Por Eduardo Mujica
Todo suele comenzar con unos pocos escombros o un pozo de extracción. Un camión descarga material en un terreno vacío o se excava un pozo para obtener áridos. Días después aparecen residuos y camiones descargan toneladas de estos. Semanas más tarde el ambiente cambia: el lugar se ha transformado en un vertedero ilegal. Para entonces, el daño ambiental y los costos de recuperación ya comienzan a acumularse: residuos que afectan al suelo y a las napas de agua, lo que se traduce en contaminación de ríos, afectando infraestructuras y generando, incluso, remociones en masa.
Así se originan muchos de los más de 3.700 sitios ilegales de disposición de residuos que hoy existen en Chile. Esta es una problemática que genera impactos ambientales, deterioro de espacios públicos y crecientes costos para municipios y organismos públicos. La acumulación de residuos en lugares no autorizados, por ende, provoca degradación ambiental, contaminación de cursos de agua, pérdida de materiales potencialmente valorizables y altos costos asociados a la limpieza y recuperación de espacios degradados
Pero esto no es una dificultad solo para residentes cercanos y el medio ambiente. También limitan el crecimiento de mercados formales de valorización de residuos y generan una competencia desleal a quienes cumplen con la regulación. Además de que estos sitios suelen convertirse en focos de deterioro urbano y rural, favoreciendo incivilidades que afectan directamente la calidad de vida.
Uno de los principales desafíos es la detección temprana, y poder anticiparse a el momento cuando el problema ya se encuentra instalado. Actualmente, gran parte de la identificación de actividades irregulares depende de denuncias ciudadanas e inspecciones presenciales de las autoridades municipales, sanitarias o ambientales, o de la policía, lo que limita la capacidad de anticiparse a la aparición o expansión de nuevos focos de disposición ilegal de residuos. A ello se suman dificultades para monitorear grandes extensiones del territorio, el acceso a predios privados, e integrar información y focalizar recursos en los sectores de mayor riesgo.
Tanto la extracción ilegal de áridos como el vertido ilegal de residuos generan situaciones de riesgo que se incrementan ante eventos hidrometeorológicos, los residuos son arrastrados por el agua, dañando infraestructuras como puentes y bordes de defensa fluvial. Ante situaciones de desastres como incendios los residuos se transforman en el combustible que incendia quebradas.
En este contexto, uno de los principales desafíos es identificar señales tempranas que permitan actuar antes de que los sitios ilegales se consoliden; reconocer oportunamente cambios en el territorio que puedan indicar actividades irregulares en desarrollo, facilita intervenciones preventivas y una mejor focalización de los recursos de fiscalización.
Con el objetivo de avanzar desde una lógica reactiva hacia una gestión preventiva, Entorno+Circular impulsa el desarrollo del Sistema de Vigilancia y Gestión de Riesgos de Sitios Ilegales (SURIS), una iniciativa de I+D+i orientada a sentar las bases técnicas, metodológicas e institucionales de un sistema nacional para la detección, monitoreo de actividades ilegales asociadas a residuos de construcción y demolición y extracción no autorizada de áridos y la gestión de su fiscalización, prevención de riesgos y soluciones a los sitios afectados. Se trata de una plataforma integral con varios módulos que integra tecnológicamente y a través de una gobernanza las acciones a realizar ante estos casos de irregularidad.
SURIS forma parte de las iniciativas impulsadas por el Programa Entorno+Circular, iniciativa liderada por el Ministerio del Medio Ambiente, implementada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), financiada por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) y ejecutada por Fundación Chile.
Cecilia Vidal, directora de Entorno+Circular de Fundación Chile, explica el valor de anticiparse a la creación de un vertedero ilegal.
“Durante años hemos reaccionado cuando los vertederos ilegales ya están instalados. Hoy tenemos la oportunidad de anticiparnos. La combinación de inteligencia artificial, imágenes satelitales y gestión territorial puede ayudarnos a detectar estos sitios tempranamente, actuar antes de que el daño se consolide y fortalecer la capacidad del país para prevenir nuevos pasivos ambientales”, expresó la experta.
Este sistema de vigilancia fue conceptualizado por la Oficina de Economía Circular del Ministerio del Medio Ambiente, y postulada en conjunto con Fundación Chile a recursos internacionales. Actualmente es co-desarrollado por el Centro Interdisciplinario para la Productividad y Construcción Sustentable (CIPYCS-UC), Ministerio del Medio ambiente y Fundación Chile como parte de Entorno+Circular, y en colaboración con CINNDA y el Centro Espacial Nacional de la Fuerza Aérea de Chile (FACH).
A través del uso integrado de imágenes satelitales, inteligencia artificial y análisis geoespacial, SURIS busca generar información oportuna para fortalecer la fiscalización, apoyar la toma de decisiones y mejorar la coordinación entre organismos públicos con competencias ambientales, sanitarias y territoriales.
Rubén González, líder ministerial del Programa Entorno+Circular en el Ministerio del Medio Ambiente, destaca cómo este sistema será una herramienta que ayudará directamente a las comunidades.
“Por años, la gestión de los sitios ilegales ha dependido principalmente de denuncias e inspecciones en terreno. SURIS abre la posibilidad de incorporar información temprana a través de análisis territorial para identificar sitios, priorizar riesgos antes de que escalen, y gestionar información, fortaleciendo la capacidad de fiscalización del Estado, permitiendo una acción más oportuna de las instituciones públicas, beneficiando a las comunidades y evitando el daño ambiental”, dijo.
SURIS se encuentra en etapa de diseño y conformación de su gobernanza, y el Ministerio ha lanzado la iniciativa en abril de este año, anunciado, de paso, una la alianza con la FACH en agosto de 2026.
Entre las capacidades potenciales se encuentran:
Además de fortalecer la fiscalización ambiental, la información generada por SURIS podría apoyar la recuperación de espacios degradados y mejorar la capacidad de municipios y organismos públicos para gestionar riesgos territoriales de manera más efectiva.
Actualmente, SURIS se encuentra en una etapa de desarrollo conceptual orientada a definir su arquitectura como sistema, establecer acuerdos de la gobernanza, validar tecnologías de teledetección y establecer las condiciones necesarias para su futura implementación.
“Nuestra aspiración es que SURIS se transforme en una infraestructura de conocimiento para el país, capaz de integrar tecnología, información territorial y coordinación institucional”, explica también González.
En definitiva, la apuesta detrás de SURIS es simple pero ambiciosa: además de atender los casos vigentes de ilegalidad, dejar de llegar cuando el problema ya está instalado y comenzar a actuar cuando aún es posible prevenirlo.
El desarrollo de esta capacidad de vigilancia se vuelve especialmente relevante considerando el creciente volumen de residuos generados por el sector construcción. Actualmente, Chile genera más de 7 millones de toneladas anuales de este material de construcción y demolición (RCD) considerando únicamente las edificaciones autorizadas. Cuando se incorporan obras de infraestructura, remodelaciones y demoliciones, las estimaciones indican que esta cifra podría superar los 20 millones de toneladas por año. Un terremoto puede generar, en un solo evento, la misma cantidad de RCD, cuyo manejo también es generador de vertederos irregulares.
Las proyecciones indican además que hacia 2030 los residuos provenientes de la edificación podrían alcanzar un volumen equivalente a 5,2 veces el Cerro Santa Lucía cada año. Cuando estos materiales no cuentan con trazabilidad o alternativas de recuperación, pueden terminar en quebradas, sitios eriazos, bordes de camino o sectores periféricos, trasladando al territorio un problema que se origina en la actividad constructiva o de demolición.
“Los residuos de construcción y demolición no son un problema al final de una obra; son un desafío que debe gestionarse durante todo su ciclo de vida. Cuando no existe trazabilidad ni alternativas de valorización, estos materiales terminan impactando directamente a los territorios, las comunidades y los ecosistemas”, sostiene Vidal.
Desde esta necesidad es que emerge Entorno+Circular, que busca acelerar la transición del sector construcción hacia un modelo más circular, resiliente, regenerativo y bajo en emisiones y otros impactos, promoviendo la colaboración entre actores públicos, privados y académicos para promover los principios de economía circular en toda la cadena de valor de la construcción y la demolición.
Junto con el desarrollo de la herramienta de monitoreo territorial, el programa impulsa iniciativas orientadas a elevar los estándares de eficiencia y desempeño ambiental de la construcción y demolición, pública y privada, colaborando con una gestión racional de materiales y residuos, prevenir la generación de residuos, promover el reúso de materiales y excedentes de obras que no son residuos, fomentar la valorización en todas sus formas para residuos que pueden enviarse a preparación para la reutilización, reciclaje material, compostaje, co-procesamiento, y que pueden ser retornados a la economía.
El objetivo es evitar que materiales con potencial de ser aprovechados terminen abandonados en sitios ilegales, promoviendo que permanezcan el mayor tiempo posible dentro de la economía y generen nuevo valor en usos futuros. El programa trabaja con los principales centros tecnológicos nacionales para tal cometido.