Usuarios de Aguas, ONGs, etc.), municipios, instituciones públicas, así como con los sectores productivo y académico. Hasta la fecha se han realizado 12 encuentros en total, con un promedio de 70 delegados en cada uno.

“Mediante este trabajo nuestro equipo levantó la visión de los territorios respecto a sus problemas, soluciones hídricas y la gobernanza del agua, entre otros aspectos. Hemos podido revisar, analizar y calibrar con los actores locales las diversas alternativas para las cuencas y llegamos a la definición del tipo de soluciones que se requieren, así como su localización dentro del territorio. Esto último es de gran valor, porque implica definir para cada zona, según sus problemas, qué soluciones se deben aplicar y dónde, para obtener los resultados óptimos”, explica Broschek.

Escenarios Hídricos 2030 y el Certificado Azul- buscan avanzar hacia la seguridad hídrica del país desde un enfoque que considera al territorio como un solo sistema que debe ser abordado de forma integral y no sectorialmente.

Las hojas de ruta serán entregadas a fin de año, con la combinación óptima de alternativas aplicables a corto mediano y largo plazo, con pertinencia según la zona a intervenir. Esas opciones fueron seleccionadas en conjunto con los actores locales a partir de las 212 medidas acciones y soluciones (MAS) contenidas en el portafolio “MAS Seguridad Hídrica”, publicado en 2019 por EH2030. Estas están directamente relacionadas con los cuatro ejes necesarios para hacer la Transición Hídrica.

“Este conjunto de soluciones será una herramienta de señalización que se pondrá a disposición de las autoridades y del sector privado, para desarrollar acciones colaborativas en el territorio, que permitan asegurar la sostenibilidad de los procesos, considerando que están insertos en una realidad con la cual tienen una dependencia mutua”, agrega la líder de EH2030.

GESTIÓN SOSTENIBLE

De forma paralela a esta iniciativa, producto de la alianza entre Fundación Chile y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación Suiza (Cosude), se desarrolló el programa SuizAgua, a partir del cual se generó un instrumento destinado a incentivar a las empresas a realizar una gestión sostenible del agua con un enfoque territorial, denominado Certificado Azul.

Esta certificación es un Acuerdo de Producción Limpia (APL) que comenzó a implementarse este año y al cual pueden adherir las empresas de cualquier tamaño y de todos los rubros.

Según explica la líder de Estrategias Hídricas de FCh, Claudia Galleguillos, “esta certificación reconoce el rol que poseen las empresas en la gestión del agua local, convirtiéndose en un mecanismo de inversión público-privado para avanzar en la implementación de acciones y soluciones con beneficios colectivos en los territorios de influencia, buscando la sustentabilidad del recurso”.

La especialista agrega que la adhesión a este proceso implica un cambio de paradigma, porque no se trata solo de la gestión interna del recurso, sino de una conciencia y un accionar sistémico y territorial.

“El desafío para las empresas es pasar de gestionar el agua en los procesos productivos a involucrarse en la gestión estratégica del agua en los territorios donde influyen, los cuales representan los reales riesgos y oportunidades para sostenerse en el tiempo, porque el agua se comparte con otros usuarios que también la necesitan, incluyendo las comunidades vulnerables y el medio ambiente. En estos casos, el desafío ya no es realizar acciones de sustentabilidad, sino que mirar el agua como un recurso estratégico del cual dependerá el desarrollo futuro, donde se debe seleccionar bien la inversión a realizar”, explica Galleguillos.

Agrega que es importante considerar que, si bien el problema del agua es global y afecta a gran parte del planeta, los impactos y las acciones que se deben realizar para la adaptación a las nuevas condiciones climáticas son locales, donde se deben analizar los diferentes actores que intervienen en una cuenca o un territorio compartido. Y de ese modo, el análisis desde el punto de vista territorial puede variar dependiendo de las características de cada zona, el impacto de las intervenciones, actores involucrados, los mecanismos de coordinación y gestión local, principalmente.

“Existen múltiples incentivos para las empresas en este sentido, como la sostenibilidad del negocio, fortalecimiento de la imagen ante clientes y proveedores, afianzamiento de las relaciones con comunidades vecinas, e incremento de la competitividad a través de la gestión eficiente del recurso, que permite a su vez reducción de costos operativos. (…) Además, el Servicio de Impuestos Internos acogió el reconocimiento como gastos deducibles de la renta a aquellos incurridos en el proceso de obtención del Certificado Azul, lo que marca un cambio relevante en la forma como las empresas participan en la gestión del agua en Chile”, comenta Galleguillos.

UNA ALIANZA GANADORA

Como se observa, estas dos iniciativas nacidas bajo el alero de Fundación Chile -Escenarios Hídricos 2030 y el Certificado Azul- buscan avanzar hacia la seguridad hídrica del país desde un enfoque que considera al territorio como un solo sistema que debe ser abordado de forma integral y no sectorialmente. Por esta razón, promueven acciones multisectoriales, con colaboración público-privada, que beneficien a los diversos usos y usuarios del agua en un territorio compartido, que generalmente es la cuenca hidrográfica.

Asimismo, de forma conjunta generan un efecto sinérgico que permitirá realizar en los territorios acciones que efectivamente contribuyan a lograr la seguridad hídrica, es decir, garantizar la disponibilidad de agua para el bienestar humano, el desarrollo socioeconómico y asegurar los ecosistemas hídricos.

¿Cómo se complementan? Ulrike Broschek lo explica: “Escenarios Hídricos 2030 está generando herramientas destinadas a orientar la toma de decisiones respecto a las soluciones necesarias para abordar la brecha y riesgo hídrico. Así, las hojas de ruta que vamos a entregar este año para las cuencas de Maule y Maipo serán una guía para las empresas cuando estén buscando y decidiendo qué hacer para tener un uso sustentable del agua, que garantice la sostenibilidad de su proceso y a la vez tenga un impacto en la sustentabilidad del territorio”.

De ese modo, el Certificado Azul opera como el complemento ideal, debido a que es un incentivo para que esas empresas adopten medidas con una mirada territorial y de ese modo contribuyen de forma concreta a la seguridad hídrica.

Galleguillos coincide con este planteamiento, añadiendo que esperan que las empresas de Maule y Maipo aprovechen esta oportunidad y esta herramienta, que les permitirá saber qué acciones son las más adecuadas para abordar la situación del agua en su zona de impacto y comenzar a implementarlas.

La líder de Estrategias Hídricas de FCh explica que, desde el punto de vista de la sostenibilidad de los procesos productivos, el entorno representa un riesgo para la gestión del agua, dado que una empresa puede invertir en ser eficiente y tener cero descargas de residuos líquidos, sin embargo, igual posee el riesgo de quedarse sin agua o deteriorar su calidad porque otros actores en el entorno hacen un uso inadecuado de este recurso. “En este contexto, se considera necesario que los principales usuarios del agua comprendan el uso que hacen de este recurso y sus impactos; comprender cómo se comporta y se desplaza el agua en el medioambiente, así como el uso del agua que realizan los otros sectores para identificar los riesgos asociados y plantear acciones estratégicas que aporten a una gestión sostenible del agua en los territorios de influencia, sosteniendo el desarrollo futuro del conjunto de actores que comparten las mismas fuentes de agua”.

Ese proceso se verá facilitado por las hojas de ruta que presentará EH2030, dado que uno de sus elementos diferenciadores es el hecho de que están siendo construidas en colaboración con los actores locales, con la participación de múltiples sectores -SSR, OUAs, municipios, comunidades, ONGs, etc.-, lo que les otorga pertinencia territorial.

En los talleres de cuenca se avanzó en los siguientes pasos: presentación y ajuste de línea base con árboles de problemas y causas asociadas identificados en el territorio; exposición y explicación de más de 150 medidas, acciones y soluciones (MAS) que pueden ser implementadas en el corto, mediano y largo plazo; evaluación de soluciones agrupadas en tres ejes de la Transición Hídrica (Protección y conservación de nuestros ecosistemas hídricos; Eficiencia y uso estratégico del recurso; y Migración e incorporación de nuevas fuentes de agua).

En la mencionada evaluación de las MAS para cada una de las cuencas y sus distintas zonas geográficas se obtuvieron los siguientes resultados: en Maipo fueron priorizadas 38 soluciones de 86 evaluadas; en Maule fueron priorizadas 42 soluciones de 97 evaluadas. En ambos casos destacaron en los primeros lugares las soluciones basadas en la naturaleza relacionadas con conservación, restauración, infiltración de aguas lluvia, reforestación con bosque nativo, entre otras.

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