Fundación Chile cumple 50 años de existencia y la institución afronta un aniversario lleno de importantes retos. Eso lo tiene claro Hernán Araneda, gerente general de la entidad, quién vive cada día como si fuera un desafío en sí mismo.
El directivo, entre papeles, libros y carpetas multicolores que dan vida a su oficina, se da un tiempo para hablar sobre los desafíos que tiene en la institución, los retos que afronta nuestro país en economía y empleo, y aspectos íntimos de su vida que lo llevan a seguir eligiendo un trabajo que define tan complejo como satisfactorio.

¿Qué es lo más desafiante para usted en Fundación Chile?
Mi mayor desafío es poder identificar ámbitos en lo que la Fundación pueda tener un impacto mayor, y donde podamos tener los socios y financiamiento que nos permita aspirar a mucho más. Fundación Chile siempre ha tenido como desafío equilibrar su portafolio de trabajo y ser financieramente sustentable. Lo más importante es cómo contribuir a apuestas más grandes. Eso me entusiasma y es mi motor para levantarme todos los días.
Desde 2022 es gerente general, ¿cómo se siente al llevar cuatro años en el cargo?
Desde el principio fue un desafío por el cambio de administración anterior. El gerente anterior había estado 15 años en el cargo. Eso supuso un ajuste mayor en muchas dimensiones de la Fundación. En la cultura de trabajo, en los mismos equipos, en desarrollar un liderazgo que resultara interesante para las personas y para que se sintieran convocadas a cosas grandes. En este rol me cambié a pensar la Fundación de forma más integral. La institución tiene cosas muy potentes, pero también muchas complejidades que administrar. Indudablemente que era un desafío fundamental.
En su tiempo como gerente, ¿qué proyectos destaca como los más relevantes a la hora de liderar?
El primero de ellos fue un acuerdo con el directorio de manera tal que me diera tiempo para armar un portafolio de cosas que le diera continuidad y crecimiento a la Fundación. Eso implicó un apoyo fundamental y un acuerdo de avanzar a una relación de colaboración, con un grado de involucramiento mayor del directorio.
Además, establecer una relación de ambición con el Estado y con la política de innovación a través de Corfo para que financiara proyectos grandes. Este es un trabajo en equipo, y logramos armar y se perfiló a la Fundación como un actor clave con un gran impacto de mediano a largo plazo en temas de inversión pública. Eso se tradujo en proyectos como startuplab.01 o la Plataforma Binacional Chile-Finlandia, o los proyectos del área de sustentabilidad Entorno + Circular y ConvergEN+.
Son muchos los aportes además de mucha responsabilidad
Sí, pero es la visión y, por otra parte, mandar una señal muy clara de que esto se hace con todos. La responsabilidad de que nos vaya bien es de todos. Hemos sido muy insistentes en que las personas sepan cómo nos está yendo en el año. Sepan que tenemos que ser rigurosos en la ejecución y gestión financiera de los proyectos.
¿Y cómo ha sido cumplir 50 años para Fundación Chile?
Esto es también es un logro importante. Haber entrado en la celebración de los 50 años de la Fundación con un homenaje que fue tremendamente satisfactorio para las personas que estuvieron ahí. Todos nuestros colaboradores actuales y personas que trabajaron en la institución; y por cierto socios, donantes, autoridades que estuvieron presentes. Esto nos permitió enfrentar de manera muy positiva el cambio de administración.
Sobre esto último, ¿cómo ha visto la llegada de los nuevos miembros del directorio designados por el Presidente José Antonio Kast?
La conversación con la nueva administración ha sido de muy alto nivel. Los programas grandes que levantamos los últimos cuatro años responden a las necesidades del país y que son de largo aliento. Y ese diálogo ha sido exitoso con las autoridades nuevas que aportan recursos por el lado estatal, y, por supuesto, el apoyo de los privados ha sido central. Eso nos permite enfrentar una etapa que tiene que ver con ejecución de proyectos, además de cosas nuevas que empezaremos a introducir.
Nuevos frentes relacionados a los 50 años…
Entramos a los 50 años con un portafolio nuevo y lleno de frentes potentes, con buenas cosas que contar. Siempre hablamos de nuestras cosas favorables del pasado, pero también queremos tener algo alternativo al salmón, que fue muy visible y concreto. El mundo ha cambiado mucho y no es fácil mostrar ese tipo de logros. Estamos en apuestas fundamentales, como que haya más emprendedores de base científico-tecnológica (EBCT) o que las empresas chilenas puedan por fin transformase en generadoras de tecnología en sectores en los que siempre ha sido fuerte, como forestal o minería, en la alianza que tenemos con Finlandia. Soy muy optimista respecto a lo que viene y a lo que estamos haciendo.
¿Esto lo sigue motivando a ser parte de Fundación Chile?
Fundación Chile tiene algo muy cautivante. Siempre está pensando en el futuro. El futuro está en nuestra naturaleza. Eso tiene que ver con pensar en grande los problemas que importan. Es algo que en mi caso ha estado siempre presente, que tiene que ver con sentirme mejor en temas que tienen sentido país y que requieren esfuerzos colectivos. Me siento convocado a misiones exigentes que tienen un componente de visión de futuro, esfuerzo y persistencia.
¿Cómo ve los próximos 50 años de Fundación Chile?
Estamos en un momento en el que es indispensable poder pensar el futuro de Chile desde ángulos nuevos. En lo estrictamente económico, la Fundación hizo una tremenda contribución al país en la fase de desarrollo exportador. Una de las exportaciones más importantes se generó de hecho en FCh. Pero ese modelo ya se agotó. Lo que fue ganancia con esos productos ya es marginal. Necesitamos nuevas actividades que generen un potencial similar y que se traduzcan en mayor crecimiento y beneficio para el país. Ese desafío es el que nos convoca e interpela, y que no es fácil. Fundación Chile tiene un rol que cumplir que es similar al que tuvo en ese momento. Hoy Chile está estancado en crecimiento e innovación, y necesitamos más y mejor empleo. Se necesita riesgo y la Fundación está en ese espacio.
A su juicio, ¿cuál es el mayor desafío que tiene Chile en materia de innovación?
Necesitamos tener visiones de largo plazo y que no estemos saltando de una cosa a otra ni cambiando prioridades cada cuatro años. Estos desafíos gigantescos requieren persistencia. Queremos multiplicar muchas veces las EBCT en Chile, pero estas empresas tienen un proceso de madurez que es muy difícil forzar y requieren apoyo financiero. La encuesta GEM (Global Entrepreneurship Monitor) muestra que en Chile hay una gran cantidad de startups, pero las que llegan a la madurez, y logran su cometido, son muy pocas. Partimos bien, pero descontinuamos los esfuerzos.
¿Y cómo ve la adopción de la inteligencia artificial?
Es un tema fundamental. Este es un momento en el que hay que ser muy riguroso en ver de qué manera esa tecnología puede estar al servicio de un desarrollo sostenible de Chile. A nivel micro, cómo hacemos que las capacidades disponibles de la IA puedan ayudarnos a mejorar la productividad de los trabajadores y empresas. Hay que sacarse el modelo reduccionista de que la IA saca gente. Quisiera pensar que la adopción de IA sea pensando en el país.
¿Cómo es su día a día?
Soy muy madrugador. Trabajo desde bastante temprano y siempre tomo desayuno con mi familia. Es un ritual de desayuno desde la pandemia, religioso. Y voy al trabajo con buenas perspectivas, entendiendo esta misión que requiere persistencia y estar abierto a muchas sorpresas. Me aburre mucho la rutina. La manera en la que he buscado dar mi trabajo a la Fundación tiene que ver con mantener la inquietud para encontrar nuevas respuestas. Y por eso converso todo lo que puedo con la gente. Y en el día debo atender 20-25 carpetas de cosas ocurriendo todos los días, de distinto nivel.
¿Qué fortaleza ve en usted?
Hay algo que me han dicho y es que, pese a las dificultades, me dicen que transmito serenidad. Yo lo veo como algo positivo. Es difícil que me incendie por cosas, por muy complejas que sean, y es un componente que permite estabilizarme un poco.
¿Qué pasatiempos disfruta en su tiempo libre?
Fotografía de naturaleza, en particular de aves. Me ha permitido aprender una dimensión que nunca la vi. Me fascinó.
¿Y su ave favorita?
Es una que no he visto. Es el ave del paraíso. Es una familia de aves que están en Malasia. Son muy coloridas y tienen rituales de seducción y apareamiento muy particulares. Me encantaría fotografiarla.
¿Algún otro pasatiempo?
Me encanta viajar, estar con mi familia, preparar la comida. Cosas que me contacten con otros.
¿Cuál es su plato estrella?
Me gusta mucho el ceviche.
¿De qué pez?
Me gusta harto el salmón, lo que suena redundante (risas).